“La no violencia es la opción de los hombres y las mujeres valientes”

José Luis Álvarez, candidato del Partido Humanista

Entrevista José Luis Álvarez, cabeza de lista para la Comunidad de Madrid por el Partido Humanista. José Luis Álvarez comenzó a militar en el Humanismo en 1993. Encabeza la lista a la Comunidad de Madrid – por cuarta vez- por el Partido Humanista para las elecciones del próximo 22 de mayo.

Ustedes ya hablaban de democracia real hace tiempo… ¿qué le parece que esa propuesta esté uniendo a jóvenes y no tan jóvenes en nuestro país?

Compartimos con toda esta gente la indignación que les ha llevado a organizarse en multitud de ciudades. Pero sobre todo compartimos con ellos algunas de sus aspiraciones. Y comprendemos también su rechazo a los grandes partidos: basta con echar una ojeada a las listas de los mismos para ver la cantidad de imputados por corrupción que hay. Hablando claramente, hay muchos ladrones y muchos “presuntos ladrones” que han utilizado el dinero público para enriquecerse y favorecer a los grandes capitales y a la banca. Es normal entonces ese rechazo a la política tradicional.

Desde hace décadas el Partido Humanista viene denunciando la farsa de esta democracia formal que consiste en que muchos eligen a unos pocos para que durante cuatro años hagan prácticamente lo que les plazca. Es la traición perfecta, puesto que cuenta con el beneplácito de unas leyes injustas. Actualmente los políticos cuentan con patente de corso, ya que, hagan lo que hagan, no existen mecanismos para obligarles a abandonar su cargo.

Respecto a lo que está ocurriendo con este movimiento… lo más interesante a mi modo de ver es que han decidido expresarse de una forma no violenta y que sus reclamaciones coinciden con el sentir de muchísima gente, ojalá que no quede en algo esporádico y sea el punto de partida para que comencemos a organizarnos en los barrios, las universidades, etc, y a construir una nueva sensibilidad donde el ser humano sea lo más importante.

Pero tampoco podemos ser ingenuos. El mismo día en que miles de jóvenes acampaban en varias ciudades, 20.000 personas aplaudían a Francisco Camps en Valencia. Serán millones los que voten a PP y PSOE, que en mi opinión son las dos caras más visibles de toda esta miseria política que vivimos, aunque por supuesto no las únicas. Luego falta mucho camino por recorrer y mucha gente a la que convencer.

Espero que esto sea el comienzo de algo más grande donde haya espacio para todos los que llevamos tiempo trabajando en esta dirección. Si es así, no me cabe duda de que los humanistas estarán apoyando con todas sus fuerzas.

¿Es posible la democracia real en el sistema económico y social en el que vivimos?

Sin duda, no. Vivimos en una tiranía del dinero. Es una verdadera dictadura. Nos están diciendo constantemente que sin dinero no hay nada… ¡Y resulta que el dinero se lo reparten unos pocos!

Somos conscientes, por ejemplo, de que nuestras propuestas resultan algo chocantes para el estrecho margen de maniobra que permite este sistema. Pero es que eso es precisamente lo que nosotros denunciamos y lo que queremos cambiar. No es posible seguir poniendo parches a un modelo social, económico y político que condena al dolor y al sufrimiento a cientos de millones de personas en todo el planeta. Dejar el poder en las manos de los que han generado esta situación es suicida.

Por eso decimos que es imposible buscar respuestas a esta crisis desde dentro del sistema. Hay que mirar más allá, salir de este encorsetamiento que limita la creatividad, la espiritualidad y todo lo grande y bueno que hay en el ser humano.

Decimos, por ejemplo, que el problema del desempleo es que al sistema le sobra la gente. Le sobran las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes… Si la tecnología permite aumentar la productividad, la respuesta del sistema es despedir trabajadores para mantener o aumentar los beneficios. Y nosotros afirmamos que se debería repartir el trabajo sin reducir los salarios.

Hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda y educación. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo.

