La discriminación de la mujer

Miriam Hidalgo / A veces, cuando se habla de las minorías que sufren discriminación, se incluye a la mujer que, en la mayoría de los países, supera el 50% de la población. Así que, de minoría nada y podíamos decir lo mismo de los jóvenes y de los mayores. En el caso de la mujer añadimos que cuando es joven o mayor es doblemente discriminada. Y para poner peor las cosas, triplemente si es inmigrante.

No vamos a negar que en los últimos años se han tratado de establecer determinadas leyes para protegerlas, pero estamos aun muy lejos que se cumplan en su totalidad.

En nuestro país asistimos a un resurgir del machismo, quizás relacionado con el aumento de la participación de la mujer en el terreno laboral y social. Las mujeres son vistas como competidoras. Han dejado de ser sumisas y desde hace mucho tiempo a pesar de las dificultades toman decisiones. En todos los campos están presentes abriéndose paso. Quizás esto a muchos les ponga nerviosos.

Pero en la medida que las mujeres adquieren mayor protagonismo también observamos indicadores muy interesantes, como el aumento de la tolerancia y un mayor equilibrio entre ambos sexos.

Una sociedad donde la mujer está relegada a un segundo plano es una sociedad limitada, pobre, en lo personal y en lo social, y con unos índices de violencia muy altos.

Hace unos días celebramos en muchas partes del mundo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En muchos lugares esta festividad se aprovecha para regalar flores a las mujeres, como un cumpleaños cualquiera o simplemente el Día de San Valentín. Así que el mejor homenaje que se les puede hacer es poner sobre la mesa su situación real, es decir, la situación de discriminación de la que son objeto.

El tema de discriminación de la mujer trabajadora es muy amplio y, a veces, cuando hablamos de esta situación, sólo se piensa en quienes trabajan en oficinas, fábricas, etc., olvidándonos de las que lo hacen en su propia casa, dedicando muchas horas al cuidado de los hijos, mayores, etc., que no reciben ningún tipo de prestación económica ni reconocimiento. En definitiva, discriminación pura y dura a la que tenemos que darle una respuesta urgente.

Las amas de casa superan los 6,5 millones en España, por lo tanto, considero que deben tener un salario mínimo interprofesional, hasta que no encuentren un trabajo o se jubilen. Por lo tanto, esta medida debería ser acompañada de su propio número en la Seguridad Social.

Los organismos competentes deberían impartir cursos para facilitar su integración en el mundo laboral y por supuesto una jubilación para todas ellas.

A las empresas que no cumplieran con el igual trabajo igual salario, se les impondrían sanciones.

Facilitar a la mujer el acceso a los puestos de decisión, sancionando la discriminación en este tema.Que los municipios habiliten escuelas infantiles de 0 a 3 años totalmente gratuitas.

Ayudas económicas reales y suficientes por cada hijo para su cuidado y desarrollo.

Seguimiento para que la educación no sea sexista, ya que muchos modelos de hombre y mujer totalmente obsoletos aun se siguen transmitiendo en la escuela.

Es necesaria una formación permanente, atendiendo especialmente a las mujeres que dejaron el mundo laboral para cuidar de los hijos o de sus mayores enfermos.

En definitiva, estas medidas son buenas para todos, independientemente de los sexos y de las edades. Son algunos aspectos en la lucha por una sociedad más justa y no-violenta… una sociedad humanista, donde lo más importante sea el ser humano.

Anuncios

Un comentario en “La discriminación de la mujer

  1. Me ha emocionado muchisimo tu post !! Felicitaciones 🙂 .. En busca de una sociedad mas justa y no-violenta !!

Los comentarios están cerrados.