Por un mundo en paz. Cambiar la percepción

Mª José Ochs/. Tiempo atrás recibí la invitación de un amiga para participar en un experimento cuya finalidad era “cambiar la percepción del mundo” PARA UN MUNDO EN PAZ. Un mundo que es percibido como “bueno o malo” cambiándolo por una “PERCEPCIÓN DE AMOR”. Lograr el cambio en nosotros para así ir cambiando la percepción colectiva En el momento que formé parte éramos setenta nueve personas en España. Carol Hansen, la promotora de este experimento a quien agradezco por tan fantástica idea, se basó en el Hundreth Monkey Effect, el Efecto de los Cien Monos.

 

Científicos estudiaron el comportamiento del mono japonés Macaca Fuscata en su entorno natural por un período de treinta años.

 

Alrededor de 1952 en la isla de Koshima científicos comenzaron a tirar patatas dulces en la arena y notaron que algunos monos les gustaba el sabor de la patata dulce pero la arena les resultaba desagradable.

 

Del grupo una mona joven llamada Imo resolvió el problema lavando las patatas dulces en un brote natural de agua. Ella le enseñó a su mamá, a sus compañeras de juego y estas a su vez a sus mamás. Poco a poco esta innovación fue gradualmente tomada e imitada por varias monas.

 

Resultando que entre 1952-1958 algunos monos habían incorporado un nuevo patrón de conducta, el lavar las patatas dulces.Asimismo se observó que solamente los adultos que imitaron a sus jóvenes monos aprendieron este cambio en su comportamiento. Los otros adultos siguieron comiendo las patatas dulces con la arena, es decir, se quedaron en sus mismos patrones, sin cambio.

 

En el otoño de 1958 un cierto número no exacto de monos lavaban las patatas dulces en la isla de Koshina. Y lo  fantástico fue que este hábito se extendió a otras islas como la de Takasakiyama donde también lo adoptaron.

 

Los cambios tienen energía propia y actúan en un campo que se refuerza y amplia. Un mundo en paz, un mundo sin etiquetas malo o bueno comienza en uno mismo y la energía que le pongamos se irá extendiendo, ampliando.

 

Si cambiamos nuestros pensamientos, cambia nuestra vida, pues cambia la forma en que nos relacionamos con todo alrededor y es una cadena que no para jamás y de la cual no se vuelve atrás. Al estar concientes de la influencia que tienen los pensamientos, las palabras que usamos, el tono que le damos primero en nosotros mismos, en nuestros hijos, familiares, amigos, compañeros de trabajo, en nuestro medio es el gran paso para el cambio.

 

Combatir la tendencia de pensar y ver las cosas en forma negativa, esperando lo peor, juzgando cuando es mucho más fácil ver lo que se tiene y agradecerlo.

 

El proceso tiene dos simples pasos:

 

1) Apenas uno percibe algo negativo, pensamiento, palabra, juicio, simplemente decir “sólo el amor en… prevalece”. Por ejemplo, “sólo el amor de las palabras prevalece”Esto nos sirve de medida de control para concienciar lo que nos ocurre, de ser un observador, y así transformarlo.

 

2) Lo segundo protegernos de la influencia poderosa que tienen los medios de comunicación en mostrarnos lo negativo. Mostrando imágenes, empleando un lenguaje agresivo, juzgando nos envían una energía densa, que nos va envolviendo, atrapando hasta el punto de sentirnos mal. Y ello actúa en nuestros pensamientos.

 

El mecanismo de transferencia de ideas trabaja de la misma forma para todos los seres vivos. Existimos dentro de una atmósfera de mente global. El cerebro humano esta constantemente recibiendo y transmitiendo figuras mentales e información hacia la atmósfera mental. Esta función sucede creamos o no en ella.

 

Concluyendo, cuando la persona ha generado un cambio en sus pensamientos, en su conciencia, en su actuar y ello se ha esparcido actuamos como una masa crítica a un interesante despertar, a una nueva realidad.

 

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