Manos que miman

Francisco López en su sala de juegos. foto: Javier Lòpez.

Javier López / Hoy me voy a hacer eco de lo importante que es hoy en día, en esta sociedad nuestra tan ajetreada, en la cual no tenemos tiempo de nada, encomendar a buenos profesionales el cuidado de nuestros mayores. Yo les contaré en persona la experiencia superpositiva de mi padre, un hombre muy vitalista y hábil que antes de entrar al Centro de Día, donde lleva camino de cuatro años, a pesar de estar atendido por los Servicios Sociales, pasaba solo y aburrido, muchas horas en casa. Él es invidente, ahora cumplirá en breve setenta y cinco años y desde que pasa su tiempo en el Centro de Día, de nueve la mañana a cinco de la tarde, la vida le ha cambiado para mejor y por ende a mí también.Para que se hagan una idea aquellos que no lo conozcan un Centro de Día es como una Residencia pero en pequeñito con un horario de entrada y de salida, donde a los mayores se les trata con paciencia, cariño y respeto. Pero, a pesar del título del artículo, los profesionales que trabajan allí tratan de mimarles lo menos posible porque se trata de fomentar su autonomía diaria en el entorno mas próximo. Hay un excelente equipo de profesionales en todos los campos: equipo médico, un psicólogo, una terapeuta ocupacional, que es la que se rompe la cabeza a la hora de crear actividades que despierten y mejoren todos los sentidos de los mayores, una fisioterapeuta que tratará de  aliviar y mejorar sus dolencias con ejercicios diarios.

Hacen lo que se llama taller de caídas sobre colchonetas que les enseñan a saber caer y como levantarse de la mejor manera tras un tropezón. A menudo también realizan unas sesiones de relajación que a todos les sientan de maravilla.

No olvidar ni a las auxiliares que les dan todo el cariño y comprensión del mundo y que bregan con ellos en el día a día ni al equipo de cafetería y cocina que con sus excelentes menús hacen que los mayores se chupen los dedos. Allí dentro todos forman una familia y de vez en cuando hacen alguna excursión al exterior para “conocer mundo”.

Existe un medio de comunicación diario y directo entre los profesionales del Centro de Día y los familiares de los mayores donde se detalla cualquier información o tarea que haya hecho nuestro mayor ese dia y donde el familiar debe reflejar cualquier hecho que considere destacable producido desde que el mayor volvió a casa hasta que se incorpora al Centro la mañana siguiente.

Hay dos días al año en el que los familiares nos reunimos con los profesionales del Centro cara a cara; el primero, suele ser para dar un informe detallado de cómo se comporta nuestro mayor en cualquier ámbito y para resolver cualquier duda al respecto.

Al segundo día lo llaman “Día del Abuelo”, que este año se celebró el 31 de julio, donde se monta un mercadillo con todos los trabajos de artesanía manual realizada por los mayores, se ponen videos donde se muestran sus logros, juegos, excursiones… música movida y unos canapés riquísimos para amenizar el ambiente y que familiares y mayores se lo pasen bomba…

En fin, desde estas páginas muchas gracias a todos los profesionales del sector (público y privado) que hacen de la vida de nuestros mayores un remanso de paz, amor y salud; gracias a lo cual nosotros podemos estar contentos y mas descansados para compaginar nuestra vida laboral diaria con la convivencia cotidiana de nuestros mayores.

En la foto que ilustra este artículo, vemos a mi padre, Francisco López, sonriente en una de las salas de juego del Centro de Día de Usera, anexo también a una residencia y a unos pisos tutelados por la Comunidad de Madrid situados todos ellos en la calle Cristo de la Victoria, y feliz por poder disfrutar del cariño y la atención de los profesionales de dichos centros.

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