En Alas del Intento. Entrevista a Trudi Lee Richards

Tomó a Trudi Lee Richards 12 años para terminar de escribir sobre Silo, el seudónimo de Mario Rodríguez Cobos. Este notable hombre nacido en Argentina fue un brillante pensador, un escritor prolífico, un campeón gimnasta y un orador carismático que atrajo seguidores en los años 60 por su enfoque revolucionario hacia la transformación no violenta social y personal. Desarrolló la corriente de pensamiento conocida como Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, fundó el Movimiento Humanista Internacional conformado en tu totalidad por voluntarios, y que por el año 2000 tenía más de un millón de adherentes en los cinco continentes. En el nuevo milenio publicó el Mensaje de Silo, inspirando el nacimiento a nivel internacional de la Comunidad del Mensaje de Silo y la construcción de Parques de Estudio y Reflexión alrededor del mundo. Cuando el Movimiento Humanista llevó a cabo la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia en 2009, dio una charla sobre la Noviolencia Activa ante la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz, en Berlín.

¿Quién es Silo, el llamado “Sabio de los Andes”, y por qué alguien que nunca ha oído hablar de él, debería leer su biografía?

Silo es el pseudónimo de Mario Luis Rodríguez Cobos, escritor, pensador y guía espiritual del siglo XXI de América del Sur. Su historia debe interesar a cualquiera que se haya hecho con preguntas como estas: ¿por qué estamos aquí? ¿cómo podemos acabar con la violencia? ¿la vida termina con la muerte?

Era una persona como cualquier otra, nacido en 1938, en Mendoza, Argentina. Se hizo cargo de la empresa agrícola familiar a una edad temprana, se casó con una chica de la localidad, tuvo dos hijos y escribió libros en su tiempo libre. Él era conocido por sus vecinos como un hombre de familia, una persona amable y amigable con un gran sentido del humor y una pasión por el helado de fresa. Murió en su casa en 2010, rodeado de amigos y familiares, habiendo vivido toda su vida en la misma pequeña ciudad de provincia.

Pero Silo era también un ser humano notable, un pensador y un escritor, poeta y místico extensamente viajado y de renombre mundial. Muchos lo consideran como uno de los guías espirituales más importantes de nuestros tiempos.

Su amplio legado incluye: Quince libros importantes traducidos a más de 20 idiomas, así como incontables conversaciones y obras escritas más cortas en múltiples géneros. La Comunidad del Mensaje de Silo, una corriente espiritual mundial para la paz y la no violencia, inspirado en su última gran contribución escrita, El Mensaje de Silo. El Movimiento Humanista mundial, formado enteramente por voluntarios, para la transformación social y personal a través de la no violencia activa. La Escuela, dedicada a la preservación y desarrollo del conocimiento humano esencial. La red mundial de “Parques de Estudio y Reflexión”, santuarios de paz y no violencia en cinco continentes, abiertos a seres humanos de todos los orígenes y creencias.

¿Por qué Silo es llamado el “sabio de los Andes”?

Primero encontré el término “sabio de los Andes” en el documental con ese mismo nombre, de Daniel Zuckerbrot. El nombre es apto –a lo largo de su vida, desde la infancia, los Andes fueron un importante centro de gravedad espiritual para Silo. En 1969 dio su primera charla pública en Punta de Vacas, el remoto lugar cerca del monte Aconcagua que años más tarde se convertiría en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas. Fue allí donde Silo viviría y trabajaría con los miembros de su Escuela en el nuevo milenio, hasta poco antes de su muerte en 2010.

Has dicho que, tropezar con el Movimiento Humanista, te ayudó a encontrar tu propia manera de salir del sufrimiento. ¿Qué cambió para ti cuando sucedió eso?

Fue loco. Hasta que conocí a los humanistas en 1984, básicamente tenía miedo de todo: de la enfermedad, de la muerte, de perder a la gente que amaba. Después de que comencé a trabajar con ellos, mi miedo obsesivo desapareció inexplicablemente.

La Guerra Fría estaba en su apogeo, y andaba aterrorizada de que caiga la bomba y tener que ver a mis amados gemelos quemarse vivos ante mis ojos. Estaba desesperada, y estos humanistas decían que podíamos cambiar las cosas, así que me uní a ellos.