Como dice el Documento Humanista, aprobado en 1993, nosotros ponemos “por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la cuestión de la democracia real frente a la democracia formal; la cuestión de la descentralización, frente a la centralización; la cuestión de la antidiscriminación, frente a la discriminación; la cuestión de la libertad frente a la opresión; la cuestión del sentido de la vida, frente a la resignación, la complicidad y el absurdo”.

No es posible andarse con medias tintas. En definitiva, hablamos de una revolución no violenta.

¿Qué propuestas concretas vinculan ustedes a la democracia real?

Hace años nosotros elaboramos una Ley de Responsabilidad Política que obliga a los cargos electos a responder ante los ciudadanos sobre las decisiones tomadas en el ejercicio público, y contempla las promesas realizadas en campaña como un contrato entre el político y los votantes. Este contrato, al igual que cualquier otro, tiene que poder rescindirse cuando el político no lo cumple. Cuando realizamos por primera vez esta propuesta, la enviamos a todos los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados, pidiéndoles que la llevaran al pleno. Ninguno aceptó la propuesta, ni tan siquiera algunas formaciones que ahora tratan de apropiarse de la idea de democracia real.

Los humanistas estamos por la descentralización del poder hasta llevarlo a la base social y por la consulta directa mediante referéndum de todas las decisiones importantes. Así lo hemos expresado siempre, así está recogido en nuestros programas y así seguiremos haciéndolo.

“Si estás cansado de tanta mentira, construye algo verdadero”, es el eslogan del Partido Humanista para estas elecciones. ¿De qué está –y cree que mucha gente también- cansado? ¿Qué sería “construir algo nuevo”?

Estoy cansado de este mundo gris, de la mediocridad de quienes nos gobiernan, de la estúpida cultura consumista que nos quieren imponer… estoy cansado, como mucha gente, de un sistema económico, político y social que se le queda pequeño al ser humano.

Este mundo se cae. No va a hacer falta que nadie lo eche abajo. Hay incendios por todas partes y los políticos de los grandes partidos son bomberos pirómanos. Por otro lado, que nadie piense que los grandes capitales van a ceder en su ansia de acumular riqueza. Creen que pueden controlar cualquier movimiento social que aparezca… pero los poderosos de hoy no tienen asegurado el futuro.

No se van a solucionar los problemas porque los bancos vuelvan a conceder créditos, ni porque bajen las hipotecas, ni porque algunos políticos pongan cara de buenos y acepten medidas que controlen ligeramente su impunidad. Como hemos dicho antes, no será desde los planteos de este sistema que se encontrará la salida.

Ese algo nuevo que queremos construir tiene que ver con lo verdadero. Con que cada uno de nosotros se pregunte si quiere vivir y en qué condiciones hacerlo. La crisis que vivimos no es económica, es una crisis existencial, de valores. Vemos que muchos jóvenes ya han caído en la cuenta de que este mundo no les gusta y no están dispuestos a pactar con él, no va a ser tan fácil comprarles con algunos regalitos como se hizo con anteriores generaciones.

La pregunta, claro, es… ¿y entonces, qué? Entonces, habrá que rescatar las mejores aspiraciones que han guiado al ser humano a lo largo de su tortuosa historia. La rebelión contra el dolor, contra el sufrimiento y contra la muerte es lo que ha hecho avanzar la sociedad humana. Y esa rebelión vuelve a expresarse en lo social y en lo personal.

Pensamos que, sencillamente, la gente va a dejar de creer en el sistema. Confiamos en que entonces se tenga la valentía de buscar al de al lado, al amigo, al vecino, al familiar, y se construya algo con sentido. Nosotros, al menos, estaremos dando señal y ayudando en esa construcción.

Estas son elecciones municipales. ¿Qué propuestas defiende para el municipio?

El municipio es el ámbito de gobierno más importante, puesto que es el que más directamente viven los vecinos. Nosotros creemos que habría que descentralizar el poder para permitir que los ayuntamientos tuvieran cada vez más competencias, acercando así la capacidad de decisión a la gente. Eso sí, siempre desde la óptica de la democracia real, es decir, utilizando la consulta directa.

