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La normalización de la injusticia

La política actual nos ha malacostumbrado a discursos agresivos, que buscan escandalizar, ser impactantes y arrastrar seguidores, sin importar mucho las consecuencias sobre las personas concretas.

Discursos como el que alerta horrorizado de la supuesta “islamización” de Europa, de una “invasión” organizada de “moros”, que vienen para quedarse con “nuestras cosas”, de activistas de ONG dedicados, supuestamente, a la trata de personas… discursos delirantes que, sin embargo, se nos presentan como verosímiles y, para algunos, totalmente razonables.

Pero no son ni razonables, ni razonados. Porque no se busca contrastar una información que nos tragamos sin filtro…, aceptamos cualquier cosa leída en internet o escuchada en las tertulias de televisión como la máxima verdad autorizada.

Lamentablemente, la xenofobia ahora está bien vista. Y tendemos a creernos lo peor de los “extraños”, “extranjeros” y “diferentes”. Esto es así para los pobres exclusivamente, desde luego, si son ricos y famosos como Messi, no hay objeciones.

Xenofobia no es solo rechazo al extranjero, es rechazo al diferente, en realidad, es rechazo al otro…

Lo justificamos por su forma de vestir, por su forma de orar, de pensar, de sentir… Si les negamos el derecho a vestir como quieran o a desarrollar su cultura con libertad, como hacemos los demás, ¿cómo se van a «integrar»? Yo tengo derecho practicar la religión que quiera o no practicar ninguna, a desarrollar los valores de mi cultura, a votar o defender las ideas del partido que elija… Y ese derecho que tengo yo, ¡se lo quisiera robar a los demás, solo por no haber nacido en el mismo sitio que yo…!

Una actitud xenófoba que incita a saltarse las propias leyes europeas. A no respetar nuestra propia Constitución en su artículo 16 –relativo a derechos y libertades– que especifica: «Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley».

¿Quién soy yo para imponer el molde que a mí me conviene? ¿Quién soy yo para decir a los demás cómo deben hacer las cosas? ¿Y si no lo hacen, excluirlos…?

¿Eso queremos? ¿Una sociedad controladora e impositiva como tantas otras (demasiadas) que existen?

El argumento (si se le puede llamar así) es que otros países lo hacen (discriminan, excluyen, rechazan, incluso, matan). Entonces como otros lo hacen, nosotros también… ¿Qué lógica es esa? ¿Desde cuando lo ideal es compararse con lo peor en vez de ver a dónde apuntan nuestras aspiraciones?

Aspiro a una sociedad que humanice, no violenta, una sociedad que busque el crecimiento de los seres humanos y no la “compensación de la nada”, que aspire a ser mejor cada vez y que impulse sus mejores cualidades y las de los seres humanos que la componemos, que aspire a un conocimiento sin límites, que construya y colabore con la vida…

Pero ponemos la mirada en el otro para no ponerla en nosotros mismos, «el otro es el que tiene problemas», es «el otro el que se muere», son otros los que se ahogan en nuestras playas… Miro cómo mueren los otros y así niego mi propia muerte, porque esa, no quiero ni mirarla… Tomaré pastillas, me darán ataques de ansiedad, me volveré demente… con tal de no mirar a dónde voy, el final del camino.

Si despojamos a los otros de sus derechos, sea con la excusa que sea (su nacionalidad, su color de piel, su género, su condición sexual, familiar, su religión…) nos estamos despojando de nuestra humanidad como sociedad y como personas, destruimos nuestros valores como sociedad democrática «avanzada», para elegir volver a la «barbarie». Una sociedad guiada por el «sálvese quien pueda». ¿Es lo que queremos de verdad?

En cualquier caso, buscar culpables no resuelve el problema ni cambia el destino. Solo nos hace la vida más difícil a todos. Cuando podría ser muchísimo más luminosa si viéramos este mundo como la oportunidad de encontrarnos con los otros y con su rica diversidad.

APDHA tacha de “intolerable” la criminalización de la capitana Carola Rackete

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía tacha de “intolerable” la criminalización a la que están sometiendo a numerosas organizaciones y activistas, entre ellos a Carola Rackete, capitana del barco Sea Watch 3, que desde el sábado 29 de junio se encuentra arrestada en Italia bajo acusación de tráfico de personas y  resistencia o violencia contra nave de guerra.

La asociación, que rechaza estas acusaciones, considera que “este plan, urdido por determinados Gobiernos, que cuentan con la connivencia de la Unión Europea, es una estrategia intimidatoria y ejemplarizante para todas aquellas personas y entidades que exigen el cumplimiento de los derechos humanos”.

