Postulados robóticos II: El totalitarismo electrónico

Rafael García Cepas*/ Toda época tiene sus logros y sus decepciones, en la época que me ha tocado respirar de comienzos del Siglo XXI emerge una revolución tecnológica sin precedentes en la evolución humana que alcanzará, sin duda, la erradicación de la pobreza, de la guerra y de la contaminación medioambiental. Ante tan increíble avance de la técnica debemos plantearnos si estamos adoptando las adecuadas cautelas que consoliden los derechos y libertades alcanzados por la humanidad sin que ninguna oscura maquinación totalitaria aproveche ésta nueva coyuntura electrónica para perpetuarse.

Los mayores adelantos pueden traer las mayores amenazas, una parte fundamental de nuestro ser “el libre albedrío” como voluntad de elección-locomoción, comienza a estar alarmantemente coartada por la capacidad de vigilancia y de grabación video-electrónica de miniaturas espías de gran alcance con interconexión vía satélite que conforman grandes bases de datos que escapan al control del ciudadano de a pie, creando una gran telaraña de información para conocer “todo de todos”; dichos datos son incesantemente recabados por supercomputadoras a cargo de una pequeña élite que mueve los hilos, ó lo que es lo mismo y dicho de otro modo “la violación sistemática de nuestra intimidad individual es pos del enloquecido mercantilismo trasnacional auspiciado por el dominio Estatal”.

El último gran invento de los Gobiernos Occidentales por aplacar sus miedos terroristas repercute en las libertades de los ciudadanos libres que curiosamente justifican proteger con la irresponsable implantación de chips de localización, entre ellos las radiofrecuencias de identificación “RFID” (Radio Frecuency IDentification) a Pasaportes y Documentos de Identidad de sus compatriotas. Estos diminutos circuitos metálicos que siguen en rápida evolución en tamaño y alcance de frecuencia de radio son muy útiles para comercios e industria en general, supone de hecho un auténtico retroceso para la intimidad y el libre movimiento físico del individuo. Desgraciadamente la burocracia estatal ha incluido en las entrañas de los chips de identificación nuestros datos personales digitalizados acompañados de nuestros datos biométricos (nuestro rostro y huella digitalizados, los biodatos) que no sirven para autentificar remotamente nuestra personalidad en Internet ni para firmar o cifrar documento virtual alguno, excepto que al ser dispositivos radiofrecuencia son un perfecto localizador a distancia de la posición física de una persona para ser monitonorizados por cualquier tipo de lector distante como sucede ya en determinados aeropuertos, en breve se alcanzará el posicionamiento e identificación individual vía satélite, estimado lector, no te dejes embaucar por los bonitos equipos videoelectrónicos, son meros dispositivos espías que anularán nuestra intimidad y derechos.

La gran marea humana de ciudadanos libres, que no padecen la enfermedad crónica del “ansia de poder” respetuosos con las leyes más o menos justas de los Estados de Derecho, desconocen la verdad que subyace en las imparables nuevas generaciones de miniaturas electrónicas, expresando su desconocimiento a ser continuamente identificados sin motivo jurídico alguno con premisas tan banales como: “¿qué tengo que temer si no cometo delitos ni hago mal a nadie?”, en principio nada de una Democracia respetuosa con las libertades, pero teme mucho de sus gobernantes corruptos ó de la propia decadencia de la Democracia, no olvidemos que la Democracia como cuerpo social padece sistemáticamente de enfermedades al caer sus pueblos soberanos en la ensoñación seductora de un Líder iluminador contra el caos.

En una sociedad altamente tecnificada como a la cual nos dirigimos, todos los soportes documentales físicos serán sustituidos por soportes virtuales, cualquier terminal electrónica sin cables será válida para la conexión de Internet a escala planetaria, el dinero físico tenderá a desaparecer (craso error) y todo tipo de operaciones, como por ejemplo, desde el encendido de un vehículo hasta la cesta de la compra podrán efectuarse remotamente autenticando la identidad inmaterial de cada uno. Unos decenios y todo estará preparado para que en una época de debilitamiento librepensador se produzca la toma del poder del Conspirador que ejercerá implacablemente el totalitarismo electrónico de sus conciudadanos, tan fácil como ojear el monitor de un megaordenador sepa donde se encuentra físicamente cada uno, que actividad realiza y como es en definitiva su vida sin fundamento legal que justifique esa reiterada intromisión a nuestra esfera privada.

El Autoritario no ejecutará nada que Vd. no haya previamente consentido, ni siquiera se opuso a la imposición de una identidad virtual que no elegisteis ni portar un “chip compandre”, sólo que entraste en el juego de la ignorancia so pretexto de una obsesiva identificación permanente contra delincuentes, terroristas y movimientos migratorios de todos los rincones del planeta; cuando quieras reaccionar y levantarte contra el opresor. El Absoluto conocerá tu rostro, sabrá donde, por y para que te manifiestas, reconocido como enemigo del Partido actuará implacablemente contra tu ser tomando el control sobre tu identidad con todos tus soportes electrónicos aparejados de uso remoto, al poseer la revocación de las claves y cifrados de tu identidad digital que cediste de buena fe al gobierno.

“ANULADO” no podrás relacionarte con tu entorno, estarás bloqueado al generarse toda la información en unidades de memoria virtuales donde el papel no reina, serás un paria, un marginal natural frente al tecnosapiens; tendrás suerte si no se opta por tildarte de “revolucionario”, bendiciéndote con una simulación de tu identidad virtual con la finalidad comisiva de imputarte un ilícito en la Red y que te caigan una larga temporada de presidio reeducacional para tu impotencia; en definitiva borrar tu vida o ofrecerte la posibilidad como “ciudadano de bien” de injertarte un chip bajo la piel para desarrollar tus grandes capacidades intelectuales, el cual a través de impulsos electromagnéticos-mentales enviados al chip activará a distancia todo tipo de tareas domóticas, de equipos electrónicos, vehículos, operaciones bancarias…; compras varias tan fáciles como pagar mostrando la piel para que un monitor autentifique tu número; de ahí al paso de la esclavitud por las grandes corporaciones supranacionales será un hecho al enviarte vía chip información subliminar a tu cerebro, destinándote a ser mera mercancía de consumo; ó mejor una mascota sumisa de los eslóganes caprichosos del Partido, conspirando para alabar la manipulación genética adaptable a microcircuitos al objeto de lograr superiores cotas de rendimiento y productividad laboral.

En síntesis, la degenerativa simbiosis hombre-máquina será una realidad: “para desaparecer como ente natural para ser “EL ENGENDRO ARTIFICIAL”.

*Rafael García Cepas es jurista

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