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Sindicatos del mundo advierten sobre aumento de desigualdad

Confederación Sindical Internacional | La gran mayoría de la población mundial sigue en espera de una mayor seguridad laboral, mejores salarios y acceso a la protección social universal. Alrededor de 1.400 millones de trabajadores ocupaban un empleo vulnerable en 2017, cifra que aumentará en 35 millones para 2019.

“La desigualdad es más alta que nunca y aumenta sin que se observen indicios de que disminuya, mientras que los salarios de los trabajadores y trabajadoras se estancan al tiempo que la productividad y las ganancias se disparan. El crecimiento económico mundial no llega a los bolsillos de los que trabajan. En cambio, la concentración de la riqueza cada vez es mayor, con 50 empresas que poseen juntas una riqueza equivalente a 100 países. El dominio de las empresas digitales, cuyas descomunales cotizaciones en bolsa no se basan en beneficios reales, es un riesgo para los trabajadores, la competencia, los ingresos fiscales y la economía en general”, señala Pierre Habbard, secretario general de la Comisión Sindical Consultiva ante la Confederación Sindical Internacional (CSI).

El actual modelo económico ha contribuido a la disminución de la participación laboral del ingreso en todos los lugares del mundo, así como a dejar los salarios sistemáticamente rezagados con respecto del crecimiento de la productividad, un modelo que niega a los trabajadores la parte justa que les corresponde de los frutos del progreso económico.

El 94% de los trabajadores y trabajadoras de las cadenas mundiales de suministro tienen un empleo de bajos salarios, carentes de estabilidad y, a menudo, sin condiciones de seguridad. En el mundo, el 70% de las personas carecen de protección social, o tienen una protección social inadecuada mientras que 21 billones de dólares se encuentran escondidos en paraísos fiscales.

“Elevar los salarios, fortalecer la protección social, mejorar la negociación colectiva y reducir la desigualdad puede aumentar las tasas de empleo, reducir el sector informal, fortalecer la demanda agregada y promover el desarrollo económico y el crecimiento en general”, afirmó Sharan Burrow, secretaria general de la CSI.

Sin embargo, los datos de las tendencias a cinco años del Índice Global de Derechos de la CSI muestran el declive de la negociación colectiva y los derechos de los trabajadores entre 2014 y 2018:

  • la exclusión de la libertad sindical ha aumentado en un 15% (en 80 de 92 países);
  • las violaciones de la negociación colectiva se han incrementado en un 32% (en 87 de 115 países);
  • la violación del derecho de huelga ha aumentado en un 41% (en 87 de 123 países).

Los sindicatos piden a los ministros de trabajo del G-20 que se comprometan a llevar a cabo un plan de nueve puntos, que profundiza y va más allá de los compromisos anteriores:

  • Garantizar unos salarios mínimos vitales, establecidos y ajustados en función del costo de la vida.
  • Promover los derechos fundamentales de sindicalización y negociación colectiva, en especial en materia de salarios.
  • Reforzar e invertir en sistemas universales de protección social.
  • Eliminar de las cadenas mundiales de suministro la precariedad, el trabajo informal, la esclavitud y el trabajo infantil, y garantizar la responsabilidad de las empresas respecto de sus obligaciones hacia los trabajadores, incluso mediante la incorporación de la debida diligencia en materia de derechos humanos en todas sus actividades.
  • Abordar el cambio climático y contribuir a la realización de los objetivos del Acuerdo de París sobre el Clima mediante la promoción y aplicación de estrategias para una transición justa hacia una economía baja en carbono.
  • Preparar a los trabajadores/as para una transición justa hacia un futuro del trabajo digital.
  • Promover la igualdad de género en el mercado laboral e invertir de forma masiva en la economía del cuidado y en formación, para crear nuevos empleos y formalizar el trabajo de otros millones de trabajadores/as de la economía informal; también se tiene que abordar el problema de la violencia en el lugar de trabajo, en particular con leyes relativas a los permisos por violencia doméstica.
  • Abordar los elevados y persistentes niveles de desempleo juvenil, por medio de políticas activas del mercado de trabajo e inversión en la formación formal; y
  • Planificar la integración de refugiados y migrantes, eliminando los obstáculos a la inclusión social.

El G-20 no debe perder de vista los compromisos asumidos sobre la participación de la renta del trabajo, los principios de salarios justos, los derechos de los trabajadores/as dentro y fuera de las cadenas mundiales de suministro, la participación igualitaria de mujeres y hombres en el empleo y los salarios, la inclusión de los jóvenes, la salud y la seguridad laboral y el desarrollo de competencias.

“En los últimos años, los ministros de Trabajo del G-20 declararon que la violación de los derechos de los trabajadores/as no podía formar parte de la competencia. Esta declaración debe hacerse realidad. Todos los empleadores deben asumir la responsabilidad del trabajo decente para todos sus trabajadores/as, ya sean empleados directos o contratistas en las cadenas de suministro”, comentó Sharan Burrow.