Por ello, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que se posicione del lado de la defensa de los derechos humanos y no de la barbarie y  advierten, que “los instrumentos que tienen los Estados, no deben ser utilizados para legitimar prácticas racistas y xenófobas en vez de cumplir con la legislación internacional”, al tiempo que recuerda que “Carola, al igual que su compañera Pia Kempt, estaba cumpliendo la legislación internacional”.

Por otro lado, desde la organización aseguran que “si se estableciesen vías legales y seguras y los requisitos para migrar fuesen verdaderamente asumibles, muchas personas no se verían avocadas a jugarse la vidani seríamos testigos de numerosas tragedias que, gracias al esfuerzo y compromiso de personas como Carola Rackete y entidades de las que forman parte, se evitan a diario”.

Desde APDHA, insisten en la necesidad de posicionarse del lado de la defensa de los derechos humanos desde una postura proactiva ya que “la solidaridad se manifiesta en el día a día de personas como Carola y otras tantas que, convencidas de la universalidad de los derechos, no cejan en el empeño de denunciar las constantes vulneraciones, las prácticas y discursos de quienes se llaman representantes de la ciudadanía y han elegido la barbarie”.

El testimonio de una periodista-activista

Anna Polo | Mientras les escribo, los dramáticos acontecimientos relacionados con los migrantes que fueron rescatados por Sea Watch y que han estado atrapados en el mar abierto durante casi dos semanas no han llegado aún a un final. Acompañando esta historia con pasión, quiero destacar una serie de elementos que van más allá de las noticias en continua evolución.

La criminalización de la solidaridad frente a los migrantes lleva más de dos años,  y no solo en Italia. Después de cada nuevo suceso uno tiene la impresión de haber tocado fondo – y sin embargo, algo más sigue sucediendo que es aún más impensable y espeluznante. No son solo los hechos: miles de personas torturadas, violadas y vendidas en Libia, y las que consiguen escapar de ese infierno se ahogan en el Mediterráneo, otros miles más son amontonados en campos de refugiados a lo largo de la ruta de los Balcanes, por no hablar de los que perecen al intentar cruzar la frontera, que está fuertemente militarizada, entre México y los Estados Unidos. Son también las palabras que se utilizan, los discursos cada vez más delirantes, sexistas, vulgares y violentos junto a unas mentiras descaradas e interminables.

La político de extrema derecha italiana Giorgia Meloni propone «hundir» al Sea Watch, Salvini lo llama «barco pirata» y despide a su capitana, Carola Rackete , como una «fanfarrona que juega a la política con la vida de los inmigrantes». El invoca la «sagrada defensa de las fronteras de la patria», como si estuviéramos en guerra, declara que la situación «está estallando» y repite obsesivamente sus absurdos sobre la complicidad de las ONG con los traficantes de personas. Su proclamación belicosa de que «nunca desembarcarán» suena más como el alarde de un comandante dirigiéndose a sus tropas más que  una declaración realista (al final los migrantes siempre desembarcan, pero después de una espera cruel e inútil).

El contraste no podría ser mayor entre el lenguaje indigno de un ministro (por suerte, Meloni no lo es) y las tranquilas y valientes declaraciones de la capitana del Sea Watch: donde Salvini actúa con dureza contra los más débiles, diciendo que está dispuesto a «movilizar a la policía» contra las personas vulnerables y agotadas, por el otro lado, Carola Rackete simplemente afirma: «Sé lo que estoy arriesgando, pero los 42 sobrevivientes están en las últimas. Los voy a acoger». El riesgo es grande. Tras el «decreto de seguridad» recientemente aprobado por el gobierno italiano el Sea Watch está amenazado con una multa de hasta 50.000 euros, junto con la confiscación del barco, y aún más con los cargos por apoyar la inmigración ilegal. Y, sin embargo, como todos los justos  partiendo de Antígona que, a lo largo de la historia, han optado por desobedecer las leyes injustas, en sus palabras se oye la coherencia de los que ponen la seguridad de otros seres humanos por encima de todo, incluso si esta representa un gran riesgo para ellos mismos.

Traducido del inglés por Nicolás Soto

Riccardo Gatti de Open Arms: no nos rendimos

Anna Polo | Cierre de puertos italianos y malteses, prohibición de la transferencia de inmigrantes, criminalización de la solidaridad, manipulación de la información. ¿Cómo reaccionar ante todo esto? Hablamos de ello con Riccardo Gatti, comandante del Astral y jefe de misión de Open Arms, los barcos de la ONG española Proactiva Open Arms.

¿Dónde están las naves de Proactiva Open Arms en este momento?

