Bolivia, la revolución no violenta

Evo Morales
Evo Morales

La autora analiza en este artículo algunas de las razones que llevan a afirmar que el proceso boliviano, encabezado por el Presidente Evo Morales, es un proceso humanista, pacífico y no violento. Una nueva Constitución revolucionaria en muchos aspectos y la respuesta que Morales da en situaciones de conflicto lo corroboran.

Gabriela Amaya / Cuando Evo Morales adhirió a la Marcha Mundial por la Paz y la No violencia, en mayo de este año, dijo: “Por supuesto que apoyamos la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia ¿Qué causa más importante puede haber?”. Y esto que dijo no fueron palabras huecas si analizamos lo que ha llevado a cabo como Presidente y cabeza visible del proceso boliviano. Está sacando adelante leyes y mantiene posicionamientos que potencian la inclusión de todos los sectores en un proyecto común y con la no-violencia como metodología de acción.

¡En cuántos momentos, presionado por cierta oposición oligárquica y racista, podría este Presidente haber dado respuestas utilizando la fuerza! En cambio, incluso cuando ya parecía no haber salidas, siempre encontró soluciones pacíficas.

Durante el proceso constituyente, una buena parte de la oposición se ha dedicado a boicotear cualquier tipo de acuerdo, de tal modo que la Nueva Constitución no pudiera salir adelante. Han generado confrontaciones, buscando muertos que cargar al gobierno de Evo Morales. Una de las últimas actuaciones legislativas tuvo que ver con la nueva ley electoral. La oposición llevó a tal situación al bloque gobernante que el Presidente decidió ponerse en huelga de hambre; huelga que mantuvo hasta que esa ley fue aprobada.

Es cierto que esta ley, que permite votar a los bolivianos residentes en el extranjero, sólo será válida para el 6% de los emigrantes, por la condición que puso la oposición para poder ser aprobada. Pero, en cualquier caso, supone un avance respecto a la situación anterior y una profundización en la democracia.

En otro artículo de esta nueva Constitución, aprobada en referéndum hace algo más de un año, se explicita el rechazo a las armas como vía de resolución de conflictos entre países. Es la primera Constitución americana que incluye este artículo y ello supone un avance incontestable en la relación entre los pueblos.

En el campo económico, una de las mayores riquezas naturales del país andino está en los hidrocarburos. Su explotación estaba en manos de empresas extranjeras. Morales decidió nacionalizar este sector, provocando la indignación de los grupos económicos afectados al tiempo que devolvía a su pueblo lo que le correspondía, al utilizar estos beneficios para mejorar las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos (utilizándolos, por ejemplo, en la llamada Ley de Renta Dignidad, que asegura una pensión mínima para todos los bolivianos mayores de 60 años). Recordemos que Bolivia está considerado uno de los países más pobres del continente americano.

Cuando el MAS (Movimiento al Socialismo) llega al poder, un porcentaje alto de la población es analfabeta. El programa de alfabetización que ya beneficia al 85% de la población, es uno de sus mejores logros a nivel social.

Por otra parte, ¡qué avance democrático supone el reconocimiento de las distintas nacionalidades del pueblo boliviano! Este “Estado Plurinacional de Bolivia” en su propia definición ya está reconociendo la diversidad y los derechos de las diferentes naciones que componen el país. Que se implementen los medios necesarios para enseñar las distintas lenguas es un paso más en la eliminación de la discriminación, que sufría la práctica totalidad de las etnias y población del país.

Tampoco Evo Morales se ha olvidado de la población boliviana que reside fuera del país. La defensa de la emigración a través de su carta-manifiesto denunciando la legislación europea al respecto -más conocida como “Directiva de la Vergüenza”- supuso un compromiso profundo con su gente y con todos aquellos que se ven obligados a migrar, sin concesiones a otro tipo de intereses.

La inclusión de la diversidad en el curar dentro de la Constitución, con el reconocimiento de la medicina tradicional andina al mismo nivel que la occidental, es una medida inclusiva, de respeto por la diversidad y sabia por las consecuencias.

El reconocer la libertad de culto, la diversidad religiosa, supone respeto por las creencias más profundas personales y de los pueblos.

Cuando Naciones Unidas declara a Evo “Héroe de la Madre Tierra”, es después de un largo trabajo a favor del medio ambiente y de la relación armónica del hombre y la madre tierra, la Pachamama.

Hemos de concluir que estas medidas y otras han sido posibles porque este proceso no responde únicamente a un proyecto personal. Evo es la cara de un movimiento estructurado y ampliamente participativo que nace de la base social y que no deja de estar conectado con ella.

Esperamos que esta revolución no violenta se mantenga y profundice en sus objetivos, buscando la reconciliación profunda para cada boliviano y para este pueblo como conjunto.

¡Larga vida al proceso pacífico y no violento iniciado en Bolivia y que encabeza Evo Morales!

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