El cambio climático

Hsu Ming-Teh /. En los últimos años numerosos fenómenos atmosféricos catastróficos y estudios científicos avalan la teoría del cambio climático. Ya es una realidad aunque la mayoría de personas no quiera verlo o reconocerlo, más lamentable es que no se contribuya con nuestro granito de arena a intentar retrasar este cambio, por ejemplo, utilizando más transporte público para disminuir la cantidad de gases que diariamente se emiten a la atmósfera que producen el “efecto invernadero”. Una utilización racional de la energía disponible y de los recursos hídricos ayudarían a frenar en parte el calentamiento global de la Tierra.

La NASA ha confirmado que en el verano del 2007 la temperatura en el Ártico llegó a los 22 grados, cuando habitualmente apenas llegaba a los 5 grados centígrados en la época estival. El hielo permanente que cubre el Ártico ha perdido el 23% de su capacidad en sólo dos años. De continuar esta tendencia, la capa de hielo del Ártico podría desaparecer totalmente en el año 2020. En el 2005 las predicciones hablaban del año 2100, en el 2006 ya se adelanto al año 2040.

¿Nos afectaría si se derrite el hielo del casquete ártico?

Sí, “que el hielo se funda a esa velocidad pasmosa debe servir como alerta de que algo está ocurriendo y se está acelerando, por lo que no hay tiempo para discutir más y debemos tomar decisiones ya”, según Carlos Duarte, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y responsable de la primera expedición española al Ártico. Los plazos actuales, sin embargo, “nos afectan a nosotros, no es para nada un problema de futuro, ni político, sino de los ciudadanos” -continua explicando Duarte.

El cambio climático es ya “inequívoco” en la Tierra, es la conclusión del cuarto informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC), que presentó a finales del año pasado en la cumbre Mundial del organismo, de acuerdo con las ultimas observaciones sobre el derretimiento generalizado del hielo, el aumento de las temperaturas y del nivel medio del mar. En el texto del informe participaron 2.500 científicos de 130 países y achaca el fenómeno a la emisión de gases por parte del hombre en un 90%, cuando en el informe anterior a este aspecto se refería un 66%, lo que demuestra que la mano del hombre está destruyendo el planeta por falta de concienciación del problema y por la codicia de las empresas explotadoras de los recursos del planeta (talas de árboles, caza, pesca, etc.). En este siglo las temperaturas subirán entre 2 y 4 grados y el nivel del mar subirá 59 centímetros, aunque se estabilice la emisión de gases antes de 15 años y no se derritan los polos.

La Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) hizo público en Suiza, en septiembre del 2007 “la lista roja de las especies amenazadas 2007” en la que se recogía 41.415 especies, de las que 16.306 están en peligro de extinción, no es una alarma injustificada porque ya han desaparecido totalmente de la faz de la Tierra 785 especies y 65 sólo se encuentran en cautividad. Una de cada ocho aves, uno de cada cuatro mamíferos, un tercio de los anfibios y el 70% de las plantas evaluadas por el UICN están en situación de riesgo.

La perdida de biodiversidad a este ritmo es preocupante y se necesita reducirla de forma drástica, aumentando el control de los hábitats naturales y respetándolos, prohibiendo las talas indiscriminadas que los destruyen y con ello ayudar a frenar esta crisis global de extinción de fauna y flora.

Especies especialmente conocidas como los gorilas han reducido su población en un 60% en los últimos 20 años, debido al comercio de la carne de monte y a que en las áreas protegidas un tercio de los gorilas han perecido por el virus Ébola. Otra especie: el delfín del rió Yangtse parece haber desaparecido. El cardenal de Banggai, un pez que sólo vive en el archipiélago de su nombre también esta amenazada por culpa de las masivas capturas para los acuarios (unos 900.000 ejemplares cada año). Las plantas tampoco se salvan y de las 12.043 de la lista, 8.447 están amenazadas.

UN DATO: En la ola de calor del año 2003, la peor sufrida en 500 años, murieron 15.000 personas.

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