Tanto el Astral como el Open Arms están estacionados en el puerto de Barcelona. En los últimos tiempos la situación ha cambiado radicalmente: con el cierre de los puertos italianos y malteses y la prohibición no sólo de desembarcar, sino también de trasladar a los inmigrantes rescatados en el mar a barcos más grandes que los nuestros, nos hemos visto obligados a abandonar temporalmente el Mediterráneo central. El Open Arms es un antiguo remolcador y el Astral un velero: aunque han salvado a miles de personas, son pequeños y no tienen las condiciones para permanecer en el mar días y días, especialmente ahora que se acerca el otoño. El riesgo para la gente sería demasiado grande. Este es el resultado de la feroz campaña contra las ONG: han conseguido expulsarnos a todos de la zona de búsqueda y rescate y han cerrado los puertos incluso para la Guardia Costera italiana.

Al suspender temporalmente las operaciones en el Mediterráneo central, ya no podremos cumplir nuestra función de ser testigos y denunciar lo que está ocurriendo con los inmigrantes en el mar y en los centros de detención libios. Estamos seguros de que incluso en estos días muchas personas están saliendo de Libia y, sin barcos para que les ayude, quién sabe cuántos de ellos morirán.

En esta situación el flujo de llegadas a España ha aumentado. Hace meses propusimos al Gobierno español que apoyara sus operaciones de rescate, pero en ese momento se nos dijo que no era necesario. Ahora, sin embargo, han aceptado nuestra oferta y esperamos partir lo antes posible: el Open Arms se dirigirá al Estrecho de Gibraltar y el Astral se dirigirá al Mediterráneo central para continuar las operaciones de denuncia y observación de las violaciones de los derechos humanos en el mar.

En cualquier caso, no nos rendimos: estamos en contacto con otras ONG para encontrar formas de colaboración y apoyo mutuo y buscamos una solución para poder volver a operar en el Mediterráneo central.

¿Cómo pueden ayudarte las personas y organizaciones que creen en la solidaridad, los derechos humanos y el periodismo independiente?

Una primera forma de ayuda, muy concreta, viene de las donaciones que necesitamos para sobrevivir y que afortunadamente no han cesado.

Otro punto fundamental se refiere a la difusión de información correcta, en contraste con la enorme manipulación de datos reales, las noticias falsas y la campaña mediática contra las ONG que comenzó hace dos años. Ahora sabemos lo que está ocurriendo en Libia, cómo sobreviven las personas al viaje, a los campos de detención y al cruce en el mar; debemos seguir denunciando todo esto y oponiéndonos a los discursos xenófobos y racistas desenfrenados.

Por último, pido una mayor presencia de periodistas, parlamentarios y personalidades en nuestros barcos. Ya varios nos han acompañado en las últimas misiones y las posibilidades de testimoniar y denunciar que ofrece la notoriedad de las mismas pueden contribuir en gran medida a dar a conocer la realidad y a dar voz a los migrantes y a los voluntarios.

¿Cómo te sentiste, a medida que aumentaba la criminalización de la solidaridad, con las investigaciones y los secuestros de buques, las campañas de descrédito y los ataques violentos del Gobierno italiano?

Sabíamos desde el principio que todo lo que había en contra nuestra eran mentiras, acusaciones ridículas y peligrosas y esto nos daba seguridad, nos ayudaba a avanzar sin perder energía escuchando, por ejemplo, a Di Maio que nos llamaba “taxis marítimos”. También sabemos que cuando el sistema quiere detener algo utiliza todos los medios a su alcance, empezando por la manipulación de la información

Has sido testigo de muchas situaciones dramáticas. ¿Cómo te sientes en esos momentos?

Mucha ira y dolor, porque los muertos en el mar no son víctimas de un desastre natural, sino que podrían haberse evitado con una ayuda eficaz, corredores humanitarios, etc. Si los migrantes a bordo del Diciotti hubieran naufragado y sido rescatados desde un crucero, ciertamente no habrían recibido ese trato vergonzoso. Pero, en cambio, estaban debilitados y traumatizados, escaparon de los horrores de Libia, necesitados de asistencia médica y psicológica.

Se está haciendo todo lo posible para que los migrantes sean invisibles, para que no se vayan. Y cada vez que nos vamos, no sabemos qué nos espera.

Pero también veo algunas señales positivas: más gente está tomando medidas contra esta deriva racista y xenófoba y algunos se han puesto en contacto con nosotros, enfadados por la noticia de que estábamos dejando el Mediterráneo central, para decirnos: “¡No pueden irse!”.

¿Qué te da la fuerza para seguir adelante?