Esta campaña, como ya hiciéramos en 2007, la hemos centrado en la difusión del Plan Humanista Vecinal que recoge cinco puntos esenciales: la Democracia Real, de la que ya hemos hablado; lo que nosotros denominamos Economía Mixta, en donde destaca la creación de una Banca Municipal sin Interés para frenar la usura de la banca tradicional; la Participación Ciudadana, con la creación de un Foro Vecinal y la figura del concejal de barrio elegido directamente por los vecinos; la salud, la educación y la calidad de vida como ejes del bienestar, poniendo el acento en la gratuidad y la universalidad de las mismas, e incluyendo aquí medidas para el cuidado del medio ambiente; y por último el empleo, con la creación de la Propiedad Participada de los Trabajadores, un tipo de empresa en la que empresario y empleado comparten beneficios y gestión de la misma.

Sería demasiado largo ampliar estos puntos, así que quien quiera informarse puede consultar estas propuestas en nuestra web: http://www.partidohumanista.es, donde encontrará un desarrollo ideológico más exhaustivo.

Otra de las ideas que siempre ha acompañado al PH ha sido la “no violencia activa”, que también hemos visto en pancartas recientemente en distintos países. ¿Qué significa?

Vivimos en un sistema envenenado de violencia. Y no me refiero únicamente a la violencia física, que es tal vez la expresión más grosera de la misma. Hay violencia económica, racial, sexual, psicológica, moral… Así que resistir la violencia que hay adentro de uno y en el mundo es una tarea realmente complicada, pero es la única que vale la pena.

No hay falsas salidas para la violencia. Lo demuestra la historia y lo demuestra la propia experiencia personal. Cuando se violenta al otro, uno se siente mal. Cuando se utiliza la violencia, algo se quiebra dentro de uno. Es posible anestesiarse o engañarse, pero es así.

Ahora bien, ser no violento no significa ser un cobarde o quedarse parado ante la injusticia. La no violencia activa es la opción de las mujeres y los hombres valientes. Es tratar de cambiar las cosas mediante acciones no violentas, aun sabiendo que podremos ser respondidos con violencia.

Hay ejemplos de grandes hombres, de guías de la no violencia, que han conseguido importantes logros en el terreno social o político como Martin Luther King, el Mahatma Gandhi, o Silo, fundador e inspirador del Movimiento Humanista.

Por fin se concedió el voto al inmigrante – aunque sólo en el caso de algunos países-, una reivindicación histórica de los humanistas. ¿Qué le parece? ¿Cómo seguir avanzando?

Cualquier inmigrante, venga del país que venga, por el simple hecho de estar empadronado, debería tener derecho a elegir y ser elegido en unas elecciones. Ese sería otro avance claro hacia una democracia real. La situación actual hace que unos sean ciudadanos de primera y otros ciudadanos de segunda. Nuestra propuesta siempre fue “iguales derechos e iguales oportunidades para todos”.

Los grandes partidos convocan a ruedas de prensa en las que no se puede preguntar. ¿Qué temen? ¿Le ha llamado mucho a usted la prensa en esta campaña o todavía falta?

La prensa, por lo general, responde a intereses económicos que poco o nada tienen que ver con la información. Para los grandes medios un partido como el nuestro es poco más que una nota a pie de página. Afortunadamente existen otros medios de difusión. Y también afortunadamente, hay periodistas que, más allá de la presión de sus jefes y las difíciles condiciones de trabajo que deben afrontar, tratan de desempeñar su empleo con honestidad.

No deja de resultar chocante que los medios dediquen tanto espacio a unos señores que no permiten a los periodistas ejercer su profesión con libertad. Deberían, directamente, negarse a informar de sus actividades. Pero me temo que eso no es posible, ya que los dueños de los medios y los dueños de los partidos son los mismos, así que no se van a tirar piedras entre ellos.

Y después de las elecciones, ¿qué?

A seguir en lo nuestro, que es la política del barrio. A reconstruir un tejido social que está bastante maltrecho. A fomentar las relaciones personales. A impulsar nuevas ideas organizativas. A presionar a los poderosos para que sepan que no tienen las cosas tan controladas como piensan. En definitiva, a continuar con nuestra revolución.

Anuncios