Las últimas conclusiones del índice de esclavitud Walk Free de 2018, hacen que el cumplimiento de este compromiso sea un imperativo. Los países del G-20 importan anualmente más de 354 mil millones de dólares en productos “de riesgo”, producidos en sectores de países donde las personas son sometidas a trabajos forzosos.

Según Walk Free, doce países del G-20 aún no han promulgado leyes ni políticas formales para impedir que las empresas obtengan productos del trabajo forzoso. Australia, Brasil, China, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y EE. UU. ya han introducido o están tomando medidas para introducir leyes que aborden la esclavitud moderna; los demás países deben hacer lo mismo.

“Desigualdad, desempleo, esclavitud moderna, niveles históricos de desplazamiento de personas, violencia contra las mujeres, jóvenes marginados, aumento del conflicto militar con una escalada del gasto en armamento: vivimos en un mundo fracturado y corresponde al G-20 mostrar liderazgo para efectuar el cambio. Es preciso reescribir las reglas de la economía mundial para dar paso al crecimiento de economías sostenibles, aseguró Burrow.

Fuente: Pressenza

Los breves orígenes del Primero de Mayo

Eric Chase | La mayoría de las personas que viven en los Estados Unidos saben poco sobre el Día Internacional de los Trabajadores del Primero de Mayo. Para muchos otros hay una suposición de que es un día celebrado en países comunistas como Cuba o la antigua Unión Soviética. La mayoría de los estadounidenses no se dan cuenta de que el Primero de Mayo tiene sus orígenes en su país y es tan “americano” como el béisbol y la tarta de manzana, y se deriva de las vacaciones precristianas de Beltane, una celebración de renacimiento y fertilidad.

A fines del siglo XIX, la clase trabajadora luchaba constantemente para obtener la jornada laboral de 8 horas. Las condiciones de trabajo eran severas y era bastante común trabajar de 10 a 16 horas por día en condiciones inseguras. La muerte y las lesiones eran comunes en muchos lugares de trabajo e inspiraron libros como The Jungle de Upton Sinclair y The Iron Heel de Jack London . Ya en la década de 1860, los trabajadores se agitaban para acortar el día de trabajo sin un recorte salarial, pero no fue sino hasta finales de la década de 1880 que la mano de obra organizada pudo reunir la fuerza suficiente para declarar la jornada laboral de 8 horas. Esta proclamación fue sin el consentimiento de los empleadores, pero exigida por muchos de la clase trabajadora.

En este momento, el socialismo era una idea nueva y atractiva para los trabajadores, muchos de los cuales se sintieron atraídos por su ideología de control de la clase trabajadora sobre la producción y distribución de todos los bienes y servicios. Los trabajadores habían visto de primera mano que el capitalismo beneficiaba solo a sus jefes, intercambiando la vida de los trabajadores por ganancias. Miles de hombres, mujeres y niños morían innecesariamente todos los años en el lugar de trabajo, con una esperanza de vida tan baja como a los 20 años en algunas industrias y con pocas esperanzas, salvo la muerte, de salir de su miseria. El socialismo ofreció otra opción.

Una variedad de organizaciones socialistas surgió a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, desde partidos políticos hasta grupos de coros. De hecho, muchos socialistas fueron elegidos a la oficina gubernamental por su circunscripción. Pero, una vez más, muchos de estos socialistas estaban atrapados por el proceso político, que estaba tan evidentemente controlado por las grandes empresas y la maquinaria política bipartidista. Decenas de miles de socialistas rompieron filas entre sus partidos, rechazaron todo el proceso político, que no era más que protección para los ricos, y crearon grupos anarquistas en todo el país. Literalmente, miles de personas trabajadoras abrazaron los ideales del anarquismo, que buscaban poner fin a todas las estructuras jerárquicas (incluido el gobierno), enfatizaron la industria controlada por los trabajadores, y se valoró la acción directa sobre el proceso político burocrático. Es inexacto decir que los sindicatos obreros fueron “tomados” por anarquistas y socialistas, sino que los anarquistas y socialistas formaron los sindicatos.

En su convención nacional en Chicago, celebrada en 1884, la Federación de Comerciantes Organizados y Sindicatos (que más tarde se convirtió en la Federación Estadounidense del Trabajo) proclamó que “ocho horas constituirán el trabajo legal de un día a partir del 1 de mayo de 1886”. Al año siguiente, el FOTLU, respaldado por muchos lugareños de los Caballeros del Trabajo, reiteró su proclamación declarando que sería respaldado por huelgas y manifestaciones. Al principio, la mayoría de los radicales y anarquistas consideraban que esta demanda era demasiado reformista y no lograban atacar “a la raíz del mal”. Un año antes de la Masacre de Haymarket, Samuel Fielden señaló en el periódico anarquista The Alarm que “si un hombre trabaja ocho horas al día o diez horas al día, sigue siendo un esclavo”.