Cada vida salvada me compensa por todo mi esfuerzo, por todas las dificultades que he superado. Me recuerda que se trata de personas, que cada vida cuenta. Y los ataques no me frustran, al contrario, me dan fuerza, porque no sólo se violan los derechos de los migrantes, sino también los de los italianos, en primer lugar, el derecho a la verdadera información.

Fuente: Pressenza

No a la fosa común en la frontera sur de la Unión Europea

El pasado 3 de julio varias ONG europeas han emitido un comunicado de denuncia sobre la situación catastrófica en el Mediterráneo, que parece cada día más una fosa común en la frontera sur de la Unión Europea, y la absoluta falta de altura que tienen los líderes políticos para enfrentar tal situación, vistos los acuerdos patéticos a los que han llegado en su última cumbre.  Junto a una lista de 12 medidas urgentes a tomar, el texto dice que “Europa no puede torpedear sus cimientos humanistas para ceder a la ultraderecha racista y fascista con una política que vuelve a criminalizar al extranjero, al migrante, al diferente, y a quienes se solidarizan con ellos”.

El comunicado busca adhesiones de ONG europeas, mientras que los organizadores –la asociación humanista Convergencia de las Culturas– consideran, en conjunto con los firmantes, qué clase de acciones de denuncia llevar a cabo.

Comunicado acerca de la cumbre europea sobre migración

Ante los acuerdos tomados en materia de migración y asilo en la última cumbre de líderes europeos celebrada los días 28 y 29 de junio, las organizaciones abajo firmantes manifiestan su más firme rechazo al contenido y al fondo de las resoluciones tomadas en un encuentro, del que se esperaba una respuesta necesaria y esperanzadora a la situación vital que están sufriendo miles de seres humanos, empujados a abandonar sus lugares de procedencia.

En dicha cumbre se tomaron acuerdos, que en realidad no acuerdan nada, dando vía libre a que cada país haga lo que quiera; unos acuerdos que reinterpretan el derecho de asilo, modificando normas para maquillar las continuas violaciones al derecho internacional y europeo en temas de asilo y acogida; unos acuerdos tomados desde la óptica del estar tratando con “carne humana”, cediendo así a los planteamientos más regresivos y xenófobos que empiezan a emerger en varios países de la Unión; unos acuerdos que desoyen el clamor de la mayoría de la población que se solidariza con los migrantes o la disposición de cientos de ayuntamientos dispuestos a acogerlos en sus localidades.

Pero quizás lo más vergonzante es que, mientras muchos seres humanos mueren en su intento de cruzar el Mediterráneo, estos líderes europeos centraron su discusión en si creaban “plataformas de desembarco” en el interior de Europa o si lo hacían en terceros países. No hubo ni una autocrítica, ni una reflexión acerca de la responsabilidad que Europa ha tenido en la generación del conflicto; ni un reconocimiento del expolio que Europa ha producido y sigue produciendo en aquellos países de donde proceden los migrantes; ni una revisión a su lucrativa política de invasiones (como miembros de la OTAN) y de venta de armas, que termina abasteciendo a aquellos países en conflictos de los que hoy huye la gente.

Básicamente hablaron de dónde colocar “plataformas de desembarco”, es decir, cárceles para extranjeros o, más acertadamente, campos de concentración, con el objetivo último de devolver a los migrantes a sus precarios países de origen. Es un paso más atroz y deshumanizante en la dirección de los ya cuestionados “Centros de Internamiento para Extranjeros” (CIE). Ni dentro ni fuera, Europa no puede torpedear sus cimientos humanistas para ceder a la ultraderecha racista y fascista con una política que vuelve a criminalizar al extranjero, al migrante, al diferente, y a quienes se solidarizan con ellos.

La vida humana es sagrada y, desde el convencimiento de que no habrá progreso si no es de todos y para todos, las organizaciones firmantes instan a los gobiernos europeos a dar una respuesta coherente y urgente tomando medidas como:

