España: los ricos viven más años que los pobres

Es una de las conclusiones que pueden leerse en el informe anual que ha presentado Oxfam Intermon. Los datos, tanto mundiales como los referidos al Estado español, son verdaderamente esclarecedores y alarmantes de cómo la pobreza y la desigualdad crecen de modo exponencial. La ONG invita a la ciudadanía a que se movilice para defender sus derechos.

Algunos de los puntos, sobre los que la organización llama la atención, son los siguientes:

  • En España una de cada seis familias de clase media cayó en la pobreza durante la crisis y no ha salido pese a la recuperación
  • En el mundo, la fortuna de los milmillonarios aumentó en un 12% en el último año –2.500 millones de dólares diarios– mientras que la riqueza de la mitad más pobre –3.800 millones de personas– se redujo en un 11%.
  • En España, la pobreza y la riqueza se heredan: si una persona nace en una familia de ingresos altos ganará un 40% más que si crece en un núcleo familiar con renta baja.
  • La diferencia en la esperanza de vida de las personas de los barrios más ricos y más pobres de ciudades como Barcelona llega a los 11 años o a los 7 en Madrid.
  • Los países pobres pierden 170.000 millones de dólares en ingresos fiscales cada año por la evasión de las grandes empresas y fortunas que podrían destinarse a servicios públicos básicos. En Nepal, un niño de una familia pobre tiene 3 veces más probabilidades de morir antes de los 5 años que uno de un hogar rico.

En el marco de Foro Económico Mundial en Davos, que reúne de nuevo en Suiza a las élites políticas y empresariales, Oxfam –Oxfam Intermón en España- ha publicado el informe “Desigualdad 1 – Igualdad de Oportunidades 0. La inmovilidad social y la condena de la pobreza”, en el que denuncia que la desigualdad en España se disparó durante la última crisis y no se ha conseguido revertirla pese a la recuperación. Además, la inmovilidad social dentro de nuestras fronteras hace que quienes son ricos y pobres se perpetúen y las personas más empobrecidas tengan más difícil cambiar su situación a lo largo de su vida. La sociedad española se ha polarizado a costa del adelgazamiento de las clases medias. Se estima que uno de cada seis hogares de clase media cayó en la pobreza durante la crisis y no se ha recuperado la situación anterior en la fase de crecimiento. La clase media española tiene hoy 10 puntos menos de la renta nacional en comparación con la que ostentaba en el año 2000.

En España, la pobreza aumentó durante la crisis 4 veces más de lo que se ha reducido con la recuperación. Esta polarización es el reflejo de la grave crisis de desigualdad que vive el planeta. La creciente brecha entre las personas ricas y pobres está poniendo en peligro la lucha contra la pobreza y castiga sobre todo a mujeres y niñas. En el mundo, la fortuna de los milmillonarios –9 de cada 10 son hombres– aumentó en un 12% en el último año, es decir, 2.500 millones de dólares diarios. Sin embargola riqueza de la mitad más pobre de la población -3.800 millones de personas- se redujo en un 11%, según detalla el informe con el análisis internacional “¿Bienestar público o beneficio privado?”, que publica también hoy la organización.

Dentro de nuestras fronteras, desde el inicio de la recuperación, el crecimiento económico ha beneficiado desproporcionadamente a las rentas altas. Así, el año pasado aumentaron en 16.500 los hogares en los que no entró ningún tipo de ingreso, alcanzando los 617.000. Mientras los ultramillonarios –personas cuyos activos netos equivalen o superan los 40 millones de euros- aumentaron en un 4%, llegando a la cifra récord de 1.690 personas.

“Esta alarmante crisis global de desigualdad es el reflejo del fracaso del sistema económico actual. Los Gobiernos deben actuar inmediatamente para lograr cambios reales y un futuro digno para todas las personas y no solo para una minoría privilegiada”, señala el director general de Oxfam Intermón, José María Vera.

Pobreza y riqueza heredada

Cuanto más desigual es una sociedad, más condicionado estará el futuro de niños y niñas por el nivel de ingresos del hogar en el que nacieron y menos igualdad de oportunidades habrá entre unos y otrosSi no se reducen los actuales niveles de inequidad, la OCDE estima que en España se necesitarán 120 años, cuatro generaciones, para que una familia del 10% más pobre alcance los ingresos medios.

En esta línea, el informe detalla cómo la pobreza y la riqueza en España se heredan. Si se nace en una familia de ingresos altos se ganará un 40%más que si se crece en un hogar con ingresos bajos. Además, el sistema educativo es ahora más inequitativo que antes de la crisisDe todas las personas que abandonan prematuramente sus estudios, 1 de cada 2 pertenece al 20% de hogares con menos ingresos.

