Desde Nueva Zelanda a Argentina

La Marcha Mundial en su paso por Madrid. Foto: Miguel Angel Invarato, Pressenza-IPA
Montserrat Ponsa i Tarrés* / Tras viajar de N. Zelanda a Argentina, atravesar cinco Continentes, conocer a personas de distintas culturas, religiones, pensamiento, soy consciente de la responsabilidad que tengo sobre el futuro que anhelamos para el ser humano. Por el privilegio de haber formado parte del Equipo Base de la Marcha Mundial por la Paz y la No violencia, somos la voz de los sin voz. ¡Actuemos!

Pressenza. Punta de Vacas / Hemos descubierto las carencias de nuestros hermanos en Oceanía, Asia, Europa, África, América. Si en un principio eran la guerra y las armas nucleares nuestra preocupación, nuestro encuentro con las personas nos descubrió ausencias básicas que es preciso subsanar, las que conforman los derechos básicos, aquellos que la Carta de los DH proclama como elementales para que todas las personas puedan vivir con dignidad.

Descubrimos en India y África, la pobreza absoluta. Hambruna, ausencia de higiene, enfermedades prescindibles con epidemias, consecuencia de la carencia de educación. Constatamos que los niños son utilizados para trabajar en lugar de asistir a la escuela, desde su más tierna infancia. Que las mujeres siguen siendo mal tratadas. Descubrimos huellas de tortura en sus rostros, brazos in a penas hablar, a partir de su mirada triste, perdida en el horizonte, en el cual buscan respuestas a su futuro. En América del Sur no tienen armas nucleares pero es impresionante la violencia que es preciso erradicar. Solo con Justicia Social se puede subsanar. La miseria, la ignorancia, el desconocimiento del otro, comportan mucho dolor.

Discriminación hacia los ancianos, en su fase de no productividad, abandonados a su suerte tras dura vida de trabajo.

Hacia los indígenas y a sus culturas milenarias, se diría que pretenden un proceso de extinción. Son desalojados de sus tierras, las que fueron ya cultivadas por sus ancestros, donde crecieron y laboraron, donde enterraron a sus muertos. Ahora, fruto del deseo de algunos Gobiernos que las venden al mejor postor. Nunca fueron registradas para sus comunidades, su tradición era oral, de respeto. En varias ocasiones salieron a nuestro encuentro pidiendo ayuda. Es preciso no abandonarles.

En Corea, ese país desconocido (existen dos Coreas la del Norte mísera por culpa de que su gobierno, a las órdenes de China, la del Sur rica y opulenta pero con una sociedad jerarquizada que no es del agrado de nadie, dirigida por EEUU) Supimos de la represión que padecen algunos colectivos, los menos favorecidos a los que la autoridad pretende desalojar de sus viviendas para ponerlas en manos especuladoras, las que rigen el mercado.

En enero de 2009, 5 vecinos murieron torturados-quemados al no querer abandonar sus casas cuando la policía pretendía el desalojo. Siguen en la lucha contra los que en nombre de la ley quieren les agraden para obligarles a ceder. Les apoyamos en la plaza de la City, nuestra presencia pasiva impidió que les llevasen a prisión, que les golpeasen. También estuvimos en la zona desmilitarizada, en la frontera, ese muro de más de 150 millas que separa familias, ideas, esperanzas. Debemos ayudar a romper muros.

En Moscú nos obligaron a esconder todas las referencias respecto a la MM. Nos impidieron entrar en la Plaza Roja alegando obras, nos sentimos seriamente controlados. Inconcebible ya que la gente nos abrazaba por lo que suponía nuestra presencia en su país.

Me duele también conocer la respuesta de los niños del mundo cuando les pido que supone para ellos la palabra PAZ: tener agua, que mi mamá tenga medicinas, que pueda ir a la escuela no a trabajar, que no me maltraten, que no haya secuestros, que pueda comer al menos una vez al día, no más asesinos, que los niños no seamos objeto sexual, que alguien me quiera. ¿Qué corazón puede soportar tales peticiones sin pensar en actuar?

Considero, como afirma Federico Mayor Zaragoza, que ha llegado la hora de que, hombres y pueblos alcemos la voz, rompamos el silencio. Debemos exigir, a quienes detentan el poder, que hombres/mujeres sea reconocidos por su nombre, con sus derechos y deberes para que juntos, podamos dibujar un futuro en libertad y conquistar el mundo de los seres humanos. Una de las primeras premisas sería que estudiasen el cierre de fronteras, nuestro peor enemigo a lo largo del viaje. Cuesta entender que las mercancías tengan acceso libre mientras que NO las personas.

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* Catalana nacida el año 1937 en plena guerra civil. Periodista, escritora, madre de familia numerosa (9 hijo, 16 nietos) viuda, activista cultural-social, defensora de las libertades y de los Derechos de Hombres y Pueblos. Desde diciembre de 2004, Juez de Paz de L’Ametlla del Vallès, población donde reside desde 1969, de 8 mil habitantes, situada a 30 Km de Barcelona. Miembro de Honor de la Fundación Guayasamín de Quito-Ecuador, y su representante en Europa. Asesora personal del Presidente de la Fundación Cultura de Paz Federico Mayor Zaragoza, al que representará en la Marcha Mundial por la Paz y la no violencia. Colabora con las Fundaciones France Libertés que preside Danielle Mitterrand y SERPAJ de Adolfo Pérez Esquivel. Forma parte del Consejo Asesor del Centre de Cultura de la Pau de Can Jonch de Granollers y de la Fundació Universitària Marti l’Humà de la Garriga. También miembro del Comité de Ética e Investigación Clínica del Hospital de Granollers. Escribe artículos de opinión, ha hecho entrevistas a los personajes más importantes de la vida social-política-cultural, como free lance. Ha publicado varios libros, entre los cuales Mis personajes –Editorial Mediterránea-pequeñas biografías de grandes personajes que ha conocido. Ahora está a punto de publicar: Conversaciones en un mundo global con entrevistas a personas interesantes de los distintos ámbitos del mundo, con Editorial Pagés. Una de sus grandes aficiones es la cocina, dos libros publicados por Editorial Mediterránea de Barcelona, Una Pasión por los fogones y Niños en la cocina, a partir de la cocina de su casa, familiar. Será porqué cree que la mesa es el lugar adecuado para la conversación, con la familia, los amigos y, porqué no, para encontrarse con “el otro”. Confía en el ser humano, considera que se debe priorizar la palabra para no importa que negociación. Le preocupa la juventud, confusa y aturdida por los medios de comunicación que les inducen al consumismo, a este mundo neoliberal que hay que erradicar. Siempre afirma que los Medios de Comunicación tienen en sus manos el futuro de la Humanidad. La historia les exigirá responsabilidades por no estar a favor de las personas sino de la economía. Es necesario cambiar actitudes, si queremos conquistar este otro mundo posible por el que luchamos, un mundo de respeto y dignidad, de equilibrio, cual corresponde a todos los seres humanos. El futuro de la Humanidad es el mestizaje, sin fronteras, sin banderas y, como decía el gran artista Guayasamín, sin himnos nacionales, única solución para conseguir la Paz.
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