A pesar de las dudas de muchos de los anarquistas, un estimado de un cuarto de millón de trabajadores en el área de Chicago se involucró directamente en la cruzada para implementar la jornada laboral de ocho horas, incluida la Asamblea de Comercio y Trabajo, el Partido Laborista Socialista y los Caballeros del Trabajo locales. A medida que más y más trabajadores se movilizaron contra los empleadores, estos radicales aceptaron luchar durante el día de 8 horas, al darse cuenta de que “la corriente de opinión y determinación de la mayoría de los trabajadores asalariados se estableció en esta dirección”. Con la participación de los anarquistas, parecía haber una infusión de problemas mayores que el día de 8 horas. Creció una sensación de una mayor revolución social más allá de las ganancias más inmediatas de las horas acortadas, pero un cambio drástico en la estructura económica del capitalismo.

En una proclama impresa justo antes del 1 de mayo de 1886, un editor hizo un llamamiento a los trabajadores con este argumento:

«¡Trabajadores a las armas!
Guerra al Palacio, Paz a la Cabaña, y Muerte a LUJOSA IDENTIDAD.
El sistema salarial es la única causa de la miseria del mundo. Es apoyado por las clases ricas, y para destruirlo, deben ser hechas para trabajar o MORIR.
¡Una libra de DYNAMITE es mejor que un fajo de BALLOTS!
HAGA SU DEMANDA POR OCHO HORAS con armas en sus manos para conocer a los sabuesos capitalistas, la policía y la milicia de la manera adecuada».

No es sorprendente que toda la ciudad estuviese preparada para un derramamiento de sangre masivo, una reminiscencia del ataque ferroviario una década antes, cuando la policía y los soldados mataron a tiros a cientos de trabajadores en huelga. El 1 de mayo de 1886, más de 300.000 trabajadores en 13.000 negocios en todo Estados Unidos abandonaron sus trabajos en la primera celebración del Primero de Mayo en la historia. En Chicago, el epicentro de los agitadores diurnos de 8 horas, 40.000 salieron a la huelga con los anarquistas al frente del ojo público. Con sus ardientes discursos y su ideología revolucionaria de acción directa, los anarquistas y el anarquismo fueron respetados y adoptados por los trabajadores y despreciados por los capitalistas.

Los nombres de muchos: Albert Parsons, Johann Most, August Spies y Louis Lingg, se convirtieron en palabras familiares en Chicago y en todo el país. Desfiles, bandas y decenas de miles de manifestantes en las calles ejemplificaron la fuerza y ​​la unidad de los trabajadores, pero no se volvieron violentos como predijeron los periódicos y las autoridades.

Más y más trabajadores continuaron abandonando sus puestos de trabajo hasta que las cifras aumentaron a casi 100.000, sin embargo, prevaleció la paz. No fue hasta dos días después, el 3 de mayo de 1886, cuando estalló la violencia en el McCormick Reaper Works entre la policía y los huelguistas.

Durante seis meses, los agentes armados de Pinkerton y la policía hostigaron y golpearon a los trabajadores siderúrgicos que se encontraban encerrados cuando realizaban el piquete. La mayoría de estos trabajadores pertenecían al Sindicato de Trabajadores del Metal “dominado por los anarquistas”. Durante un discurso cerca de la planta de McCormick, unos doscientos manifestantes se unieron a los trabajadores siderúrgicos en el piquete. Las golpizas con la policía se convirtieron en lanzamientos de rocas por parte de los huelguistas a los que la policía respondió con disparos. Al menos dos huelguistas fueron asesinados y un número desconocido resultó herido.

Llenos de ira, algunos anarquistas convocaron una reunión pública para el día siguiente en Haymarket Square para hablar sobre la brutalidad policial. Debido al mal tiempo y poca antelación, solo alrededor de 3.000 de las decenas de miles de personas se presentaron desde el día anterior. Este asunto incluyó familias con niños y el alcalde de Chicago. Más tarde, el alcalde testificaría que la multitud se mantuvo calmada y ordenada y que el orador August Spies “no hizo ninguna sugerencia… para el uso inmediato de la fuerza o la violencia hacia cualquier persona…”.

Cuando el discurso terminó, dos detectives se precipitaron hacia el cuerpo principal de la policía, informando que un orador usaba lenguaje incendiario, incitando a la policía a marchar sobre el vagón de los oradores. Cuando la policía comenzó a dispersar a la multitud ya debilitada, se lanzó una bomba a las filas de la policía. Nadie sabe quién arrojó la bomba, pero las especulaciones variaron de culpar a cualquiera de los anarquistas, a un agente provocador que trabaja para la policía.

Enfurecida, la policía disparó contra la multitud. Nunca se determinó el número exacto de civiles muertos o heridos, pero se calcula que murieron siete u ocho civiles y hasta cuarenta resultaron heridos. Un oficial murió inmediatamente y otros siete murieron en las siguientes semanas. La evidencia posterior indicó que solo una de las muertes de la policía podría atribuirse a la bomba y que todas las otras muertes de la policía tuvieron o pudieron haberse debido a su propio fuego de armas indiscriminado. Aparte del lanzador de bombas, que nunca fue identificado, fue la policía, no los anarquistas, quienes perpetraron la violencia.

