«Es posible superar el acoso escolar»

barbara-menesesOlga Pardo / Bajo esta premisa está escrita la novela “CQP 1.0”, un relato terapéutico de Bárbara Meneses que se puede descargar gratuitamente en la web Monjes Locos, un proyecto de creaciones literarias de la autora y su marido, Craig Stuart. Bárbara Meneses, hija del periodista Enrique Meneses, creció en la Ciudad de los Periodistas (Barrio del Pilar, Madrid), tras estudiar ciencias políticas se fue a cubrir la Guerra del Golfo. Durante 15 años dedicada al periodismo freelance, posteriormente ha escrito dos libros, una novela sobre acoso escolar (CQP 1.0) y un relato de viajes basado en una expedición que realizó cuando tenía 15 años, titulado “África a los 15 años”. Actualmente vive en Málaga. 

¿Por qué el nombre de tu web “Monjes Locos” y cuál es su objetivo?

Craig StuartMonjes Locos -los autores del blog son Bárbara Meneses y Craig Stuart- es el nombre que define nuestras creaciones (literarias y de otro tipo) y que expresa en cierto modo el espíritu con  el que emprendemos esos trabajos, un espíritu de independencia y libertad frente a cualquier dogma establecido. Los monjes locos forman parte de las culturas ancestrales de todo el mundo y se definen por ese mismo espíritu de rebeldía.

 

 La percepción de acoso se ha generalizado en diferentes ámbitos (escolar, laboral, sexual, etc.), ¿dirías que en todas las situaciones la raíz del problema y las pautas de conducta son las mismas?

Sí, en esencia el acoso en cualquier ámbito o esfera de la sociedad se origina por las mismas causas, produce efectos similares y se resuelve del mismo modo sólo que sus protagonistas se encuentran en edades y niveles de conciencia diferentes y por ello las herramientas que se ponen a su alcance han de tener en cuenta la capacidad de cada colectivo: niños, jóvenes, mujeres amas de casa, trabajadores y trabajadoras, etnias, pueblos, naciones. En esencia el acoso y cualquier forma de agresión surgen de un concepto erróneo del poder que tienen tanto el acosador como la víctima. Ambos forman parte de una dualidad, son extremos o polaridades de un mismo fenómeno: la ausencia del auténtico poder personal que desarrollamos cuando estamos centrados en nuestro centro, gozamos de una auto-estima saludable, hemos trabajado por resolver nuestros problemas personales y nos responsabilizamos de nosotros mismos y nuestros procesos. Entonces, recurrir al victimismo o a la agresión se hacen totalmente innecesarios porque no necesitamos ya la figura de un tirano en nuestra vida que venga a dictar las reglas de nuestra existencia en base al miedo ni nos hace falta la existencia de una víctima sobre la cuál proyectar todas nuestras propias inseguridades y miedos con el fin de sentirnos poderosos y más seguros doblegando a otra persona. Quien accede a su propia fuente de poder personal se libera de esa dualidad y abandona ese juego psicológico que deja ya de tener sentido para él.

En vuestra guía de “Cuatro Pasos” para superar el acoso planteáis que siempre se puede salir de esas situaciones, ¿crees que también los que ejercen violencia sobre otros pueden cambiar?

Sí, siempre. Superar el acoso es una tarea individual tanto del acosador como del acosado. En ambos casos, lo que es necesario es una toma de conciencia sobre lo que sucede realmente en una situación de acoso, cuáles son las intenciones reales, la dinámica real de lo que está sucediendo dentro y fuera de sus protagonistas, los impulsos emocionales y psíquicos que nos llevan a ser víctimas de acoso y ejecutores de una agresión. Comprender en ambos casos porqué estamos sufriendo eso, en el caso de la víctima, y creándolo, en el caso del agresor, nos abre las puertas a nuestra liberación. No hay que olvidar que en ese juego de poder distorsionado, tanto la víctima como el agresor están atrapados, aunque hay que decir, que quien más atrapado está es el agresor.

Una vez que la víctima comprenda la mecánica interna de lo que sucede realmente en los casos de acoso y agresión puede mucho más fácilmente apartarse de ello. Las claves de cómo hacerlo están descritas en el libro.

  

¿Crees que es posible reconciliarse con alguien que te ha causado un gran daño?

Si, es posible, aunque en ciertas fases del proceso de su liberación, la víctima debería dejar ese aspecto para más adelante, cuando se sienta totalmente afianzada y centrada, cuando haya disuelto internamente los motivos por los que ella quedó atrapada en un juego de poder y acoso. El perdón es una de las herramientas más poderosas para liberarnos del pasado, sin embargo, ello ha de surgir de forma natural sin ser forzado porque de lo contrario puede hacer más daño que bien. Ahora bien, perdonar y reconciliarse con tu agresor, ha de entenderse desde la compasión, un sentimiento universal que no es ni ciego ni irresponsable. Todos hemos de velar por nuestra seguridad personal primero y si no podemos confiar en quien un día nos agredió hemos de honrar ese sentimiento de desconfianza porque en ello nos puede ir la vida. Como en todo, hay que estudiar cada caso. Podemos perdonar internamente a nuestro agresor y sin embargo no dejarle acercarse si tenemos dudas razonables de que volverá a agredirnos, algo que vemos tristemente muy a menudo en el caso del maltrato a la mujer.