  • Desmantelamiento de todos los centros de internamiento para extranjeros, así como el abandono de toda tentativa de crear cárceles para migrantes, en cualquiera de sus formas.
  • Eliminación de ‘vallas’ en distintos países de la Unión.
  • Por el contrario, ir avanzando hacia la eliminación de fronteras, que solo existen para separar a los pobres y no tienen realidad para los capitales y la minoría cada día más escandalosamente rica del planeta.
  • Impedir que los impuestos de los ciudadanos europeos sean destinados a la ‘vigilancia de fronteras’, la ‘externalización’ de las mismas y la creación de ‘plataformas-prisiones’. Proponemos que estos fondos sean destinados a otros aspectos, como la acogida de estos seres humanos que llegan a Europa.
  • No a la criminalización del migrante y del refugiado: ¡Ningún ser humano es ilegal!
  • Desistir en la criminalización de ONG y cooperantes que ponen su esfuerzo en salvar vidas humanas, así como penalizar a aquellos países que entorpezcan su labor (como es el caso de los continuos sabotajes a los barcos humanitarios Aquarius, Lifeline u Open Arms).
  • Que estas políticas sean investigadas y consideradas crímenes de lesa humanidad.
  • Habilitar vías de ingreso legales a Europa para una real y efectiva lucha contra las mafias que especulan con el comercio de seres humanos. No solamente con la creación de “pasillos humanitarios”, sino, sobre todo, otorgando documentos de entrada legal a Europa.
  • Crear una política de reparación a aquellos países a los que Europa lleva expoliando desde hace centurias.
  • Control exhaustivo de las ventas de armas a países en conflicto, directa o indirectamente desde terceros países.
  • Dejar de seguir los mandatos de EEUU, a través de la OTAN; dejar de ocupar territorios y de bombardear a las poblaciones, que se ven obligadas a huir buscando salvar sus vidas y las de los suyos.
  • El cumplimiento escrupuloso de la Declaración de los Derechos Humanos así como de las leyes internacionales en materia de asilo y migración.

Mientras tanto, alentamos a las poblaciones a mantener ese impulso solidario que entronca con nuestras mejores tradiciones humanistas europeas. Debemos seguir dando esa lección de dignidad a nuestros vergonzantes dirigentes políticos trabajando con las decenas de miles de ciudadanos que están ofreciendo sus casas, o las redes vecinales que se articulan para dar atención urgente a los que llegan a sus ciudades, así como apoyar a los líderes locales de nuevo cuño que asumen desde sus municipios las responsabilidades que los gobiernos nacionales y las instituciones europeas son incapaces de desarrollar.

 

Para adherir al comunicado como organización o colectivo, manda un mail de apoyo a José Antonio Díaz jadiaz@humanistas.org.

Fuente: Pressenza

Más de 200 personalidades españolas en apoyo de Helena Maleno

Helena Maleno Garzón es una reconocida defensora de los derechos humanos trabajando con personas migrantes en la frontera sur española. Periodista, investigadora especializada en migraciones y trata de seres humanos, documentalista y escritora, ha recibido varios premios de Derechos Humanos, que avalan su labor en defensa de los derechos de las personas en movimiento.

Una de sus labores como defensora de derechos humanos consiste en alertar a Salvamento Marítimo del naufragio de pateras a la deriva cuando recibe alertas de familiares de personas desaparecidas o bien llamadas de los propios migrantes desde esas embarcaciones a la deriva.

Desafortunadamente, durante años Helena ha recibido ataques, agresiones y amenazas, que han tenido como objetivo acallar su voz, pero recientemente este clima hostil se ha convertido en la criminalización y el hostigamiento hacia ella.

Una investigación policial de la policía nacional busca relacionar a Helena con las mafias de tráfico de personas por esas llamadas a Salvamento Marítimo, llamadas que se hacen con el único objetivo de salvar vidas. Esta investigación se envió a la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que no vio delito ninguno y archivó la causa en abril de 2017.

A pesar del cierre de la causa en España, un tribunal en Marruecos está investigando a Helena por el mismo delito basándose, aparentemente, en el mismo informe policial. El pasado 27 de diciembre Helena Maleno fue citada a declarar ante un tribunal de instrucción en Tánger y ahora está a la espera de la decisión del juez.

¿Cuántos miles de personas ha podido salvar Helena? ¿A cuántas familias ha acompañado en la búsqueda de sus seres queridos? ¿Cuántos nombres ha llegado a poner sobre los cuerpos enviados por las olas a nuestras playas?

Así, ante la deriva de las políticas europeas que han convertido el mar Mediterráneo en una fosa común, personas como Helena dignifican nuestro mundo y salvan vidas a diario.

Por ello, afirmamos nuestra total solidaridad y apoyo a Helena Maleno Garzón, compartimos los principios de defensa del derecho a la vida en las fronteras y rechazamos el hostigamiento y la criminalización que se está haciendo del trabajo de Helena y de otras personas defensoras de derechos humanos.

Fuente: Caminando Fronteras

Desarraigados: Una crisis creciente para los niños refugiados y migrantes

UNICEF • En todo el mundo, casi 50 millones de niños viven fuera de sus lugares de origen, de los cuales 28 millones han sido forzados a huir de sus hogares por los conflictos y la violencia de la que no son responsables. Millones más han tenido que migrar, solos o con sus familias, con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura. Traumatizados a menudo por los conflictos y la violencia de la que huyen, estos niños tienen que enfrentarse a otros peligros en el camino, entre ellos el riesgo de ahogarse en las travesías por mar, de sufrir desnutrición y deshidratación, o de ser víctimas de la trata, de secuestros, violaciones e incluso de asesinatos. En los países que atraviesan y en los lugares de destino son, con frecuencia, víctimas de xenofobia y discriminación.