La desigualdad afecta a los derechos y oportunidades que tengamos en nuestra vida relacionados con la salud, esperanza de vida o la participación ciudadana, entre otros. Por ejemplo, si vives en un barrio rico de Barcelona tu esperanza de vida será de 11 años más que si tu casa está en un barrio pobre. En Madrid, esta diferencia alcanzaría los 7 años. En España y en el mundo el sistema no solo no es capaz de reducir la pobreza, sino que ahora es más aguda. Reducir la desigualdad y mejorar la movilidad social es condición sine qua non para garantizar la igualdad de oportunidades”, resalta el director.

La sanidad y la educación, un lujo solo para ricos

Según el informe internacional, el sistema actual es incapaz de reducir la desigualdad y la pobreza, y de mejorar la igualdad de oportunidades para que todas las personas puedan disfrutar de sus derechos. Muchos gobiernos están alimentando esta crisis con sus políticas. Gravan de manera insuficiente las grandes empresas y fortunas y no consiguen recortar la evasión fiscal. En 2015, tan solo cuatro centavos de cada dólar de ingresos fiscales recaudados en el mundo provenían de impuestos sobre la riqueza, como la herencia o la propiedad. Las tasas fiscales a la riqueza se han reducido o eliminado en muchos países ricos y apenas se implementan en los países pobres.

El resultado es que se pierde mucho dinero que podría usarse para financiar servicios públicos vitales como la educación y la salud. Los países pobres pierden 170 mil millones de dólares en ingresos fiscales cada año como resultado de la evasión de impuestos por parte de las grandes fortunas y las grandes empresas. En Nepal, un niño de una familia pobre tiene tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que uno de una familia rica. En India, donde el Gobierno apenas aplica impuestos a los más ricos y presenta uno de los niveles de gasto en salud más bajos del mundo, Pratima perdió a sus gemelos durante el parto debido a la precariedad del centro de salud público que tenía más cercano a su casa. Su historia es la de millones de mujeres en todo el mundo, que se ven obligadas a arriesgar sus vidas para dar a luz sin la atención médica adecuada

”Si el 1% más rico pagase solo un 0,5 por ciento adicional de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del que costaría educar a los 262 millones de niños que no asisten a la escuela y brindar atención médica que podría salvar la vida a 3,3 millones de personas”, insiste Vera. “En España, tampoco hay un sistema fiscal progresivo. Se recauda poco y mal para poder contar con un sistema de protección social eficaz contra la pobreza. La presión fiscal sobre el PIB es del 34,5%, 6,9 puntos inferior a la media de la zona euro”, añade.

Precariedad laboral e insuficiente protección social 

Para la organización, otros claros aliados en España para alimentar la desigualdad y no reducir la pobreza son la precariedad laboral y un sistema de protección social ineficaz, que no garantizan una vida digna a las personas más vulnerables. El 13% de las personas trabajadoras viven por debajo del umbral de la pobreza. En 2017, el 51,65% de las personas asalariadas inscritas al Régimen General de la Seguridad Social tenían un contrato temporal, parcial o ambas cosas. En cuanto a la protección social, una de sus principales debilidades es la infradotación de las transferencias públicas que no son las pensiones como, por ejemplo, rentas de inserción, ayudas a la crianza, a la vivienda… El resultado es que no consiguen sacar de la pobreza ni a una de cada cuatro personas frente a Dinamarca, Irlanda o Finlandia que lo logran con una de cada dos personas. La falta de inversión en protección social es un nuevo obstáculo para la movilidad social que iguale oportunidades y derechos.

Mujeres y niñas, las más perjudicadas

Oxfam Intermón alerta de que la creciente desigualdad económica en el mundo afecta especialmente a las mujeres y las niñas. Las bajadas de los tipos impositivos en el impuesto sobre la riqueza benefician sobre todo a los hombres, quienes poseen un 50% más de riqueza que las mujeres a nivel global y controlan más del 86% de las grandes empresas. En cambio, la falta de inversión en servicios públicos, perjudica desproporcionalmente a las mujeres y las niñas en situación de pobreza

La organización estima que, si una única empresa se encargase de realizar el trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo las mujeres de todo el mundo, su facturación anual ascendería a 10 billones de dólares, 43 veces más que la de Apple, la mayor empresa del mundo.

En nuestro país, el escenario no es diferente. Las mujeres sufren una peor situación en el empleo: el 70,8% de las personas con un contrato parcial no deseado son mujeres y 7 de cada 10 personas que reciben el Salario Mínimo Interprofesional también. Asimismo, el hecho de que muchas no estén en el mercado laboral y no coticen en la Seguridad Social hace que los hombres cobren pensiones un 41,37% más que las mujeres. Por el contrario, la mayoría de las pensiones no contributivas, escasamente dotadas con 380,10 euros al mes, van a manos de mujeres. Nada menos que el 76,85 % en 2017.

Superar la desigualdad debe ser lo prioritario 

“Dado el impacto social y económico de la desigualdad, la reducción de la misma debería ser un objetivo prioritario de cualquier proyecto político y tener un lugar relevante en las primeras páginas de los programas electorales. El Gobierno de España ha adquirido una serie de compromisos internacionales al firmar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por lo que pedimos su cumplimiento de forma urgente”, afirma el director.