Ocho anarquistas –Albert Parsons, August Spies, Samuel Fielden, Oscar Neebe, Michael Schwab, George Engel, Adolph Fischer y Louis Lingg– fueron arrestados y condenados por asesinato, aunque solo tres estaban presentes en Haymarket y esos tres estaban a la vista de todo cuando ocurrió el bombardeo. El jurado en su juicio estuvo compuesto por líderes empresariales en una gran burla de justicia similar al caso Sacco-Vanzetti treinta años más tarde, o los juicios de los miembros de AIM y Black Panther en los años setenta. El mundo entero vio como estos ocho organizadores fueron condenados, no por sus acciones, de las cuales todas eran inocentes, sino por sus creencias políticas y sociales. El 11 de noviembre de 1887, después de muchas apelaciones fallidas, Parsons, Spies, Engel y Fisher fueron ahorcados.

Los organizadores restantes, Fielden, Neebe y Schwab, fueron indultados seis años después por el gobernador Altgeld, quien públicamente arremetió contra el juez por una parodia de justicia. Inmediatamente después de la Masacre de Haymarket, las grandes empresas y el gobierno llevaron a cabo lo que algunos dicen que fue el primer “susto rojo” en este país. Girados por los medios convencionales, el anarquismo se convirtió en sinónimo de lanzamiento de bombas y el socialismo se volvió antiamericano. La imagen común de un anarquista se convirtió en un inmigrante barbudo de Europa del Este con una bomba en una mano y una daga en la otra.

Hoy vemos a decenas de miles de activistas abrazar los ideales de los Mártires de Haymarket y aquellos que establecieron el Primero de Mayo como un Día Internacional de los Trabajadores. Irónicamente, el Primero de Mayo es un día oficial en 66 países y se celebra extraoficialmente en muchos más, pero rara vez se lo reconoce en este país donde comenzó.

Han pasado más de cien años desde ese primer día de mayo. En la primera parte del siglo XX, el gobierno de los EEUU Trató de frenar la celebración y borrarla de la memoria pública estableciendo el “Día de la Ley y el Orden” el 1 de mayo. Podemos establecer muchos paralelismos entre los acontecimientos de 1886 y hoy. Todavía tenemos trabajadores siderúrgicos bloqueados que luchan por la justicia. Todavía tenemos voces de libertad tras las rejas, como en los casos de Mumia Abu Jamal y Leonard Peltier. Todavía teníamos la capacidad de movilizar a decenas de miles de personas en las calles de una gran ciudad para proclamar “¡ESTO ES LO QUE PARECE LA DEMOCRACIA!” en las demostraciones de la OMC y el ALCA.

En verdad, la historia tiene mucho que enseñarnos sobre las raíces de nuestro radicalismo. Cuando recordamos que las personas fueron disparadas para que pudiéramos tener la jornada de 8 horas; si reconocemos que los hogares con familias fueron quemados por completo para que pudiéramos tener el sábado como parte del fin de semana; cuando recordamos víctimas de accidentes industriales de 8 años que marcharon en las calles protestando por las condiciones de trabajo y el trabajo infantil para ser golpeados por la policía y los matones de la compañía, entendemos que nuestra condición actual no puede darse por sentada: las personas lucharon por la derechos y dignidades que disfrutamos hoy, y todavía hay mucho por lo que luchar. Los sacrificios de tantas personas no pueden olvidarse o terminaremos luchando por esos mismos logros una vez más. Es por eso que celebramos el Primero de Mayo.

Fuente: Trabajadores Industriales del Mundo

Rudy Gnutti: “Es ridículo que los políticos sigan prometiendo el pleno empleo”

Erik Dobaño (Pressenza). Rudy Gnutti (Brescia, 1963), músico y cineasta que vive en Barcelona desde hace treinta años, lleva dos meses presentando In the same boat, un documental de divulgación sobre la propuesta de la renta básica universal, realizado a base de entrevistas a economistas e intelectuales de renombre. Compositor para cine y teatro, hace unos años empezó a hacer documentales para televisión. El primer sobre el trabajo de los poetas, el segundo sobre el oficio de artista y el tercero en torno al trabajo de las mujeres. La entrevista tiene lugar en un hotel próximo a los Multicines Norte en Vigo en enero, el día del estreno en la única sala de Galicia que proyectará el filme.

¿Por qué le interesa tanto el mundo del trabajo?

– No sé si sabe que en Italia antes de tu nombre ponen tu profesión: ingeniero tal, profesor tal… Siempre me cuestioné en qué momento mi trabajo empezaba a definirme. Los artistas pasan un tiempo hasta que el trabajo les da para vivir y se convierte en un empleo. Esas eran las preguntas. Pero recientemente, cuando leí a Guy Aznar o a Erik Brynjolfsson, mi preocupación viró hacia cómo construir una sociedad en la que no va a haber empleo.

Con la crisis los documentales sobre la economía se han puesto de moda, ¿cuál de ellos fue el referente?

– He visto muchos y buenos, pero reconozco que me inspiré en la estructura de La pelota vasca de Medem. Me interesó el estilo.