Un nuevo informe publicado el pasado mes de septiembre por UNICEF, Desarraigados: Una crisis creciente para los niños refugiados y migrantes, presenta nuevos datos que describen un panorama desolador sobre la vida y la situación en la que se encuentran millones de niños y sus familias afectados por conflictos violentos y otras crisis que los obligan a arriesgar sus vidas huyendo antes que permanecer en sus lugares de origen. “Las impactantes imágenes de niños, como la del pequeño Aylan Kurdi, que apareció en una playa después de ahogarse en el mar, o de la cara atónita y sangrante de Omran Daqneesh, sentado en una ambulancia después de que su casa resultara destruida, han conmocionado al mundo”, dijo el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake. “Pero cada imagen, cada niña o niño, representa a muchos millones más que están en peligro y esto exige que nuestra conmoción por esos casos concretos se traduzca en acciones en favor de todos los niños”.

Desarraigados muestra que:

  • Los niños representan un porcentaje desproporcionado y creciente de todas las personas que han buscado refugio fuera de sus lugares de nacimiento: aunque representan un tercio de la población mundial, constituyen cerca de la mitad de todos los refugiados. En 2015, alrededor del 45% de todos los niños refugiados bajo protección de ACNUR procedían de Siria y Afganistán.
  • 28 millones de niños han sido expulsados de sus hogares por la violencia y los conflictos dentro de sus países y fuera de sus fronteras. De ellos, 10 millones de niños son refugiados, un millón solicitantes de asilo cuyo estatus aún no ha sido determinado, y unos 17 millones han sido desplazados dentro de sus propios países. Todos ellos tienen una necesidad extrema de recibir ayuda humanitaria y acceso a servicios esenciales.
  • Cada vez hay más niños solos que están cruzando las fronteras por su cuenta. En 2015, más de 100.000 menores no acompañados solicitaron asilo en 78 países, el triple que en 2014. Los niños no acompañados están más expuestos a sufrir explotación y abusos por parte de contrabandistas y traficantes de personas.
  • En todo el mundo, unos 20 millones niños y niñas migrantes han dejado sus hogares por distintas razones, incluyendo la pobreza extrema o la violencia callejera. Muchos corren un peligro real de sufrir abusos o de ser detenidos porque no tienen ninguna documentación, porque su estatus legal es incierto y, por lo tanto, no hay un seguimiento ni monitoreo sistemático sobre su bienestar. Son los niños que nadie detecta.

Según Desarraigados, Turquía alberga el mayor número de refugiados recientes y posiblemente el mayor número de niños refugiados en el mundo. En relación a su población, el Líbano acoge al mayor número de refugiados, donde aproximadamente 1 de cada 5 personas es un refugiado. En comparación, hay aproximadamente un refugiado por cada 530 personas en el Reino Unido y uno por cada 1.200 en los Estados Unidos. Si se consideran los países de acogida de refugiados por su nivel de ingreso, sin embargo, la República Democrática del Congo, Etiopía y Pakistán albergan la mayor concentración de refugiados.

El informe sostiene que en aquellos lugares donde hay rutas seguras y legales la migración puede ofrecer oportunidades para los niños que migran y las comunidades a las que se unen. Un análisis del impacto de la migración en los países de ingresos altos encontró que las contribuciones de los migrantes en impuestos y contribuciones sociales fueron mayores que la ayuda que recibieron, que ocuparon vacantes de alta y baja cualificación en el mercado de trabajo y que contribuyeron al crecimiento económico y la innovación en los países de acogida.

Sin embargo, una cuestión fundamental es que los niños que han tenido que huir a la fuerza de sus hogares ven limitado su acceso a servicios como la educación, siendo este uno de los principales factores por los cuales muchos niños y familias se ven obligados a migrar. Un niño refugiado tiene cinco veces más probabilidades de no asistir a la escuela que un niño no refugiado. Cuando pueden acudir a la escuela, los niños migrantes y refugiados suelen ser víctimas de discriminación, entre otras razones por un trato injusto y por acoso.