Trabajar con ellos convirtió mi energía alrededor. Ir a la calle para hablar con la gente acerca de la paz y la no violencia, dejé de andar centrada solo en mí misma y en mis propios problemas. Comencé a dirigir mi energía hacia afuera, hacia los demás, hacia el mundo. Esto transformó mi experiencia de lo que soy: me puso en contacto con algo dentro de mí, una fuerza interior y la bondad que yo no sabía que tenía.

Como Silo decía a menudo, hay “algo grande y bueno” dentro de cada uno de nosotros. Ese “algo” está dentro de nosotros – pero también es más grande que nosotros. Es fuerte, sabio, amable y alegre, y no tiene miedo en absoluto.

Creo que la mayoría de nosotros sufrimos porque no estamos en contacto con lo que es grande y bueno dentro de nosotros. Cuando algo sale mal, nos vemos como víctimas indefensas de la desgracia, o sentimos que hemos hecho algo mal…

Pero cuando nos ponemos en contacto con nuestra fuerza y bondad interior, y comenzamos a invocarla, ejercitándola, nuestra conexión con ella crece más fuerte y más fuerte – al igual que los músculos cuando los usamos. Y esto nos ayuda a empezar a construir un nuevo centro de gravedad. Entonces, comenzamos a sentir que estamos bien – que no tenemos que buscar ayuda de afuera, de otras personas o de algún dios externo – ¡porque toda la ayuda que necesitamos ya está dentro de nosotros!

¿Por qué pasaste 12 años escribiendo una biografía de Silo, y cómo el haber escrito este libro afectó tu vida?

Perder mi miedo obsesivo fue un enorme alivio, un regalo increíble. Me liberó para dar lo mejor de mí, lo cual me dio mucha alegría. Después de eso no quería nada más que compartir mi buena fortuna con los demás. Lo intenté de muchas maneras a través de los años, trabajando por el cambio personal y social a través de la no violencia activa en el Movimiento Humanista.

Pero cuando el Mensaje de Silo salió a la luz, me tocó más profundamente que cualquiera de sus otras obras. Era el regalo de los regalos. Se abre una forma muy simple y accesible de entrar en lo más profundo de nosotros mismos – hacer contacto con lo Sagrado y lo Profundo. Nos muestra que no estamos separados o solos, que todos estamos profundamente conectados. Que todo es posible cuando vivimos con unidad.

Este pequeño libro es tan universal, tan accesible, que sabía que podría ayudar a muchas personas, si sólo pudieran saber algo de él.

Entonces me di cuenta de que si escribía la historia de Silo, podría ayudar a que los demás tomen conciencia de la existencia de su trabajo. Me encanta escribir, por lo que sería algo muy unitivo, que me produciría mucha alegría poder retribuir en algo todo lo recibido – para hacer una importante contribución a la difusión de este hermoso trabajo, que es tan necesario en este momento. Escribí a Silo, proponiendo escribir su biografía – y, para mi deleite, ¡dijo que sí!

Realmente, escribir el libro ha sido todo un proceso – apasionante, frustrante, desafiante y humillante. Silo me advirtió que no me ayudaría, y me pidió que no molestara a su familia. Muy poco era lo que encontraba escrito sobre su vida – pero había mucha gente que lo conocía, así que hice muchos viajes y envíos de correos. Me acerqué a cualquiera que lo conocía y estuviera dispuesto a compartir su experiencia.

¡Era más complicado de lo que podría haber imaginado! Pronto me di cuenta de que había tantas historias contradictorias sobre Silo que no había forma de que yo pudiera decir la “verdad” – en el sentido de dar una descripción exacta y objetiva de su vida. He intentado varios enfoques diferentes, deseché toneladas de material. Durante un tiempo pensé que la única respuesta era escribir una novela. Al final, sin embargo, decidí que podía unir todas estas historias en torno a un marco de “hechos” verificables, dejando claro que nada de lo que escribía era la verdad absoluta; cada historia, cada anécdota, era simplemente la percepción de una persona, la memoria de una persona, inevitablemente teñida por su propia experiencia.

¿Por qué llamaste a tu libro “En Alas del Intento”?

Ese nombre está relacionado con un tema central de Silo: el fracaso. En 1969, los amigos de Silo viajaron por toda Argentina y Chile, difundiendo que Silo hablaría en Punta de Vacas, en lo alto de los Andes. Dijeron que su enseñanza era “para los fracasados”. Unos 200 jóvenes se presentaron y Silo les habló sobre La Curación del Sufrimiento. Despreciando la violencia en el mundo, exhortó a sus oyentes a encontrar la paz dentro de ellos y llevarla a otros.