¿Cómo conseguiste el apoyo de los productores?

– En todos mis trabajos anteriores lo que hice fue buscar primero un personaje relevante, el más importante si puedo, en el tema que quiero tratar. En este caso fue Zygmunt Baukman. Lo entrevisté a finales del 2014. Los viajes fueron autofinanciados, con un equipo muy pequeño. Tenía una lista de personalidades para entrevistar. Algunos se cayeron, como en el caso de Stiglitz, pero por el camino descubrí otros bien interesantes como Tony Atkinson, que también falleció en estos días. Las televisiones no quisieron entrar en la producción, así que pensé en Pere Portabella. Me contestó en una semana, me hizo prometer que lo terminaría y me comentó que lo que más le interesaba, además de la idea, era que al frente del proyecto estuviera un músico.

Hace diez o quince años la renta básica estaba en la agenda de los partidos, pasó un tiempo olvidada y hoy vuelve a entrar en el debate. ¿Por qué ha pasado esto?

– Personalmente estaba convencido de que pasaría. He hablado mucho con Daniel Raventós y coincidimos en que si hace años era posible hablar de la propuesta como un asunto de justicia, hoy en día es, además, necesaria. Cuando la clase media empieza a desaparecer y se rompe la relación entre el productor y el consumidor, tal y como dice el capitalista de Amazon que aparece en la película, tenemos un problema. Ahora la renta básica ya no es sólo una idea de izquierdas, aparece también en Silicon Valley, donde ven clarísimo que la tecnología destruye empleo y no habrá para todos.

¿Por qué no aparece nadie hablando en contra de la propuesta?

– En algún momento pensé en una estructura entre posturas a favor y posturas en contra. De algún modo aparecen diferentes visiones sobre determinados temas. Por ejemplo, cuando se habla de la globalización. Pero renuncié a hacerlo así porque alargaría mucho cada cuestión. En el tema del fin del trabajo sigue habiendo gente que piensa que las máquinas crearán más trabajo. Esto no lo creo.

La visión desde la política sobre el mundo del trabajo parece atender poco a realidades que se subrayan en la película, como esta del fin del trabajo.

– ¿Pero de verdad que queremos crear más trabajo? Si está muy bien que trabajemos menos. Esta es una de las ideas que sugieren Brynjolfsson y Adrew McAfee desde el MIT. Es ridículo que los políticos sigan prometiendo pleno empleo. Atienda a los que dice Bauman: tenemos que desligar la superviviencia del trabajo. Esto ¿qué significa? Que si no es a través del trabajo, habrá que distribuir el dinero de otra forma. Con el avance de la tecnología, soluciones como el trabajo garantizado o el reparto del tiempo de trabajo, puede que no lleguen. Tampoco me interesa mucho el debate de la financiación, será cuestión de organizarla.

Raventós advierte contra el interés de la derecha en la renta básica, incluso la Basic Income Earth Network cambió la definición de la propuesta para precisarla.

– Yo no veo el peligro que señalan en cuanto a que la derecha aproveche la introducción de una renta básica para desmantelar servicios públicos esenciales como la sanidad o la educación. En una comida después del simposio de noviembre en Bilbao, no solo Dani, sino también gente como Lluis Torrens o los sindicalistas vascos que llevan años trabajando las propuestas se mostraban muy desconfiados. A mí me parece que si hay una caja común, se decidirá qué parte reservar para sanidad, educación y demás. Ya veremos qué parte de esos servicios públicos se precisan.

La película discurre a partir de la metáfora del barco. ¿Piensas que todos vamos en el mismo barco?

– Permíteme una anécdota. Quise titular el documental Y la nave va, como el filme de Fellini. Desistí, claro. Estamos en un mismo barco, sí. Lo expresa muy bien el hombre de Amazon. Hoy en día ni a ellos les funciona. Si desaparecen los consumidores, si estalla una guerra mundial, nadie se va a salvar. Por eso miran con interés la renta básica.

¿Están comprendiendo que les interesa repartir la riqueza?

– A las empresas como Amazon lo que les interesa es poder vender sus productos. El empresario quiere éxito. Pero evidentemente no se puede esperar a que vengan y digan: “sí, toma dinero”. Es necesaria una acción política para promover un cambio fiscal enorme.

Utilizas en el documental conversaciones de ciudadanos anónimos en diferentes países del mundo. Todos reflejan realidades muy similares sobre el empleo y la posiblidad de la renta básica. ¿Qué lección sacas de ahí?

– Esa fue una idea de Francisco Mir. Vamos a ver qué dice la gente sobre esto, porque los intelectuales pueden decir muchas cosas muy sensatas, pero al final la gente hace lo que quiere. Se hará lo que la mayoría de la gente quiera hacer. Dudé mucho sobre qué utilizar para acabar el documental. Tenía varios finales muy potentes. Uno de ellos es cuando una mujer dice: “Haremos cosas, haremos cosas bonitas”. Esto es el cambio cultural que en un momento reclama Mujica. Creo que ese cambio se producirá sin necesidad de tener que instruir a los jóvenes. Mis hijos ni conocen las marcas de los coches, ¿por qué? Porque ya no les interesa.

