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Concierto | Tarek Yamani en Madrid

El pianista de origen libanés presentará en la capital su proyecto “The Afro-Tarab Pairings Project”, en una actuación que tendrá lugar el 18 de noviembre en Casa Árabe. 

El Afro-Tarab Pairings Project (Proyecto de emparejamientos Afro-Tarab) es un concierto solo de piano en el que el conocido pianista de jazz Tarek Yamani explora paralelismos entre composiciones con influencias árabe y tarab y piezas con influencias del jazz y de la música afroamericana. El concepto surgió cuando Yamani observó la sorprendente similitud existente entre estos repertorios, no sólo en lo que a su espíritu musical se refiere, sino también en relación con sus títulos y sus alusiones poéticas, algo que sigue siendo un misterio para este músico. 

Algunas de las piezas combinadas incluyen: 

  • “Com Acucar Com Afeto” del brasileño Chico Buarque y “Muwashah Hubbi Zurni” del egipcio Darwich Al Hariri;
  • “Lush Life” de Billy Strayhorn y “Lahn Al Shayalan” de Alexandrian Sayed Darwich;
  • “Tú eres mi todo ” y “ Bala Wala Chi ”del libanés Ziad Rahbani,
  • “A Night In Tunisia” de Dizzy Gillespie y “Fi Hulal Al Afrah” del egipcio Kamel Al Khulai. 

Hoja de sala del concierto

Tarek Yamani, nacido y criado en Beirut, es un pianista libanés-estadounidense con sede en Nueva York que estudió jazz de manera autodidacta a los 19 años. Su exploración de las relaciones entre el jazz afroamericano y la música clásica árabe quedan recogidas en su segundo álbum “Lisan Al Tarab: Concepciones de jazz en árabe clásico”, y en su último álbum “Peninsular”, que fusiona el jazz con los cuartos de tono y los ritmos de la Península Arábiga.

18 DE NOVIEMBRE | Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62) | MADRID | 20:00 horas | 7 euros: entrada general en taquilla (pago en efectivo). 6 euros entrada online. Entradas a la venta en http://www.casaarabe.es hasta el día del evento a las 14:00 horas, o hasta agotar localidades. 

¡Ningún muro por encima del ser humano!

Convergencia de las Culturas | El pasado 21 de marzo se celebró el Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia. Quisiéramos invitar a tomar contacto con lo más esencial de uno mismo, tomar contacto con aquello que es capaz de barrer cualquier forma de discriminación.

Comencemos por reconocer que, por más obstáculos que se le haya puesto al ser humano, no ha habido muro, ni valla, ni cerco que le haya impedido poblar hasta el último rincón de los cinco continentes; que no ha habido límite que le haya impedido surcar los siete mares; que no ha habido freno que le impidiera saltar al espacio y alcanzar otros planetas; que no ha habido barrera que le impidiera llegar a las regiones más íntimas y microscópicas de la vida.

¿Qué fronteras podrían detener al ser humano cuando lo característico en él es la apertura al mundo? Sin embargo, hoy se siguen poniendo límites a muchos seres humanos por razones de raza o de procedencia. Se les impide acceder a la sanidad pública; se les empuja violentamente al mar; se les aísla en centros de internamiento de extranjeros; se les deporta a terceros países… se les niega sin pudor su apertura al mundo, su humanidad.

Pero no nos engañemos, cuando se levantaron los muros ilusorios de las fronteras no se hicieron solo para que no entraran aquellos a los que ahora se discrimina, sino para que no saliéramos los que estábamos dentro del cerco: para que no saliéramos del temor a lo diferente, para que no saliéramos de la ignorancia, para que no saliéramos de la estupidez chovinista… en definitiva, para asfixiar el espíritu humano y su apertura social.

Los de “adentro” y los de “afuera” compartimos el mismo muro que nos impide estar abiertos a la sociedad, al mundo, a la historia, a la vida… va siendo hora de ir derribando esos muros, que en ocasiones son físicos, otras legales, otras ideológicos y también sicológicos, pero sobre todo son ilusorios porque no están en la esencia humana.

¡Desmontemos la ilusión de los muros! ¡Afirmemos nuestra esencia de estar abiertos a los demás!

Las grandes civilizaciones del sur de África

Valentin Mufi | Hace unos 1.600 años los shona, un pueblo guerrero muy bien organizado, descendieron de Sudán al sur de África, trayendo consigo conocimientos astronómicos y espirituales, así como la práctica de la agricultura y la metalurgia (oro, hierro y cobre). Del escaso conocimiento que tenemos sobre ellos surge un hecho indiscutible: los shona fueron grandes constructores.

