Presentación de “El Mensaje de Silo” en Bilbao

Maxi Elegido presentando El Mensaje de Silo en la Fnac de Bilbao
Maxi Elegido presentando El Mensaje de Silo en la Fnac de Bilbao

Maxi Elegido, siloísta desde hace 30 años, testimonió en Bilbao lo que este libro había aportado a su vida.

El pasado viernes 11 de julio, en el Centro FNAC de Bilbao se realizó una más de las presentaciones del libro “El Mensaje de Silo” que se están realizando en ciudades de todo el mundo. En esta ocasión, la presentación corrió a cargo del siloísta Maxi Elegido: “Lo leí de joven tras escuchar un intercambio entre familiares y amigos. En esa época no se intercambiaba, se discutía, pues todavía se creía en la dialéctica como método principal de aprendizaje”.

 

Montserrat Curull ha comentado acerca del autor y por nuestra parte trataremos de ahondar en el contenido del libro. 

Esta presentación no será extensa y tratará de ser esencial, esperamos no extendernos más de media hora. 

El libro está a disposición en esta misma librería y creo que lo mejor es hacerse con él.  

Hay a disposición varias presentaciones de este libro en innumerables lugares al alcance de cualquier persona, en Internet mismo, desde textos a videos (en Youtube), que desarrollan antecedentes, comparativas de contenido y estilo, y fundamentos ideológicos. 

Gracias a éstas, me permito en esta presentación escoger un enfoque que para mí es esencial y espero que comprensible, el del testimonio, la propia experiencia. Qué ha producido en mí la meditación y el intento de desarrollo de los tópicos que se propone en este libro, El Mensaje de Silo. 

Resalto que, ya desde la austeridad en la edición, este libro está desprovisto de interpretaciones, en todo caso hay breves notas en cursiva, también expuestas a interpretación. No es usual que un mensaje se exponga a la libre interpretación y es muy común encontrar en diversas propuestas los intérpretes oficiales, que dan a entender que las otras interpretaciones no son verdaderas, dejando la propia como la no falsa. Esto corresponde, a mi parecer, a una concepción del Ser Humano pasiva, como receptor de contenidos, nada más alejado del sentir del libro que desde el comienzo invita a la reflexión, a la meditación, para que sea el lector el que complemente lo que se propone, como parte activa y esencial del libro. 

Aclaro entonces que hoy se dará una interpretación del libro, como no puede ser de otra manera, y que lo que inspire o rechace ya no es sólo responsabilidad del presentador, sino de ustedes, que de acuerdo a sus intereses y situaciones, verán que hacer con ella. 

Vemos que el libro no tiene imágenes visuales, ni del autor ni del contenido, ni reseñas en las solapas ni textos en las portadas, difícil ser más austero. 

Entrando en tema y para poder sentar una base común de lo que hablamos, les leo la Nota de los impresores y el primer capítulo 1º, La Meditación. No se preocupen, que todo esto nos llevará algo más de un minuto. 

Nota de los impresores:  

“El Mensaje dado por Silo en julio de 2002, consta de tres partes: el Libro; la Experiencia y el Camino. El Libro es conocido desde hace tiempo como “La Mirada Interna”. La Experiencia está planteada a través de ocho ceremonias.  

El Camino es un conjunto de reflexiones y sugerencias.  

En esta recopilación está el Mensaje completo. Circula impreso y a través de las redes informáticas”.  

Esta es la presentación concisa de los editores. 

Veamos el primer capítulo: 

I. LA MEDITACIÓN  

1. Aquí se cuenta cómo al sin-sentido de la vida se lo convierte en sentido y plenitud.  

2. Aquí hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.  

3. Aquí se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de ultratumba.  

4. Aquí no se opone lo terreno a lo eterno.  

5. Aquí se habla de la revelación interior a la que llega todo aquel que cuidadosamente medita en humilde búsqueda.  

La lectura de este primer capítulo me produjo un gran impacto.  

Lo leí de joven tras escuchar un intercambio entre familiares y amigos acerca de la Mirada Interna. En esa época no se intercambiaba, se discutía, pues todavía se creía en la dialéctica como método principal de aprendizaje. Ese intercambio donde se aludía al Libro me hizo comenzar su lectura. Leí este primer capítulo, y no pude dejar de leerlo hasta el final. 

Esa noche soñé, soñé con Silo que era una mujer. Una mujer atemporal, sin edad definida, madura,  cercana, humilde y contundente (prima del oráculo de la película Matrix), que sabía cómo estaba y que no me decía lo que hacer, era más animarme a emprender un camino, que dudaba en tomar, pero en mi interior sabía que era el camino válido. 

Obviamente al día siguiente confirmé que Silo es un hombre, aunque dudé hasta que lo conocí unos años más tarde sobre si el autor de ese libro era un hombre o una mujer. 