Fuera del aula, los obstáculos legales impiden que los niños refugiados y migrantes reciban servicios en igualdad de condiciones que los niños que son nativos de un país. En el peor de los casos, la xenofobia puede llegar a convertirse en ataques. Sólo en Alemania, las autoridades registraron 850 ataques contra los albergues de refugiados en 2015. “¿Qué precio tendremos todos que pagar si no conseguimos proporcionar a estos jóvenes oportunidades para recibir una educación y disfrutar de una infancia más normal? ¿Cómo podrán contribuir de manera positiva a sus sociedades? Si no pueden, no sólo se pondrá en peligro su futuro, sino que también sus sociedades saldrán perdiendo”, dijo Lake.

El informe señala seis acciones específicas para proteger y ayudar a los niños desplazados, refugiados y migrantes:

  • Proteger a los niños refugiados y migrantes, especialmente a los no acompañados, de la explotación y la violencia.
  • Acabar con la detención de niños migrantes, o los que esperan obtener la condición de refugiados, mediante la adopción de medidas alternativas.
  • Mantener unidas a las familias como la forma más adecuada para proteger a los niños y garantizarles un estatus legal.
  • Garantizar el acceso a la educación a todos los niños refugiados y migrantes y darles acceso a servicios de salud y a otros servicios de calidad.
  • Insistir en la necesidad de abordar las causas subyacentes a los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.
  • Promover medidas para combatir la xenofobia, la discriminación y la marginación.

Descargar un PDF del informe y materiales multimedia en: UNICEF

Refugiados sirios comienzan una nueva vida en Noruega gracias al reasentamiento

familia refugiada siria

Ina Strøm from Amnesty Norway / El reasentamiento es una tabla de salvación para algunos de los refugiados más vulnerables del mundo. Una joven familia de Siria nos cuenta el enorme cambio que trasladarse a Noruega ha supuesto en sus vidas.

“Las autoridades noruegas programaron deliberadamente la llamada para el primer cumpleaños de Kahraman”, recuerda Sherihan, música de 29 años. “Dijeron: ‘Tenemos un regalo para ustedes. ¡Pueden venir a Noruega!’. No sabíamos nada de Noruega, pero nos pusimos muy contentos”.

En un luminoso apartamento de un modesto edificio de la década de 1950 en un tranquilo rincón de Oslo, Noruega, ella y su esposo bromean. “Así veo yo Noruega”, dice Hennan, artista de 31 años: “¡Primero los niños, luego la mujer, después el perro, y por último el hombre!”. Los dos ríen.

Trozos de pan salpicados de sangre

Esta escena feliz no tiene nada que ver conlo que dejaron en Alepo, Siria. “Aquella época fue difícil”, dice Hennan. “Vi cómo unos francotiradores mataban a un hombre cuando volvía de la panadería.

“Llevaba un pan encima de la cabeza para que se viera que no iba armado. Alrededor de su cuerpo quedaron trozos de pan salpicados de sangre. Vi cómo una mujer reunía los trozos, probablemente tenía niños hambrientos en su casa.”

“La mayoría de mis nuevos bocetos son tristes”, agrega Hennan, “porque se basan en nuestras experiencias de la guerra”.

Sobrevivir a duras penas en Siria

“En Alepo nuestra vida era sencilla”, dice Sherihan. “Íbamos a trabajar, preparábamos la cena y pasábamos tiempo con la familia o los amigos. Yo tocaba la flauta en un instituto de música. Tenía muchos sueños. Ahorrábamos para comprar un buen automóvil y una casa grande, un lugar para criar a un hijo. Ya sabes, las cosas que todo el mundo desea.”

“Me encantaba estar en casa, hablando de política con mis amigos o leyendo”, dice Hennan. “Tenía unos 700 libros. Algunos eran ilegales, sobre religión o política, o en kurdo [lengua minoritaria prohibida en las escuelas, los centros de trabajo y los libros sirios].

“Nuestro apartamento estaba en la línea divisoria de la zona de la oposición y la del gobierno. Un día alguien disparó y mató a nuestro vecino, sólo porque pensaron que apoyaba a Assad [el presidente de Siria].

“Nos mudamos al campo”, continúa Sherihan. “Hacía frío, y no había mucha comida, ni agua y electricidad. Entonces yo estaba embarazada. No podíamos pensar en el futuro, sólo teníamos capacidad para sobrevivir.” Su hijo, Kahraman, nació el 24 de junio de 2013.

Añoro a la persona que era antes de la guerra (Sherihan)

Tiempos difíciles en Turquía

“Cuando Kahraman tenía unos meses, nos dimos cuenta de que no respondía bien a nuestros movimientos”, continúa Sherihan. “Un médico me dijo que era ciego y lo sería toda su vida. Quedé destrozada.

“Decidí volver a Alepo para solicitar una segunda opinión. Tardé 13 horas y tuve que cruzar una calle donde los francotiradores habían disparado y matado a mucha gente. Tomé a Kahraman en mis brazos, y eché a correr.