Esa charla puso en marcha el Movimiento Humanista que ha estado trabajando desde entonces para traer la paz a los individuos y a la sociedad a través de la noviolencia activa.

Treinta años después, en 1999, Silo volvió a hablar en Punta de Vacas. En esa charla reconoció que el Movimiento Humanista había fracasado y que el antihumanismo había triunfado, al menos por ahora. Al mismo tiempo, sin embargo, algo nuevo estaba naciendo: “la primera civilización planetaria en la historia humana…”

En 2004, Silo habló en Punta de Vacas por tercera vez, ante miles. Sus primeras palabras hicieron que todos estallaran en risas:

–“Hemos fracasado”, dijo, “¡pero insistimos!”.

Cuando todo el mundo se tranquilizó, siguió con algunas de las palabras más profundamente conmovedoras que le hayamos escuchado:

“Hemos fracasado, y seguiremos fracasando, una y mil veces, porque montamos en las alas de un pájaro llamado “intento”, que se eleva por encima de las frustraciones, las debilidades y las pequeñeces…”.
Más adelante, en la misma charla, dijo: ” Si, habrá paz, y por necesidad se comprenderá que se comienza a perfilar una nación humana universal”.

Yo estaba allí, de pie en esa árida ladera de la montaña, cuando pronunció esas palabras, y cuando dijo: “Habrá paz”, todos empezamos a llorar y reír y aplaudir con alegría y alivio.

No es que pensáramos que él era un profeta, pero él era nuestro amigo, alguien que amamos y estimamos tremendamente. Lo habíamos visto trabajar sin descanso durante décadas ante las probabilidades aparentemente desesperanzadoras, sin renunciar nunca, siempre compartiendo su “certeza de la experiencia” de que todo estaría bien, que “si repites tus actos de unidad interna, nada podrá detenerte…”.

Es por eso que esta biografía se llama “En Alas del Intento”. Porque más que nada, lo que impulsaba a Silo era su intencionalidad fiera, profunda y paciente. Nunca se dio por vencido, incluso después de repetidos fracasos, ante la imposibilidad de las probabilidades y la violencia más horrible.

La intencionalidad de Silo estaba enraizada en su claro e inquebrantable Propósito, en su profunda fe en la vida y en el futuro, una fe que no era ingenua, sino basada en la experiencia viviente. Esa misma intencionalidad sigue inspirando a un número incalculable de sus seguidores hoy, que siguen enfrentándose a la violencia con la noviolencia, al odio con el amor, a la amargura con la reconciliación.

En nuestra sociedad, donde el éxito es tan valorado, la disposición de Silo a admitir que el proyecto de Humanizar la Tierra había fracasado, fue muy inusual. ¿Por qué tomó esa postura?

Silo vio que el éxito no es todo lo que está por romperse. Creemos que seremos felices si lo logramos, pero la lucha por el éxito siempre termina en frustración. Si no lo conseguimos, sufrimos porque fracasamos. Si tenemos éxito, nuestra felicidad es siempre temporal y provisional – sabemos que las cosas siempre cambian, y la pérdida vendrá, de una manera u otra.

La gran pregunta es cómo ser feliz desde dentro, sin depender del éxito exterior. Silo dijo que el sufrimiento proviene de la contradicción, y que sólo podemos aprender a superar la contradicción si renunciamos al éxito, si admitimos que somos fracasados.

En su charla sobre “Sobre la búsqueda del objeto”, habló sobre el fracaso y la contradicción y el trabajo de la “mano vacía”: “Esto del fracaso parece una idea de algún interés, porque hasta tanto uno no considere seriamente que no tiene salida y que su vida es un círculo vicioso, que su vida es una continua contradicción, ya sin sentido, entonces tampoco puede trabajar seriamente. No es más que eso… Queremos superar la contradicción, superar el sufrimiento. Nosotros definimos nuestro Trabajo no como de mano llena, sino como de mano vacía…”.