Se puede aspirar, con una renta básica, a eso que alguien apunta en la película como una aproximación a la felicidad?

– No sabemos lo que pasará. En una conversación con Bauman que no aparece en la película, me dijo: la felicidad no consiste en no tener problemas, consiste en tener la capacidad para solucionar los problemas. Muchos años antes, Keynes señaló esa incertidumbre y decía que el único experimento que tenemos para saber cómo se vive sin trabajar son las mujeres de los millonarios. Los millonarios trabajan, ellas se aburren.

¿Qué esperas de esos experimentos en Finlandia u Holanda?

– Me parece bien que se hagan, pero son períodos cortos y no se podrá ver lo que podría ser un tema para el próximo documental: tener una vida sin preocupaciones materiales. En fin, dudo que la renta básica pueda experimentarse. Simplemente llegará.

¿Cuándo?

– Confío en que las nuevas generaciones tengan una mente más abierta. Mire, a medida en que vamos presentando la película en distintas ciudades, baja la media de edad de los asistentes. ¿Qué notamos en los debates? Que la gente mayor, la de nuestra generación, piensa en términos de empleo, de organizaciones obreras fuertes, de recuperar el trabajo. Los más jóvenes, quizá porque no tuvieron esa experiencia en el mundo del trabajo, miran con otros ojos.

Traducción: Rubén Sánchez Imizcoz

Entrevista Susan George: consecuencias directas del TTIP

Entrevista a Susan George, filosofa y analista política. Presidenta del Comité de planificación del Transnational Institute de Amsterdam. Ha sido vicepresidenta de ATTAC Francia.

A su paso por Barcelona para asistir al 4º Seminario de Convivencia Planetaria, Construimos Biocivilización, Susan George nos habla del tratado del TTIP y las posibles consecuencias de su firma, así como su visión sobre de los nuevos partidos políticos y movimientos surgidos en Europa y de la importancia de la participación ciudadana.

Por Raquel Paricio y Esther Vazquez

Consecuencias directas de la firma del TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones)

Las consecuencias directas para las personas, para los individuos, serían seguramente, no puedo asegurarlo porque no tenemos la información, pero probablemente la comida que importemos podría estar tratada químicamente, estar modificada genéticamente y no llevaría etiquetas. No sabrías exactamente que hay en tu comida. Podrías comprar pollo que ha sido lavado en cloro, ternera criada con hormonas, podrías tener comida biosintética producida con un gen de una planta y otro de un animal y todo esto no llevaría etiquetas.

Los americanos, sin duda, quieren deshacerse de las denominaciones de origen, lo que significaría que no se podría vender jamón como jamón serrano, sino como simplemente jamón. El vino quizás podría mantener la denominación de origen. Pero por ejemplo podrían decir champán como un nombre genérico. Podrías hacer champán en California, no tendría que proceder de la región francesa de Champagne.

En el campo de la salud, las empresas farmacéuticas están intentando deshacerse de los medicamentos genéricos. Ya han tenido éxito forzando a las empresas de medicamentos genéricos a tener que repetir todos los ensayos clínicos que ellos ya han hecho para un medicamento idéntico pero que tiene una marca. Para hacer un medicamento genérico tienes que hacer todo de nuevo: ensayos clínicos, pruebas a ciegas, etc. Así que los medicamentos serán más caros.

Volviendo al campo de la agricultura es muy probable que perdamos a muchos agricultores porque si bajamos los aranceles de la agricultura tendremos una invasión de maíz americano y granos básicos que inundarán España, lo que arruinaría a muchos agricultores, sucedería lo que les ocurrió a los campesinos de México a quienes el NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de Norte América) llevó a la ruina.

Se producirían otros impactos que es imposible predecir ahora, pero la Comisión Europea empezó diciendo, oh, esto significará un aumento del PIB, lo que hará que a cada familia europea de cuatro miembro le corresponderán 560€ más. Pero este estudio que hicieron ha sido totalmente descartado. Se ha demostrado que estaba basado en modelos que eran totalmente irreales. Utilizaron modelos en los que, no os lo vais a creer…, en los que no existía el desempleo. Consideraban un pleno empleo siempre, porque si no hubiera puestos de trabajo en un sector, habría trabajo en otro sector, etc.

Así que este es el tipo de modelo que utilizan. De hecho, otros economistas han demostrado que esto conllevaría pérdida de puestos de trabajo, que perderíamos más puestos de trabajo que ahora y que no sería beneficioso, o lo sería de una forma muy marginal dentro de veinte años, por lo que no sería significativo.

Pero al mismo tiempo esto es un regalo para las corporaciones transnacionales y de esto es de lo que se trata el TTIP. Se trata de darle a las corporaciones la libertad de poder denunciar a los gobiernos si no les gustan las leyes que aprueban.