“El médico me dio algunas esperanzas, pero dijo que tendríamos que llevar a Kahraman de nuevo a Alepo para someterlo a revisiones periódicas. Fue entonces cuando decidimos ir a Turquía.

“En Turquía fue aún más difícil que en Siria. Vivimos nueve meses en un piso pequeño con otras tres familias. Hennan trabajaba todo el día por poquísimo dinero. No podíamos dar a Kahraman la atención médica que necesitaba. Fue la peor época de mi vida.”

Tras registrarse en ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, se dijo a la joven familia que reunía las condiciones para ser reasentada.

“Un día nos dijeron que la Dirección General de Inmigración noruega quería entrevistarnos”, dice Sherihan.

A salvo por fin

Dos meses después, estaban por fin camino de la seguridad. “Viajamos ligeros de equipaje, llevando sólo nuestras posesiones más preciadas: el ordenador portátil con imágenes de las obras de Hennan y de nuestra vida, y mi flauta”, dice Sherihan.

“Recuerdo el momento mismo en que tomamos tierra en Oslo, el 23 de septiembre de 2014. Fue un momento tan importante: ¡estábamos a salvo por fin!”

“Noruega es muy diferente de Siria”, dice Hennan. “El clima es aún más frío de lo que esperábamos. Pero cuando encontramos literatura kurda en la biblioteca, supimos que habíamos llegado a un lugar donde la libertad era una realidad”.

Una vida normal

Hennan nos muestra algunas fotografías de Sherihan tocando la flauta en su boda en 2010, vestida de blanco con detalles de encaje. “Añoro a la persona que era antes de la guerra”, dice ella. “Mi antigua vida.”

Pero están comenzado a adaptarse. Los dos hablan ya noruego con fluidez. Kahraman, a sus dos años, está un poco inquieto alrededor de otros niños en el jardín de infancia debido a su deficiente visión. Pero no deja de preguntar por su nueva amiga, Mina, y se mueve a gran velocidad por el apartamento.

“Nuestros amigos nunca nos preguntan por qué no vamos a la mezquita, ni hacen comentarios si nos tomamos un par de cervezas”, dice Sherihan. “Nunca juzgan. ¡Pero están obsesionados con los cascos para bicicletas! Un amigo no deja de reprenderme por no usarlo”, dice Sherihan con una sonrisa.

Tomé a Kahraman en mis brazos, y eché a correr. (Sherihan)

Siguen teniendo familiares y amigos en Siria: “Mi única esperanza es que la guerra termine pronto”, dice Hennan. “Hasta que termine, la gente se verá obligada a huir. La comunidad mundial debe hacer más para poner fin a la guerra.” “Todos los países deben recibir a personas refugiadas, y el número debe ser equilibrado y justo”, agrega Sherihan.

“Si tuviera que desear algo, sería un empleo, independencia y estar con nuestros seres queridos”, dice Sherihan. “Una vida normal en condiciones de seguridad: es así de sencillo.”

Más de 4 millones de personas refugiadas procedentes de Siria están en solo cinco países de la región. Amnistía pide que 400.000 –las que ACNUR considera más vulnerables– sean reasentadas en los países más ricos del mundo antes de terminar 2016. También calculamos que 1,45 millones de personas en todo el mundo necesitarán ser reasentadas hasta el final de 2017.

Fuente: Amnistía Internacional

“Niños en fuga”: una crisis inmigratoria que se profundiza

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Amy Goodman / ¿Han visto las fotos de esas filas y filas de niños, durmiendo en el piso, recluidos en un Centro de Detención del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos? Cada día llegan al país más niños inmigrantes y el gobierno federal no sabe dónde ubicarlos.

“Cuando vi las fotos por primera vez, lloré. Lloré y se me rompió el corazón por esos niños, porque conozco la razón por la que vienen”. Esto me dijo José Luis Zelaya, mientras miraba las fotos de los niños inmigrantes que el gobierno de Estados Unidos ubica en depósitos. Zelaya entiende por lo que están pasando. Está a punto de terminar su doctorado en la universidad A&M de Texas, pero no es un estudiante típico. Su camino fue largo y dificultoso, un notable ejemplo de las luchas y los éxitos de muchos inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Su arduo camino resulta especialmente importante de oír en este momento en que decenas de miles de niños no acompañados, provenientes de América Central y México, inundan la frontera sur de Estados Unidos, profundizando la crisis del ya deficiente sistema inmigratorio estadounidense. Seguir leyendo “Niños en fuga”: una crisis inmigratoria que se profundiza