A manera de ilustración, continuó contando una historia sobre los monos: “Ustedes saben cómo se cazan algunos monos: se coloca arroz en un tronco de un árbol con un orificio pequeño, entonces el mono mete la mano en el agujero, toma el arroz y entonces no puede sacar la mano, él ve que lo van a cazar, pero no quiere soltar lo que tiene en la mano. El mono sufre una gran contradicción…”.

Silo a menudo habló de la importancia de superar el dolor y el sufrimiento, y también habló sobre la noviolencia activa y el desarrollo personal como un medio para lograr el cambio social. ¿Por qué estos temas eran tan importantes para él?

Silo vio a la gente a su alrededor tratando de acabar con el sufrimiento de una manera unilateral.

Algunos se enfocaron en el cambio social, tratando de cambiar el mundo pero descuidando sus propias necesidades internas, personales y espirituales. Terminarían quemándose y renunciando con resentimiento y desilusión.

Otros, los “buscadores espirituales”, se esforzaron por poner fin a su propio sufrimiento personal, pero ignoraron el sufrimiento de los demás y la creciente crisis en el mundo que los rodeaba. Se volvieron aislados y neuróticos por obsesionarse con sus propios problemas personales. Yo era una de esos.

Silo sabía que ninguno de los dos métodos funcionaba. Viendo la vida como una estructura global, donde el interior y el exterior son dos caras de la misma moneda, él sabía que la única manera de lograr un cambio profundo y duradero, ya sea personal o social, era trabajar para ambos al mismo tiempo. Porque realmente no estamos separados y aislados, vivimos en el mismo mundo, compartimos la misma humanidad esencial.

Es por eso que, “tratar a los demás como quieres ser tratado” es tan central para la enseñanza de Silo. Solo de esa manera puedes ayudar a los demás ya ti mismo al mismo tiempo.

En el Mensaje de Silo hay una maravillosa experiencia llamada “Bienestar”, donde nos reunimos para pedir lo mejor para los amigos y seres queridos que están pasando por tiempos difíciles. Cada vez que participo en esa experiencia, me siento mejor, porque realmente estamos conectados, en lo profundo. Tratar a otros bien es realmente tratarme bien. Esa es la manera de vivir una vida coherente, fiel a mí mismo, fiel a los demás, fiel al mundo.

Tapa-On-wings-of-intent-1.jpg

Presentación de libros en Europa:

07.05.2017, Parque de Estudio y Reflexión Toledo, España
08.05.2017, Centro de enseñanzas alternativas, en Málaga, España
10.05.2017, Espacio Ronda, en Madrid, España
12.05.2017, Salita Spandau, Berlín, Alemania
13.05.2017, Parque de Estudio y Reflexión Schlamau, Alemania
14.05.2017, Parque de Estudio y Reflexión La Belle Idée, Francia
19.05.2017, Parque de Estudio y Reflexión Attigliano, Italia

Entrevista por Nina Siebenborn y Reto Thumiger

Trudi Lee Richards es poeta, escritora y traductora; vive en el norte de California. En los años 70, cuando su BA en Literatura Inglesa de la Universidad de Stanford no pudo resolver su perplejidad sobre el significado de la vida, se embarcó en la búsqueda que finalmente la llevaría a la obra de Silo. Al unirse al Movimiento Humanista, se convirtió en una activista noviolenta, publicando un periódico independiente, dirigiendo reuniones semanales y viajando ampliamente mientras criaba a sus tres hijos. A principios de 2000 se estableció en el norte de California para escribir, reflexionar sobre la vida, aprender a tocar a Bach en el teclado y nutrir una comunidad de amigos inspirada en el Mensaje de Silo. Su poesía y otras publicaciones, incluyendo Soft Brushes with Death, Experiences on the Threshold, y Fish Scribbles, se ofrecen en http://www.wingedlionpress.org, junto con el trabajo de otros siloístas de todo del mundo.

Fuente: Pressenza

No más “hibakusha”

El 27 de marzo se comenzó a discutir un tratado para prohibir las armas nucleares. Los activistas de la red por el tratado de prohibición de las armas nucleares, ICAN. Hubo testimonios de aquellos que presenciaron y vivieron los efectos de las bombas nucleares. Toshiki Fujimori, de Hiroshima, Japón, compartió su conmovedora experiencia.

Permítanme compartir mi experiencia de una bomba atómica.