Como suele ocurrir con los fenómenos migratorios, se dividieron en pequeños grupos, conviviendo con otros pueblos que ya vivían en esa zona, como los bosquimanos, y comenzaron a construir sus reinos junto con otros clanes y tribus.

El sur de África siempre ha sido una tierra de misterios. Según una leyenda babilónica, parece que los materiales para representar a los dioses Anunnaki procedían de allí. De hecho, Sudáfrica es uno de los países más ricos en materias primas. Otro misterio es la presencia de gigantescos edificios de piedra, como los de Mpumalanga y Mapungubwe. Varios arqueólogos, entre ellos la senegalesa Louise Marie Diop, están convencidos de que se trata de los restos de una civilización anterior a la llegada de los shones.

Construyeron castillos y fortificaciones, llamados en su lengua “dzimba dzemabwe” (en la foto), es decir, casas de piedra de 10 metros de altura, con una correlación que se habría creado deliberadamente con las tres estrellas centrales de la constelación de Orión, igual a la de las tres pirámides de Giza, en Egipto. Por lo que sabemos, tenían una religión de tipo animista, con la creencia en un dios creador, Mwari, y en armonía entre el hombre y la naturaleza.

Después de algunos siglos, los herederos de los shona fundaron otra civilización, la de Mwene Mutapa, o Monomotapa, según la pronunciación portuguesa. Compuesto por varios reinos ricos en cobre, hierro, marfil y oro, el imperio abarcaba los actuales territorios de Zambia, Mozambique y Zimbabwe y alcanzó su apogeo entre los siglos XIII y XIV. A finales del siglo XIV, el río Zabi, que atravesaba la región, se secó, causando una grave hambruna. Los bantúes de la región de los grandes lagos tomaron el relevo. Los edificios, especialmente en la isla de Kilwa y en Manikeni, eran de una belleza impresionante, las casas estaban hechas de corales y el palacio real tenía cuatro entradas principales. El imperio vivía de la agricultura y el comercio con China – los arqueólogos encontraron en el palacio real grandes cantidades de porcelana china– la India y los árabes.

No debemos olvidar que los árabes escribieron mucho sobre el África precolonial, dibujando mapas, describiendo con admiración las ricas ciudades del imperio y contando sus aventuras como exploradores. Parte de la población se convirtió al islam, pero el gobernante y la corte permanecieron apegados a la religión de sus antepasados, con una organización matriarcal en la que la figura más influyente era la reina madre (la Namwari). Luego estaban los sacerdotes (Chengere Mwari), los granjeros (Limpo) y los oficiales (Mashona). No había escritura, pero las joyas, los tejidos, la tradición oral y los escritos árabes nos ayudaron a conocer esta gran civilización africana.

El declive de Mwene Mutapa fue causado por conflictos de poder entre familias y gobernadores y por la llegada de portugueses y holandeses. En 1529 los portugueses conquistaron la mayor parte del imperio, aunque algunos de sus habitantes huyeron a la actual Mozambique.

En 1871 el arqueólogo alemán Karl Maor se adentró en el bosque de lo que más tarde se llamaría Rodesia, vio las ruinas de un antiguo castillo y las atribuyó a los fenicios; por la mentalidad de la época era imposible que los africanos hubieran edificado construcciones tan imponentes. El imperio británico y el régimen segregacionista de Rodas negaron por mucho tiempo a los arqueólogos africanos el acceso al sitio y muchos objetos sagrados fueron enviados a los museos de Londres, pero con el tiempo la ciencia moderna confirmó que los edificios eran obra de africanos.

El nombre actual del país –Zimbabwe– no fue adoptado hasta 1980, en homenaje a las antiguas construcciones de piedra llamadas “dzimba dzemabwe”.

Las sombras espirituales de Shahidul Alam

Dhaka | Shahidul Alam*

Bait Ur Rouf, la mezquita bangladesí de Dhaka donde se tomó esta fotografía, es una obra de arte. La calidad escultórica, el uso de la luz, la tranquilidad del espacio, el uso inteligente de la geometría y la ventilación natural son algunas de las características que probablemente contribuyeron a que la mezquita Bait Ur Rouf ganara el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2016.