  

La novela CQP 1.0 trata de un adolescente que sufre acoso y de cómo encontrar los recursos personales para superarlo. ¿Es un libro solo para jóvenes o también para padres y educadores?

Claro Que Puedes 1.0 es un relato terapéutico en el sentido de que lo hemos confeccionado de tal forma que el lector, ya sea porque sufre él mismo una situación de acoso, o sea su padre, su profesor o un amigo, pueda ponerse en la piel del protagonista, Goyo, identificarse con él y sus emociones y recorrer el proceso del joven hasta su liberación final. La obra intenta acompañar a la persona que sufre acosos invitándola a comprender su situación y qué estado de conciencia ha de activar en si mismo para superar una situación de acoso y despertar al hipnótico hechizo de su agresor.

 

 Novela

 

 

¿Dónde se puede adquirir el libro?

El libro puede descargarse gratuitamente en formato electrónico en nuestra página web Monjes Locos, o adquirirse en formato impreso en Elaleph o en Amazon. También podéis comprarlo directamente a nosotros, enviándonos un email a: monjeslocos@gmail.com

  

¿Por qué alguien que antes se dedicaba al periodismo ahora se dedica a desarrollar materiales para superar el acoso?

Una cosa no está reñida con la otra. El periodismo me permitió descubrir a nivel global cómo son las formas de acoso entre naciones, entre pueblos y razas y aunque el periodista ejerce una gran labor informando sobre esas violaciones de nuestros derechos, existe otro trabajo igualmente válido que implica analizar en profundidad los porqués de esos comportamientos entre seres humanos. Una visión más psicológica o emocional, que nos permite ver patrones de comportamiento, pautas y estrategias y que nos invitan a comprenderlos para transformarlos y transcenderlos. El periodismo en cuanto a la capacidad de comunicar un mensaje está presente en mi trabajo pero no me he ceñido a la mirada del periodista sino que he empleado una mirada diferente para tratar la cuestión del acoso y sus soluciones.

 

 ¿Con qué sociedad sueñas y qué estás haciendo para conseguirlo?

Sueño con un mundo equilibrado donde se respeten y fomenten los derechos y libertades esenciales de todos los seres vivos, no sólo el ser humano, sino también animales, plantas, el planeta en sí. Un mundo en el que el amor, la solidaridad, cooperación sea una realidad palpable y no simples palabras vacías de contenido. Un mundo en el que nos responsabilizamos de nosotros mismos, recuperamos nuestro poder personal, asumimos nuestros errores, trabajamos por mejorar realmente, nos ayudamos entre todos. Un mundo que deje de basarse en el consumismo y la acumulación de dinero que sólo denota nuestra pobreza interna basada en quitarle al prójimo lo que tiene  y nuestra falta de auténtica prosperidad, aquella en la que nos enriquecemos dando y aportando nuestras semillas.

Cuando era más joven, quería transformar el mundo pero con el tiempo me di cuenta de que la única forma posible de hacerlo era transformándome a mi misma primero y en esas estoy. No puedes pretender que el mundo resuelva aquello que no te gusta si tu mismo no asumes tu propia responsabilidad.

 

ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE EL BARRIO EN QUE CRECISTE

 

¿Cuántos años viviste en el Barrio del Pilar?

Viví desde los siete años hasta los 21 años en que me marché a la Guerra del Golfo.

 

 ¿Cómo recuerdas el barrio, qué imagen te queda de él?

Hay una parte de mí que lo recuerda con tristeza porque fue el lugar donde mi madre murió. Otra parte recuerda momentos muy buenos jugando con patines, bicicletas y pelotas en los parques y jardines.

¿Lo que más te gustaba del barrio…?

Me gusta el barrio porque tiene cierta sencillez y ninguna pretensión aunque he de confesar que me gusta más vivir en el campo que en la ciudad. El Barrio del Pilar tiene suerte al estar en una de las vías de salida de Madrid, tan próximo a la sierra y a un aire mucho más puro…

 

 ¿Lo que menos?

 La propia distribución del barrio dificulta una mejor cooperación vecinal o la sensación de formar parte de un barrio o de un pequeño pueblo, debido a que la avenida de la ilustración corta, por así decirlo, el barrio en dos hemisferios y uno siempre tiene la sensación de cierta desconexión entre la zona sur y la norte. No sucede nada malo simplemente hay que redoblar el esfuerzo y las iniciativas por crear una mayor unidad, cosa que no sucede en otros barrios de Madrid en los que la propia geografía del lugar invita al vecino a sentirse más recogido, más envuelto en un ambiente de barrio o de pequeño pueblo con plazas o parques que fomentan el encuentro entre vecinos.

 

Has vivido mucho tiempo fuera, ¿qué cambios te han llamado más la atención?

Aunque hace tiempo ya de eso, lo que más me llamó la atención del barrio fue la apertura de La Vaguada. Acababan de abrir el centro comercial en 1981 cuando llegué junto a mi padre y un equipo de 8 personas de un viaje de cuatro meses por África. Lo primero que dije al bajar y subir por las escaleras mecánicas de aquel moderno lugar fue: “cuanto blanco junto”… ¡Llevaba cuatro meses sin ver tantas personas de raza blanca juntas! Lo que me llama ahora más la atención es cómo han crecido los árboles en lugares en los que antes sólo pastaban algunas ovejas, cabras y caballos, te hablo del año 77.

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