La bomba atómica que lanzaron en Hiroshima cayó a 2,3 kilómetros de donde estaba yo, un bebé de apenas un año. En ese entonces, mi familia tenía doce integrantes: mi abuelo, mi padre, mi madre, ocho hermanos y hermanas y yo. Como ese día yo estaba enfermo, mi madre me estaba llevando al hospital cargándome en su espalda. Caminaba por el borde del río. Apenas escuchó el silbido de un avión e intentó refugiarse surgió una luz enceguecedora y una intensa explosión nos tumbó en el lecho seco del río.

Afortunadamente, había una casa de dos pisos entre la explosión y nosotros que creo que evitó que no nos expusiéramos directamente a los rayos del calor.

Cuando mi madre salió arrastrándose desde el lecho del río conmigo a sus brazos vio un inconcebible mar de fuego, y muchísimo humo flotando sobre el centro de la ciudad. La escuela de niñas a la que iban dos de mis hermanas estaba en medio del fuego. Mi cuarta hermana, que iba en primero de secundaria, había ido junto a sus compañeros a una actividad cerca de la zona cero.

Para huir del fuego mi madre corrió conmigo en brazos a la ladera de la colina Ushitayama. Ahí se encontraron con nosotros mi abuelo y mi tercera hermana, que estaban en casa, y también mi padre y dos de mis hermanas que estaban trabajando, pero mi cuarta hermana no llegó. Dos de mis hermanos y dos hermanas que aún no tenían edad de ir a la escuela estaban lejos de Hiroshima ese día.

La mañana siguiente, mi padre y mi hermana mayor bajaron por la colina para buscar a nuestra otra hermana. Se encontraron con un infierno: la ciudad estaba llena de escombros, heridos sangrando y cadáveres. Por la ribera del río vieron innumerables cadáveres de colegialas. Deben haberse tirado al agua tratando de huir del fuego. Un embalse de troncos estaba lleno de cadáveres flotando en el agua. Siguieron buscándola por varios días, pero nunca la encontraron.

Con el bombardeo sufrí una lesión en la cabeza que luego se infectó. Me pusieron vendas en toda la cabeza, dejando al descubierto sólo mis ojos, nariz y boca. Mi familia creía que yo iba a morir en poco tiempo, al igual que la enorme cantidad de personas que morían, uno tras otro, a nuestro alrededor.

Yo era sólo un bebé de un año y no puedo recordar lo que pasó en Hiroshima aquel día. Quizás ustedes se pregunten cómo puedo hablar de mi experiencia de la bomba atómica.
Cada año, cuando se acercaba el 6 de agosto, mi madre llamaba a todos sus hijos a sentarse alrededor de ella. Llorando, nos contaba lo que pasó aquellos días en Hiroshima. Una vez le pregunté por qué nos seguía contando lo que sufrió con la bomba atómica a pesar de que eran recuerdos tan dolorosos, y me respondió: “porque no quiero que ninguno de ustedes pase por esas experiencias tan terribles”.

No solo mi madre nos contó de su vivencia con la bomba atómica. Cuando era niño estaba sentado bajo unos árboles con amigos y se nos acercó un hombre viejo del vecindario que nos contó su historia del bombardeo. Cuando iba a la escuela primaria, una de las profesoras tenía una cicatriz de quemadura en el rostro y a menudo les contaba su vivencia a los alumnos. Cuando estaba terminando la escuela secundaria, leí muchos libros, poemas, álbumes de fotos y testimonios personales sobre la bomba atómica en la biblioteca. Creo que todas esas experiencias y conocimientos me han nutrido y me han ayudado a formar un recuerdo de la bomba.

Como los recuerdos son tan dolorosos, muchos hibakusha (término japonés que significa: persona bombardeada) han cerrado sus mentes y bocas. Sus historias son demasiado crueles para ser contadas. El daño de la bomba atómica no se limita a lo que pasó el 6 y el 9 de agosto de 1945. Los diabólicos bombardeos han estado atormentado a los sobrevivientes con las repercusiones a largo plazo de la radiación.

Mi tercera hermana perdió a su segundo hijo por la leucemia. En el verano de 1965, 20 años después de la bomba atómica, el niño perdió repentinamente el apetito. Mi hermana tenía miedo de reconocer que los síntomas que su hijo estaba mostrando eran los mismos que ella sufrió inmediatamente después del bombardeo: fiebre alta, sangramiento en las encías e inflamación bucal. Lo llevaron a un hospital y le diagnosticaron leucemia linfática aguda. Entre periodos intermitentes de hospitalización llegó a la edad de ir a la escuela, pero solo pudo ir por 10 días. Murió el siguiente invierno, a los 7 años.