Para mí, el hecho de que una mujer haya donado la tierra y que su nieta la haya diseñado y construido, son aspectos también emocionantes. Es una mezquita sin minaretes. Sin aire acondicionado. No hay altar especial para el imán. La semejanza conceptual con la mezquita del Profeta, donde los rasgos sobresalientes eran relaciones de función-forma (el cuadrado y el cilindro); respeto al medio ambiente (uso de la luz natural, no uso de aire acondicionado); la limpieza (la mezquita es impecable, prácticamente sin muebles); excelencia integral (el Premio Aga Khan al diseño); la promoción de interacciones sociales justas (sin posición jerárquica para el imán), las influencias indígenas versus las extranjeras (uso de ladrillos locales sin yeso), aumenta su autenticidad.

El actual nivel de intolerancia religiosa que se da en el mundo es parte de un contexto más general de intolerancia y más específicamente, de represión de la disidencia. La “Guerra contra el Terror” y el imperialismo violento que la precedió, han provocado una gran agitación en el mundo que no es Occidental, aunque los incidentes violentos –mucho más pequeños– que actualmente se dan en Occidente, ocupen generalmente la mayor parte de la cobertura de los medios de comunicación globales. La persona promedio y las personas que viven en regiones islámicas en particular, se sienten mucho menos seguras en estos últimos tiempos. La total despreocupación por los derechos humanos, la codicia, la hipocresía flagrante y una incontestable promoción del complejo industrial militar han llevado a la crisis en la que estamos.

Los bangladeshíes promedio son temerosos de Dios, religiosos y musulmanes. No son ni fundamentalistas ni tienen tendencia a la violencia. La asociación del islam con violencia y la incapacidad de los grupos de inclinación izquierdista y secularistas para comprometerse con el islam, no solo han creado distancia, sino que también ha dificultado establecer conversaciones sobre un terreno común.

Por otra parte, el islam siempre ha sido una religión muy pragmática, y se ocupa de casi todas las facetas de la vida, desde el sexo hasta el negocio. El primer elemento urbano introducido por el Profeta en la ciudad de Medina fue la mezquita, que funcionó como un centro de desarrollo comunitario. Fue utilizado como un centro de actividades religiosas, centro de aprendizaje, como la sede del gobierno del Profeta, como lugar de bienestar y caridad, centro de detención y rehabilitación, como lugar de atención médica y de enfermería, como espacio para el ocio. Incluso se sabe que el Profeta hizo arreglos para que las mujeres durmieran en la mezquita, y para que los no musulmanes pudieran orar allí. Es esta apertura y la capacidad de llegar al otro, lo que hoy parece faltar, en la vida cotidiana y en la mezquita misma.

Comúnmente se cree que la fotografía está prohibida en el islam. Eso es absurdo ya que la fotografía sólo existe desde hace menos de dos siglos. El islam prohíbe la idolatría, pero no dice nada sobre la fotografía, ni respecto del medio que se utilice específicamente para ese propósito.

Bait Ur Rouf Mosque
Sol del atardecer que muestra las sombras largas formadas por la colocación del ladrillo de Jali, donde la luz y la ventilación se proporcionan naturalmente – Mezquita de Bait Ur Rouf, Dhaka, Bangladesh.

En mis numerosas visitas a la mezquita, por supuesto vi a la gente rezando. También vi gente (invariablemente hombres), durmiendo, comiendo y conversando. Niños corriendo. Incluso encontré una cabra un día, y luego entró un gorrión, tratando de encontrar un lugar para anidar. Mientras caminaba una tarde, viendo las sombras bailar a través de los ladrillos, me encontré con una pelota de cricket roja. Parecía encajar con el suelo de ladrillo. Era similar en color y la curva interna del cilindro complementaba su forma. No era lo que suponía. Al día siguiente, durante las oraciones de Jumma (viernes, día sagrado en el islam, día de culto público obligatorio), otra pelota de cricket, ésta, más nueva y más roja, rebotó. Supuse que surgirían quejas. No pensé que en la oración especial de la semana se tomaría a la ligera que unos niños juguetones molestaran. Me sorprendió que uno de los devotos de la primera fila, cogiera la pelota, sonriera, mirara a su alrededor y la devolviera a través de la brecha en la pared en el mehrab, que se usa para marcar el kebla, la dirección de la Kaaba en La Meca. Sentí que esta mezquita era diferente. Era un espacio abierto y expansivo, perdonador, generoso y receptivo, tal como el Profeta pretendió que fueran las mezquitas.