Para ello, la organización destaca como imprescindible recuperar el peso que los salarios tenían sobre el Producto Interior Bruto antes del estallido de la crisis, con medidas que incrementen los sueldos más bajos y reduzcan la precariedad de miles de puestos de trabajos, prestando especial atención a las mujeres como mayores afectadas por un mercado laboral desigual.

En materia fiscal es fundamental avanzar en la lucha contra los paraísos fiscales asegurando que las grandes empresas y las personas más ricas paguen lo que les corresponda, así como alcanzar como objetivo recaudatorio, la media de presión fiscal de la zona euro y hacerlo sin olvidar los principios de equidad del diseño tributario. Asimismo, es fundamental para mejorar las condiciones de vida de las personas con menos recursos, dotar con más fondos el sistema de protección social hasta alcanzar la media europea, así como establecer un sistema de garantía de ingresos para todas las personas.

La organización anima a la ciudadanía a reforzar esta petición dirigida a todos los partidos políticos sumándose a la campaña pública que pone en marcha hoy en “El privilegio de decidir”, una experiencia interactiva que aborda el concepto de desigualdad más allá de los datos.

Seis personas murieron cada día en 2018 tratando de cruzar el Mediterráneo

Según el informe Travesías Desesperadas de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) los refugiados e inmigrantes que intentaron llegar a Europa a través del mar Mediterráneo perdieron la vida a un ritmo alarmante en 2018, dado que la reducción de las operaciones de búsqueda y rescate contribuyó a reforzar la posición de esta ruta marítima como la más mortífera del mundo.

Según el último informe ‘Travesías Desesperadas‘, publicado en enero por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, cada día se perdieron un promedio de seis vidas.

Unas 2.275 personas murieron o desaparecieron cruzando el Mediterráneo en 2018, a pesar de la importante caída en el número de llegadas a las costas europeas. En total, llegaron a Europa 139.300 refugiados e inmigrantes, el número más bajo en cinco años.

“Salvar vidas en el mar no es una opción, ni una cuestión política, sino una obligación ancestral”, declaró Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “Podemos poner fin a estas tragedias teniendo el coraje y la ambición de mirar más allá del próximo barco y adoptar un enfoque a largo plazo basado en la cooperación regional, centrado en la vida y la dignidad humanas”.

El informe describe cómo los cambios en las políticas de algunos Estados europeos han provocado numerosos incidentes en los que un gran número de personas han quedado varadas en el mar durante días y días, esperando autorización para desembarcar. Los barcos de las ONG y sus tripulaciones han afrontado mayores restricciones en sus operaciones de búsqueda y rescate. En la ruta de Libia a Europa, por cada 14 personas que lograron llegar, una perdió la vida en el mar, lo que representa un drástico aumento frente a los niveles de 2017. Además, se cuentan por miles las que fueron retornadas a Libia, donde viven en condiciones deplorables en los centros de detención.

Para muchas de estas personas, poner un pie en Europa representa la última parada de un espeluznante viaje en el que han sufrido torturas, violaciones y agresiones sexuales, y la amenaza de ser secuestrados y retenidos para que se pague un rescate por ellos. Los Estados deben tomar medidas urgentes para desmantelar las redes de tráfico de seres humanos y llevar ante la justicia a los responsables de estos delitos.

Sin embargo, también han surgido atisbos de esperanza en algunos lugares. A pesar del punto muerto en que se encuentra el proceso político para la adopción de un enfoque regional para el rescate en el mar y desembarco, solicitado por ACNUR y la OIM el pasado mes de junio, varios Estados se han comprometido a reubicar a las personas rescatadas en el Mediterráneo central, lo que podría constituir la base para una solución predecible y duradera. Los Estados también prometieron miles de plazas de reasentamiento para evacuar refugiados fuera de Libia.

El informe también revela cambios significativos en las rutas que utilizan refugiados e inmigrantes. Por primera vez en los últimos años, España se convirtió en el principal punto de entrada a Europa, con unas 6.800 llegadas por vía terrestre (a través de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla) y otras 58.600 personas que cruzaron con éxito la peligrosa ruta del Mediterráneo occidental. Como resultado, el número de muertos en el Mediterráneo occidental prácticamente se cuadruplicó, pasando de 202 en 2017 a 777 en 2018. Unos 23.400 refugiados e inmigrantes llegaron a Italia en 2018, es decir, cinco veces menos que el año anterior. Grecia recibió un número similar de llegadas por mar, aproximadamente 32.500 en comparación con 30.000 en 2017, mientras que el número de personas que entraron a través de su frontera terrestre con Turquía casi se triplicó.

En otras partes de Europa, Bosnia y Herzegovina registró unas 24.000 llegadas de refugiados y migrantes que habían transitado a través de los Balcanes occidentales. Chipre recibió varios barcos con refugiados sirios desde el Líbano, mientras que el Reino Unido fue testigo de un reducido número de llegadas desde Francia hacia finales de año.

Fuente: ACNUR