Mi hermana escribió en su diario: “¡Ay, qué estúpida e ignorante fui! Me di cuenta demasiado tarde de los horrores de la bomba atómica. El 6 de agosto, hace 20 años, la bomba atómica abrasó todo mi cuerpo con intensos rayos de calor de miles de grados. Atravesaron mi piel, e incluso quemaron a mi hijo, que nació 15 años después”.
La muerte del niño fue un caso muy conocido de los efectos de la bomba atómica en la segunda generación de hibakusha. Mi hermana también murió joven. A los 56 años, la mató una enfermedad al hígado que suelen padecer los hibakusha.

La bomba atómica atormenta constantemente la vida de los hibakusha, y lo seguirá haciendo hasta el fin de sus días. ¿Si esto no es inhumano, entonces qué sí lo es?

La mayoría de las 170.000 víctimas que sobrevivieron, cuya edad promedio es de más de 80 años, tienen varios problemas de salud. La medicina moderna no puede probar que sus enfermedades se deban a la exposición a la bomba atómica, así que los hibakusha están obligados a recurrir a las cortes de justicia para que se reconozca oficialmente la situación. ¿Por qué obligan a los hibakusha a arrastrar una cruz tan pesada hasta el día de su muerte?

Los llamo a tomar en serio nuestra petición de “No más hibakusha” y dar un firme paso adelante para que logremos un mundo sin armas nucleares lo más pronto posible.

Traducido del inglés por Emilio Stanton

Fuente: Pressenza

108 millones de personas padecen ya grave inseguridad alimentaria

Un nuevo informe mundial sobre las crisis alimentarias sirve de referente para evitar el riesgo de catástrofes humanitarias

A pesar de los esfuerzos frente al hambre a nivel internacional, cerca de 108 millones de personas padecieron inseguridad alimentaria severa en el mundo en 2016, con un drástico aumento en comparación con los 80 millones en 2015, según refleja un nuevo informe mundial sobre crisis alimentarias publicado en Bruselas por la FAO.

El documento, en cuya elaboración se han integrado diversas metodologías de medición, es fruto de una colaboración nueva y políticamente innovadora entre la Unión Europea y USAID/FEWSNET (red de alerta contra la hambruna de EEUU), instituciones regionales de seguridad alimentaria y organismos de la ONU, entre ellos la FAO, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y UNICEF.

El fuerte incremento refleja los problemas de la población para producir y acceder a los alimentos debido a los conflictos, los precios a niveles récord en los mercados locales de los países afectados y a eventos meteorológicas extremos como la sequía y las lluvias irregulares causadas por El Niño.

Los conflictos civiles son el factor determinante en nueve de las 10 peores crisis humanitarias, lo que pone de relieve el estrecho vínculo existente entre paz y seguridad alimentaria, según el Informe mundial sobre crisis alimentarias 2017.

Al sumar fuerzas para ofrecer análisis neutrales gracias a las aportaciones de múltiples instituciones, el estudio -que se publicará anualmente-, permite tomar decisiones de planificación más fundamentadas y que respondan a las crisis alimentarias de manera más oportuna, global y coordinada.

“Este informe pone de relieve la necesidad fundamental de acciones rápidas y específicas para responder eficazmente a las crisis alimentarias y abordar sus causas profundas. La UE ha asumido el liderazgo en esta respuesta. En 2016, asignamos ya 550 millones de euros, seguido de otros 165 millones que acabamos de movilizar para ayudar a las personas afectadas por el hambre y la sequía en el Cuerno de África”, explicó Neven Mimica, Comisario europeo de Cooperación Internacional y Desarrollo.

“El informe es el resultado de un esfuerzo conjunto y de un seguimiento concreto de los compromisos asumidos por la UE en la Cumbre Mundial Humanitaria celebrada en Estambul, que identificó la necesidad urgente de un análisis transparente, independiente y a la vez consensuado de las crisis. Espero que este documento sea una herramienta eficaz para que toda la comunidad internacional podamos mejorar la coordinación de nuestras respuestas a las crisis”, señaló por su parte Christos Stylianides, Comisario de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis.