La idea de esta exposición fotográfica, que se celebró en la mezquita durante un solo día (8 de mayo de 2017), fue tanto para recordarle a los religiosos que el islam apoya una cultura mucho más inclusiva que se practica dentro o fuera de las mezquitas, como para hacerle ver a los secularistas que la religión fue concebida como una fuerza de cohesión social, en lugar de división. A nivel personal, también fue significativo poder acceder a la mezquita para exponer mi arte. ¿Podría uno imaginar que mil mezquitas en la ciudad de Dhaka puedan estar de pronto disponibles para todos?

Si esta exhibición tiene éxito, atraerá a personas que normalmente no entran a una mezquita, desafiará a los devotos haciéndoles cuestionar su método de adoración. Si esto ayuda a que la mezquita se convierta en el espacio de la comunidad, inclusiva, como todas las mezquitas estaban destinadas a ser, será un gran paso adelante tanto para los jóvenes y los viejos, para los hombres y para las mujeres, para creyentes y no creyentes. Pressenza IPA

*Shahidul Alam es fotógrafo, escritor, curador y activista, receptor del Shilpakala Award, el premio nacional más importante otorgado a los artistas en Bangladesh.

Fotos: Shahidul Alam

Libros: En presencia de la ausencia

Tercera sesión del Club de Lectura organizado por Casa Árabe y la Librería Balqís. En esta ocasión, se leerá y discutirá la obra En presencia de la ausencia, de Mahmud Darwix , que será presentado por Luz Gómez.

En presencia de la ausencia es la autobiografía poética de Mahmud Darwix (1941-2008): “La Nakba de 1948, la marcha de la OLP de Beirut en 1982, el refugio en Túnez, el regreso a Gaza en 1994, son cortes históricos que Darwix aborda en En presencia de la ausencia. De sus tres libros en prosa, más o menos autobiográficos los tres (Crónica de la tristeza ordinaria, Memoria para el olvido y éste), En presencia de la ausencia es el más biográfico y el más poético, ya que los hechos están despojados de su presunto suceder.
En este sentido la obra no es una autobiografía: la memoria no ejerce su habitual papel judicial. La memoria no hace memoria. La ausencia, que es el vivir presente y todo vivir posible, es su expresión activa. Llamar a la unión entre escritura, memoria y presente es poco menos que innecesario en la obra tardía de Darwix, pues en la mentalidad del ausente-poeta no están disociadas”, del Prólogo de Jorge Gimeno.
Luz Gómez es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid. Autora de Diccionario de islam e islamismo y Marxismo, islam e islamismo. El proyecto de Adil Husayn. En 2012 obtuvo el Premio Nacional de Traducción por su versión de En presencia de la ausencia, de Mahmud Darwix. Ha traducido también a Gibrán Jalil Gibrán, Abbas Beydoun, Sargón Boulus y Hanan al-Sheykh. Colabora con El País.
29 de septiembre de 2016
Sala de las columnas (Casa Árabe, Alcalá 62, Madrid) 20:00 horas Entrada libre previa inscripción

Tombuctú: Relaciones con al-Ándalus en el pasado y su legado

Casa Árabe • Coincidiendo con la publicación de dos obras sobre el pasado de Tombuctú, Casa Árabe organiza el 31 de marzo, una mesa redonda sobre las relaciones entre al-Ándalus y Tombuctú.

Participan en el acto Miguel Angel de Frutos, embajador y asesor internacional de Casa Árabe, Juan Manuel Riesgo, vicepresidente para el Norte de África de la Asociación Española de Africanistas, Ismael Diadie, escritor y coautor del libro Tombuctú: andalusíes en la ciudad perdida del Sahara, Manuel Pimentel, director de la Editorial Almuzara y coautor del libro Tombuctú :andalusíes en la ciudad perdida del Sahara, Antonio Llaguno, autor del libro El eunuco de Tombuctú y exalcalde de Cuevas de Almanzora y Jose Guirao, ex director general de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura. Experto en Patrimonio de la Humanidad.

Hace unos años Tombuctú apareció en la cabecera y en los titulares de los medios de comunicación por el brutal ataque yihadista del que fue objeto y que supuso la destrucción de una parte importante de su patrimonio histórico y cultural. Un patrimonio que habla de su glorioso pasado como centro cultural y religioso en el corazón de África y que ha hecho de Tombuctú una ciudad mítica y legendaria, referencia de importantes imperios que existieron en la región.