Tenemos muchos ejemplos, porque en cientos de tratados bilaterales existe este sistema judicial privado. Por ejemplo, el gobierno de Egipto aumentó el salario mínimo y una empresa, una importante empresa francesa, Veolia, les demandó porque tenían que aumentar el salario a sus trabajadores. Este caso aún no ha sido resuelto, pero tenemos otros casos que sí, por ejemplo Ecuador, que no autorizó que una empresa petrolera americana pudiera perforar en una zona concreta. Ellos dijeron que se trataba de una zona protegida y que no se podía perforar allí y la empresa dijo: os vamos a demandar. Y ganaron. Ahora Ecuador tiene una multa de 1.800 millones de dólares, lo que es mucho dinero para un país pequeño y bastante débil.

Así que tendríamos un poder judicial privatizado donde los inversores podrían demandar a los gobiernos por leyes que perjudiquen sus beneficios.

La otra cuestión es que las corporaciones quieren estar presentes donde y cuando se hacen las regulaciones, de modo que si tienes, como tenemos a Volkswagen, que está emitiendo mucho más CO2 del que habían dicho, todo el mundo conoce ahora el escándalo de Volkswagen. Esto probablemente se convertiría en algo legal, porque si las corporaciones hiciesen leyes las harían a su propia medida.

Dicen que quieren armonizar las regulaciones, pero eso significa tocar el fondo. Y en general, no siempre pero en general las regulaciones europeas son más fuertes y proteccionistas que las americanas.

Me gusta poner el ejemplo de las sustancias químicas. Europa en las últimas décadas ha eliminado 1.200 sustancias químicas que han sido prohibidas en nuestros mercados. Durante el mismo periodo los americanos solo han eliminado 5.

Y esto depende, en el sistema de los americanos, depende de la agencia que regula las sustancias químicas, el declarar en un plazo de tres meses que algo sea ilegal y que hay que retirarlo del mercado. Es muy difícil que la agencia de regulación haga esto en un plazo corto de tiempo.

Bien, mientras en Europa decimos que dudamos, que tenemos dudas sobre la seguridad de un producto o de un proceso y por tanto diríamos no, hasta que no se demuestre que es seguro. Veis, es el sistema opuesto. En Estados Unidos algo es seguro hasta que se demuestra que es perjudicial, mientras en Europa, algo es perjudicial hasta que se demuestra que es seguro.

De modo que estas cosas cambiarían nuestra vida cotidiana y de lo demás no puedo decir en detalle, porque el documento es muy secreto y no se ha firmado todavía. Incluso nuestros representantes tampoco pueden saber mucho; deben jurar que no revelarán lo que lean en la habitación secreta. Ellos no pueden ser de mucha ayuda, no es su culpa.

Pero es realmente una amenaza a las democracias y un regalo a las corporaciones transnacionales que ya son, como sabéis, extremadamente poderosas.

Sobre los nuevos actores políticos como Ada Colau

No tienen el poder pero si tienen mucho poder simbólico. Ada Colau se ha reunido en Barcelona con muchas ciudades y regiones que se han declarado a sí mismas como Zonas Libres del TTIP.

Y esto tiene mucho poder simbólico, no significa que verdaderamente puedan escapar si el gobierno español firma, pero significa que hay una oposición política significativa y que esta tiene que ser escuchada en Europa y que tiene que ser escuchadaen Estados Unidos.

En Francia hay muchas de estas zonas. Empezamos con esto en Francia el año 2004 y 2005 porque hicimos la campaña sobre el GATS, acuerdo general de comercio y servicios, que eran parte de las negociaciones con la Organización del comercio. Ellos quería incluir muchos más servicios, incluidos los servicios públicos, dentro del tratado con la Organización Mundial del Comercio y nosotros les derrotamos con una campaña en la que más de 1.000 organizaciones, municipales y regionales francesas, se declararon “Zonas libres del GATS”

Y esto se ha retomado de nuevo con el TTIP, de modo que creo que es un movimiento al que debemos alentar en todas partes y que tan pronto haya suficientes municipios en los países de Europa, esto generará una gran presión sobre la Comisión Europea, igual que las marchas y las firmas ya han ido ejerciendo presión.

Se han recogido 3, 4 millones de firmas en toda Europa en contra de este tratado, lo que demuestra que los ciudadanos están alerta. Y es la primera vez que la Europa del oeste, del centro y del este ha estado junta en un mismo tema.

21 países juntaron las cuotas que pedía la Unión Europea para decir no al CETA, que es el acuerdo con Canadá y también con el TTIP, así que esto es una buena señal. Estamos avanzando.

Sobre los nuevos movimientos en Europa: DIEM 25, PLAN B, NUIT DEBOUT….

Sobre las cuestiones de futuro yo no puedo contestar mejor de lo que lo haría cualquiera de vosotros.

Creo que cuantos más movimientos como estos haya, y hay varios, uno llamado Plan B, esta Varoufakis con el DIEM, Movimiento por la democracia en Europa. Hay otros intentos ahora. Hay gente joven en Francia que se está juntando, está el Nuit Debout que está siendo imitado en otros países. Cuantos más, mejor.