Este primer capítulo, que me atrapó, comienza con el objeto del libro al cual aspiraba, la transformación del sin –sentido en sentido y plenitud. Y al hablar de alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y el espíritu, todo en una misma frase, tuve que volver a leerlo como hoy. Conocía propuestas que priorizaban la alegría, incluso el cuerpo y la naturaleza. También quien priorizaba la humanidad o el espíritu, pero nunca antes había visto que se propusiera junto, en una sola frase. Luego se expresa con precisión: no hay sacrificios ni amenazas de ultratumba, que no se opone lo terreno a lo eterno. 

Finalmente hay una propuesta en la que todos caben, siempre que se siga una metodología precisa: meditar cuidadosamente y en humilde búsqueda. En esa época de exclusiones y elitismos, de particulares, de individualismos, fue una gran posibilidad, aunque eso de cuidadoso y humilde búsqueda, he de reconocer que tiene su “miga”, que espero poder precisar mas adelante. 

A este primer capítulo le siguen otros diecinueve. A mí entender los siguientes tres capítulos ahondan en el ángulo adecuado para realizar esa búsqueda: de igual manera que cuando una nave trata de re-entrar en la atmósfera, debe cuidar su ángulo de entrada si no quiere rebotar o incendiarse, hay un ángulo de entrada en la búsqueda del sentido. Estos capítulos ayudan a sincronizar con los temas prioritarios, los temas que uno da por sentados y no se cuestiona, creencias cómodas pero poco sólidas que uno tiene, muchas veces para no enfrentar los temas esenciales.  

He tomado estas frases a modo de ejemplo de cada capítulo, pero perfectamente pueden tomarse otras pues el libro carece de adornos. En el 2º, Disposición para Comprender, leemos “Si me preguntas cuál es la actitud que conviene, te diré que es la de meditar en profundidad y sin apuro lo que te explico aquí. “Hay una actitud adecuada para aprender y disponerse, sin esa actitud es difícil el aprendizaje en estos temas”.  En el 3º El Sin-Sentido, “No hay sentido en la vida si todo termina con la muerte“ y “Dios es algo no seguro“.  No hay respuestas a modo de consignas, sino que se enuncian temas a meditar no dando por sentado lo admitido hasta entonces. Estos puntos son el eje principal del libro, y del punto de vista que se elija o las conclusiones que se obtengan, derivará un encare diferente ante la vida.  

Aquí quiero contarles una experiencia. A los diez y ocho años tuve un accidente de tráfico grave donde estuve doce horas entre la vida y la muerte. Desde el punto de vista literario fue típica, con el túnel y al final una luz que separa este espacio de otro. Pero la pregunta esencial que me hice en mi interior fue si mi vida en ese momento tenía Sentido y si era esa la oportunidad de irme de este mundo. Esa pregunta fue la que cambió mi vida y, obviamente, no el accidente en sí. 

Y el 4º La Dependencia, “Todo lo que hago, siento y pienso, no depende de mí”. Esta es una creencia que merece la pena reflexionar pues evidencia que uno está en situación, no aislado, y que las decisiones que se toman no pueden obviar las situaciones que se afrontan. Este capítulo me ayudó a elegir el tipo de vida que quería construir, que se ha ido desarrollando bajo el aforismo de “Humanizar la tierra”. Implica dirección de vida pero también anhela una nueva situación. 

El Capítulo 5º La Sospecha del Sentido enumera algunas experiencias ocasionales y concluye: “…Y todo ello me ha dado que pensar. Buena cuenta me doy que, sin esas experiencias, no podría haber salido del sin-sentido”. Todos hemos tenido experiencias en alguna ocasión que nos indican que las cosas pueden ser de otra manera. Bien coincidencias sorprendentes, o sensaciones plenas, o cortes temporales no habituales. No desdeñemos los sueños, que suelen ser verdaderos y muestran verdades que uno muchas veces no quiere ver. Las mal llamadas “pesadillas” han sido para mi una fuente de inspiración que me han mostrado temores que no he querido ver. También he podido acceder a formas nuevas de percibir las cosas, que luego he querido volver a producir. Estas sospechas del sentido, también me hacen dudar, estar inseguro y por lo tanto crítico, que son buenas para “la humilde búsqueda”. 

En el capítulo 6º, Sueño y Despertar, se enuncia: “Puedo tomar por real lo que veo despierto y sin ensueño”. Estas experiencias me han dado acceso a estados donde las ilusiones, las creencias, los temores, en fin, todo aquello que produce sufrimiento, no tienen peso, se diluyen y se está más despierto. Desde entonces todo lo he encaminado a poder acceder a esos estados y tratar de consolidarlos. Es la superación del sufrimiento la guía para el despertar. 

Del capítulo 7º, hasta el final de La Mirada Interna se desarrolla todo un trabajo experiencial del trabajo con la Fuerza, como desarrollarla y trabajarla. Parte de estas prácticas se exponen en la segunda parte del libro del Mensaje, en las Ceremonias. 

Del capítulo 7º al 12º extraigo unas pocas frases: 

“Descubrí que la energía se concentraba en los puntos de mi cuerpo cuando éstos actuaban y se ausentaba cuando en ellos no había acción”. 

“Hay una forma de dirigir y concentrar la Fuerza que circula por el cuerpo”. 