Curiosamente Al Ándalus mantuvo con esa ciudad importantes vínculos en los momentos de su mayor esplendor. De estos vínculos nos hablan precisamente dos libros de reciente aparición en las librerías. Uno de ellos El eunuco de Tombuctú novela la conquista del Imperio Songay del Níger por el Sultán de Marruecos Ahmed IV al Mansur y tiene como protagonista al almeriense Yaudar quien al frente del ejercito del Sultán consiguió la victoria de­finitiva en Tondibi. El otro libro, Tombuctú: andalusíes en la ciudad perdida del Sahara nos cuenta las peripecias de diferentes personajes hispanomusulmanes que desde la península recalaron en esta ciudad del Sahara, a pesar de mediar un inmenso desierto y contribuyeron a su desarrollo cultural, religioso y político, como, por ejemplo la celebre biblioteca andalusí de Tombuctú, custodiada por la familia Kati desde que fuera creada en el siglo XV en Toledo.

Cuándo: 31 DE MARZO MADRID

Dónde: Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62). 19:00 horas Entrada libre hasta completar el aforo.

Gala solidaria por Siria

salamporsiria

La bailarina de danza oriental Celia Jarifa en colaboración con la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) organizan una gala benéfica este próximo sábado 30 de enero en el Centro Gallego de Madrid.

Una gala benéfica en la que artistas de la danza se unen de manera altruista para colaborar con aquellos que más lo necesitan. El espectáculo contará con Danza Oriental, Bollywood, Fusiones, Flamenco y muchas más sorpresas.

AAPS es una ONG madrileña que nace en  2011 para apoyar a la población siria víctima de la guerra. Trabajan en varias campañas de ayuda humanitaria: alimentación infantil, recogida de mantas y de material sanitario. Actualmente trabajan para ofrecer asistencia legal, personal y laboral a refugiados sirios, cuando queda agotada la protección pública que les da el Estado. También preparan una carrera a favor de Siria junto con Amnistía Internacional y Acción en Red.

Gala benéfica a favor de Siria:

SÁBADO 30 DE ENERO, 20:00 h
ENTRADA 7€
CENTRO GALLEGO (C/ Carretas, 14, 3ª planta) Metro Sol. Madrid

 

El cómic árabe actual visto por sus autores

coloquiocomiccasaarabemadridJueves 14 de enero. Dos representantes de esta escena vibrante y actual que representa el cómic y la novela gráfica en el mundo árabe ofrecen esta charla: Lina Ghaibeh, ilustradora y profesora en la Universidad Americana de Beirut; e Issam Smiri, diseñador gráfico, ilustrador y autor de cómic.

A través de un diálogo conducido por Pedro Rojo, conoceremos de primera mano los pormenores del proceso creativo de estos artistas, el contexto de producción y circulación de las obras entre los países árabes y la recepción de estas historias por parte los públicos locales. Conferencias en inglés con interpretación simultánea al español.

Dónde: Casa Árabe, auditorio (Alcalá, 62. Metro: Príncipe de Vergara L2-L9)

Hora: 19:00

Gratis, hasta completar aforo.

Músicas de África: desiertos, sabanas y junglas

musicas africa

En el contexto de Los Aportes de África a la Humanidad, el Centro de Estudios, Investigación y Desarrollo de la Cultura Afroespañola y Convergencia de las Culturas– Mixtura organizan el sábado 28 de septiembre la Conferencia-Audición MÚSICAS DE ÁFRICA: DESIERTOS, SABANAS Y JUNGLAS a cargo del excepcional Enrique de Alva Corrales (antropólogo musical) con posterior coloquio y cena africana opcional. Será en Madrid Afro, C/ San Cayetano, 8, a partir de las 19,30 h. Seguir leyendo Músicas de África: desiertos, sabanas y junglas

“La lectura de quienes quieren prohibir el niqab es la misma que la de los fundamentalistas que validan por encima de todo su uso”

Natalia Andújar
Natalia Andújar

Entrevista Mariana Cantero / Directa Natalia Andújar, miembro de Junta Islámica, nació en Barcelona, es feminista y musulmana. Profesora universitaria, Andújar se casó con un senegalés y adoptó su religión. Vivió en Francia durante unos diez años, donde se dedicó a la docencia; ahora ejerce como directora del Centro de Formación Educaislam y trabaja para empoderar a la mujer musulmana, intentando propiciar lecturas igualitarias del Corán y tejiendo redes que conecten y hagan más visible las diferentes realidades de las mujeres musulmanas. Seguir leyendo “La lectura de quienes quieren prohibir el niqab es la misma que la de los fundamentalistas que validan por encima de todo su uso”