Hiyab es sinónimo de libertad

Manifestación de solidaridad con Palestina donde la autora del artículo aparece en primera fila

Asma Rostom/ El desarrollo de un país no se basa exclusivamente en la tecnología; sino que lo realmente importante, es el auto-desarrollo individual de cada persona para alcanzar unos valores morales que permitan convivir de la mejor manera posible, es decir con mutuo respeto y tolerancia.

Lo realmente sorprendente es que en pleno siglo XXI se sigan violando los derechos humanos más irrenunciables e imprescindibles como por ejemplo imponer a una persona la vestimenta de un colectivo. Peor todavía, es la discriminación al expulsarla de un instituto por el mero hecho de manifestar sus creencias religiosas.

Quienes defendemos los derechos humanos no podemos prescindir de la libertad, no podemos imaginarnos vivir en un mundo en el que se nos tuviera que decir lo que tenemos que hacer con nuestra vida, lo que tenemos que decir, en quién tenemos que creer, lo que tenemos que pensar y mucho menos cómo tenemos que salir a la calle.

Del mismo modo defendemos también la libertad religiosa, la libertad a la propia imagen, la libertad de culto, la libertad de expresión y nos sentimos muy orgullosos de ser los unos diferentes a los otros.

No olvidemos tampoco el Artículo 16.1 de la constitución española que dice: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.

Más sorprendente es aún que la mayoría de los españoles esté a favor de los crucifijos y en contra de un hiyab islámico. Éste se lo pone una musulmana sobre su propia cabeza y no afecta a nadie más que a ella. En cambio un crucifijo, que cuelga en una clase, afecta a todos y cada uno de los presentes en ese lugar. Otra diferencia es que una musulmana lleva un hiyab por decisión propia y no como en el caso de los crucifijos que está en las aulas porque la ley lo impone.

¿Cuándo entenderá la gente que el hiyab es mi decisión, mi libertad, mi identidad, mi vida y no es discriminatorio? Ya es hora de empezar a respetar las decisiones de quienes son diferentes a uno mismo.

¿Llegaremos algún día? Eso espero.

Otros artículos donde se habla del hiyad:

Entrevista a Rula Jebreal, palestina

El velo del islam

Anuncios