Situaciones que están empeorando

La demanda de ayuda humanitaria y para la creación de resiliencia se intensificará este año, ya que cuatro países corren el riesgo de sufrir hambrunas: Sudán del Sur, Somalia, Yemen y el noreste de Nigeria. Otros países que requieren asistencia a gran escala debido a la inseguridad alimentaria generalizada son Iraq, Siria (incluyendo a los refugiados en países vecinos) Malawi y Zimbabwe. Ante la ausencia de medidas inmediatas y contundentes -no sólo para salvar las vidas de las personas, sino también para evitar que caigan en la hambruna-, la situación de seguridad alimentaria en estos países continuará empeorando en los próximos meses, según el nuevo informe.

“El coste en términos humanos y de recursos no hace más que aumentar, si dejamos que las situaciones se deterioren”, advirtió el Director General de la FAO, José Graziano da Silva. “Podemos evitar que la gente muera a causa de la hambruna –añadió-, pero si no ampliamos nuestros esfuerzos para salvaguardar, proteger e invertir en los medios de subsistencia rurales, decenas de millones de personas seguirán padeciendo inseguridad alimentaria severa”.

“Las cifras reflejan un panorama sumamente preocupante, con más de 100 millones de personas con grave inseguridad alimentaria, con un nivel de sufrimiento que ha sido provocado por los conflictos y el cambio climático. El hambre agrava las crisis, creando una inestabilidad e inseguridad cada vez mayores. Lo que es hoy un problema de seguridad alimentaria se convierte mañana en un problema de seguridad”, aseguró Ertharin Cousin, Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos. “Es una carrera contra el tiempo: el mundo debe actuar ahora para salvar las vidas y el sustento de millones de personas que se encuentran al borde de la inanición”, concluyó.

Los 108 millones de personas que según el informe están en situación de inseguridad alimentaria severa en 2016 representan a aquellas que sufren un nivel de malnutrición aguda mayor de lo habitual y una falta generalizada de alimentos mínimamente adecuados, incluso con ayuda externa. Aquí se incluye a los hogares que pueden hacer frente a sus necesidades alimentarias mínimas tan sólo agotando sus semillas, ganado y activos agrícolas necesarios para producir alimentos en el futuro. Sin una acción firme y sostenida, las personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria severa corren el riesgo de caer en una situación aún peor y padecer en última instancia de inanición.

Fuente: FAO

Nace la ‘Plataforma Área 4, salvemos el Ramón y Cajal’

La Plataforma Área 4 Salvemos el Ramón y Cajal, en defensa de la Sanidad Pública está formada por diversos colectivos de los distritos de Hortaleza, Ciudad Lineal, Barajas y San Blas-Canillejas, así como por profesionales del propio Hospital Ramón y Cajal.

La Plataforma tiene tres objetivos principales:

-Frenar la progresiva destrucción de la Sanidad Pública en nuestro hospital de referencia, el Hospital Universitario Ramón y Cajal.

-Trabajar para crear las condiciones que permitan dar la mejor asistencia desde este Hospital, los Centros de Especialidades de San Blas y Emigrantes, los centros de Salud y los Centros de Salud Mental.

-Luchar por conseguir las reivindicaciones vecinales en materia de sanidad como la reapertura total de las Urgencias de Barajas, la creación de una línea de autobús desde los distritos de San Blas-Canillejas y Barajas hasta el Hospital Ramón y Cajal, la ampliación de la línea 70 de EMT hasta el propio hospital o la creación de nuevas dotaciones tales como nuevos Centros de Especialidades y de Salud Mental.

Pese a que la población asignada al Hospital Ramón y Cajal ha aumentado en los últimos años los recursos no han dejado de disminuir; ha bajado la financiación por habitante, se ha reducido el número de camas y mermado considerablemente la plantilla, además de un aumento considerable de la lista de espera quirúrgica.

Tal deterioro no es fruto de una mala coyuntura, sino de una política permanente que consiste en derivar todo el dinero posible a manos privadas.

Nuestro hospital y nuestra sanidad deben cubrir dignamente las necesidades de los vecinos y vecinas de los cuatro distritos y por ello exigiremos las medidas necesarias para conseguir este objetivo.

La mejora de la Sanidad Pública sólo se conseguirá con la participación e implicación de la ciudadanía.

¡La #SanidadPública no se vende, se defiende! #SalvemosRyC

Ramon y Cajal-1