Porque Europa está realmente en una crisis, no sentimos que podamos confiar en la Comisión, sentimos que es antidemocrática, no solo que haya un déficit democrático, sino que hay una política antidemocrática para no escuchar lo que la gente dice.

Así que cuantos más movimientos como estos haya mejor. Y el movimiento DIEM de Varoufakis dice: vamos a hacer esto en etapas, durante los próximos 10 años. Primero tenemos que deshacernos del secretismo porque estamos a oscuras sobre los planes europeos. Los ciudadanos necesitamos estar informados. De modo que la primera cosa a eliminar es la opacidad en el modo en que somos gobernados.

Es también muy importante tener una Europa organizada democráticamente, porque ahora, el Presidente del Eurogrupo, el Sr. Jeroen Dijsselbloem no ha sido elegido. El Sr. Mario Draghi, Jefe del Banco Central no ha sido elegido. El Sr. Junker, ha sido elegido de un modo muy indirecto. De modo que solo tenemos al Parlamento, pero las personas realmente influyentes, son burócratas que no han sido elegidos. Ellos viven en su propio mundo, allí arriba en la estratosfera, en algún lugar, haciendo leyes y entonces cuando sabemos sobre ellas es demasiado tarde y no podemos tener un debate.

Hay algo muy peligroso que está ocurriendo en este momento, pero que no tuvimos tiempo para organizarnos en contra. Es la Directiva sobre Secretos Comerciales , donde si revelas cualquier cosa sobre una empresa, esta empresa puede denunciarte por ser un delator. Y es irónico porque en este momento, esta semana dos jóvenes están siendo juzgados en Luxemburgo porque fueron los que sacaron la información que nos permitió saber sobre Luxleaks.

Luxleaks es el nombre para el sistema en Luxemburgo con el que hacían acuerdos con docenas, sino centenares de empresas, para que estas empresas pudiesen ingresar parte de sus beneficios en Luxemburgo en términos de impuestos y así pagar muy muy pocos impuestos.

De modo que ha habido un informe parlamentario en Francia que dice que si no existiesen paraísos fiscales como estos, el gobierno tendría al menos entre 60 y 80 mil millones de euros más cada año para incluir en el presupuesto. Esto es lo que necesitamos para la seguridad social, es lo que necesitamos para las escuelas… y no estamos ingresando estos impuestos; así que hemos de tener un sistema de impuestos que funcione para las grandes corporaciones. Hemos de tener un sistema de impuestos que diga a los individuos ricos que deben de dejar de usar los paraísos fiscales, etc. Porque a los ciudadanos nos dice, usted tiene que pagar y lo hacemos, porque tenemos una dirección fija, nosotros no usamos las Islas Caimán para llevar nuestro dinero.

Así que todos los movimientos, yo creo, que están luchando contra el secretismo, que están luchando contra la forma arbitraria de gobernar y que permiten a los ricos y a las empresas ricas escaparse de poner su parte de impuestos para mantener Europa; estas son cosas buenas a lograr, así que cuantos más mejor.

¿Cómo cambiar el sistema? “Criticalidad autoorganizada”

La gente siempre quiere saber cuándo van a cambiar las cosas y esta es una pregunta que yo no puedo responder. Pero lo que trato de explicarl es: hay un concepto en ciencia llamado “criticalidad autoorganizada”. Suena complicado, no es muy complicado.

Lo que significa es que un sistema en ciencias, puede ser un sistema tan sencillo como una pila de arena, está constantemente recibiendo entradas del mundo exterior. Así que digamos que tengo una pila de arena aquí, de esta altura, y un grano de arena que va cayendo cada tanto de modo continuo.

En algún momento, que ni vosotros ni yo podemos decir, en algún momento, este grano más de arena, que ni vosotros ni yo podemos predecir, en algún momento este grano de arena va a provocar una avalancha y todo el sistema se tendrá que reconfigurar y ya no será igual.

No veo ninguna razón por la que no pueda ocurrir lo mismo con los políticos y con las sociedades. Así cuando alguien dice, soy sólo una persona ¿qué puedo hacer? Yo digo, súmate a un grupo y ayuda a este grupo a ser un elemento, el grano de arena que haga que todo el sistema se derrumbe.

Y no podemos decir cuándo ocurrirá. Pero sabemos que un algo extra, podría ser en el Ártico, Antártico, solo una centésima de grado más en la temperatura y esto puede hacer que parte de un iceberg se separe y que el iceberg no esté más allí y que todo empiece a derretirse.

Así que, todos los sistemas físicos son así y creo que los sistemas humanos también son así. Es por esto que digo que te necesitamos a ti, cualquiera que sea tu profesión. Necesitamos ese reportaje más para la televisión, necesitamos ese artículo más en un periódico, necesitamos esa organización que reúna a su grupo, y alguien dice algo y de repente los políticos entienden, de repente el sistema se reconfigura a sí mismo.

Así que eso es la Criticalidad Autoorganizada en la esfera política.

Fuente: Pressenza

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