“Esto variaba por completo tanto mi concepción de la vida corriente como de la vida posterior a la muerte. Mediante estos pensamientos y experiencias fui perdiendo fe en la muerte y desde entonces no creo en ella, como no creo en el sin-sentido de la vida”. “La real importancia de la vida despierta se me hizo patente”. 

“La real importancia de destruir las contradicciones internas me convenció”. 

“La real importancia de manejar la Fuerza, a fin de lograr unidad y continuidad, me llenó de un alegre sentido”. 

Hay muchos más aspectos a destacar en el libro, pero creo que el lector deberá proseguir por él mismo, viendo por donde desarrollar sus aspiraciones. 

Sin duda que meditar sus propuestas no será igual hoy que dentro de un tiempo, y eso nos mostrará el avance realizado. 

A nivel personal quiero destacar tres capítulos, El Capítulo 13º, Los Principios, que tanto me han ayudado cuando he tenido que optar ante diferentes opciones, ya sea a nivel personal o decisiones que afectan a otras personas. He visto códigos morales en diferentes culturas, que en muchas ocasiones contradecían a los de otra cultura. Lo mismo ocurre con las leyes de un país, que se contradicen con las de otro país, o con las del mismo país en otro momento histórico. Por esta razón, estos Principios de acción válida, para uno y para otros, siempre me han sorprendido por la perspectiva que otorgan, y destaco la llamada regla de Oro, que también la podemos encontrar en las diversas culturas con enunciados parecidos: “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”. 

Pero el hecho es que cuando he pasado las decisiones importantes por estos doce principios, siempre he obtenido una perspectiva válida, pues tienen en cuenta los enfoques necesarios para que no haya contradicción y producen unidad. 

El Capítulo 18º, de Acción y Reacción de la Fuerza, donde se desarrolla el agradecimiento y el pedido, donde puedes aprovechar los momentos buenos, de unidad interna, para superar los momentos desfavorables. Otro capítulo es el 19º, el de Los Estados Internos, que tanto le gusta a mi amigo Pablo. Leemos en él: 

“Debes adquirir ahora suficiente percepción de los estados internos en los que te puedes encontrar a lo largo de tu vida y, particularmente, a lo largo de tu trabajo evolutivo” y más adelante: “¡Qué difícil resulta comprender que los estados internos están encadenados unos a otros! Si vieras qué lógica inflexible tiene la conciencia”. 

En muchos momentos que uno no sabe cómo está, ni donde está ni hacia dónde va, esta herramienta me ha ayudado a situarme, a buscar mi centro. Al principio, en los estados más confusos, donde no hay diferencias entre una cosa y otra. En otras ocasiones, indicando cuales son los caminos internos que te llevan al embotamiento. Vivimos en un tiempo de gran aceleración y en poco tiempo puedes pasar por muchos estados, y comprender cómo se relacionan esos estados y que esos estados tienen una forma, una estructura entre ellos por la que puedes discurrir, es una ayuda inestimable. 

Y con esto termino con la primera parte, del libro de la Mirada Interna, donde me dejo muchas cosas, pero como decíamos al principio, es inevitable. 

En cuanto a las ceremonias, son la práctica de estas reflexiones. Te dan acceso a estas experiencias y registros. Hay ceremonias en la vida cotidiana para remarcar hechos importantes, para tratar de hacerlo bien. Desde dar un apretón de manos, a la despedida de un ser querido.
Las ceremonias de este Libro son ceremonias que tratan de que esos hechos tengan un significado, tengan un sentido. Siempre son con una o más personas, lo cual es de mucho interés.
 

Creo que lo mejor es ver alguna a modo de experiencia, y podemos realizar una al final de este desarrollo. En todo caso, puedo testimoniar que he realizado las ceremonias que se proponen, desde cuando me casé hace ya 25 años, a cuando nació mi hijo hace ya 23 años, a cuando falleció mi padre, a cuando partió la madre de un gran amigo, a cuando nos juntamos amigos y queremos que el intercambio tenga sentido, a cuando queremos transmitir o recibir la Fuerza, a cuando he querido incluirme en la Comunidad por experiencias comunes, por ideales, actitudes y procedimientos compartidos. Estas ceremonias me conectan con los objetivos de mi vida, con ese “poso” que va sedimentando. Sin estas conectivas para los momentos especiales, en compañía de personas que aspiran a lo mismo, sería mucho más difícil mantener el rumbo, hacer coincidir lo que se quiere con lo que se hace, con lo que se siente. 

La tercera parte del libro es el Camino, un conjunto de reflexiones y sugerencias. Vemos en todo el libro muchos espacios en blanco. Predomina el vacío sobre lo lleno y en esta tercera parte, más que en las dos primeras. Vemos páginas con una sola propuesta. Si el libro en sí va a lo esencial, el Camino, para mí, es el destilado. Son las señales que hacen que la ruta (de la vida) sea practicable. La meditación frecuente de estas sugerencias me hace reencontrar el “norte”, de forma más eficaz que las brújulas, tan sensibles en las tormentas. 

Una buena forma de terminar esta presentación es leer su última frase: 

“No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad”.

Muchas gracias.

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