49 aniversario del Movimiento Humanista. Ampliando la señal de la no violencia

Alfonso Bueno y María González | El pasado 4 de mayo se celebraba, en varios países del mundo, el 49 aniversario del nacimiento del proyecto humanista, conmemorado en el Día del Testimonio. El 4 de mayo de 1969, Mario Rodríguez Cobos, Silo, pronunció la arenga de la Curación del Sufrimiento a los pies del monte Aconcagua, donde hoy se ubica el Parque de estudio y reflexión Punta de Vacas. Esta arenga ha inspirado a los organismos del Movimiento Humanista y al Mensaje de Silo.

En el mensaje de aquel día, se sintetiza buena parte de nuestra metodología no violenta. Han pasado 49 años de aquel primer mensaje público del maestro. En ese tiempo, el paisaje nevado de aquellas piedras ha cambiado. A las montañas milenarias se ha sumado un umbral, un monolito, una sala esférica, una fuente, unas estelas… También se ha ampliado el paisaje humano, que ahora es mucho más numeroso y diverso que en aquellos primeros días. Y ese paisaje humano ha llevado a su vez los monolitos, las estelas, las fuentes, las salas y los umbrales por todo el planeta. Estos lugares son sagrados, pero no lo son por sí mismos. Somos nosotros los que los llenamos de su esencia, como hace 49 años Silo hizo con aquella primera semilla humanista. Nosotros hacemos que estos lugares cobren sentido.

En este día sentimos la necesidad de mostrar lo mejor que tenemos, de compartirlo y de seguir ampliando la señal, la señal de la no violencia, que si bien no es tarea fácil por la inercia de un paisaje que nos invita a dejar de creer, a nosotros nos lleva a rebelamos ante esa imposición, y a creer en las posibilidades de este ser humano aparentemente frágil, pero fuerte cuando la coherencia y sus mejores aspiraciones dan dirección a su vida.

Esas aspiraciones nos han guiado a lo largo de nuestra larga historia, encontrando siempre la forma de abrirnos camino, llevándonos siempre al encuentro con otros, y eso da sentido a cada acción que ponemos en marcha para superar el dolor y sufrimiento en uno mismo y en los demás.

Pero en el largo devenir de la historia, ¿qué son 49 años? Acaso una bocanada de aire, un latido, un parpadeo… Pero, amigas, amigos, ¿y si estos fueran… la bocanada de aire que nos conectara con el aliento de los dioses, el latido que activara el cambio social, el parpadeo que hiciese que cayese el velo que hace que lo inmortal parezca algo mortal?

Hoy es un buen día para agradecer que este mensaje un día nos legara, invitándonos a despertar, a elevar y profundizar en la mirada para descubrir que ese futuro se está construyendo ya con la gente que ama al ser humano y su capacidad de adaptación creciente.

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María González y Alfonso Bueno haciendo la introducción al acto en Parque Toledo
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