Humanismo y antihumanismo

El portavoz del Nuevo Humanismo por Latinoamérica, Tomás Hirsch, envió un comunicado a propósito de la creación de varios partidos con el nombre de “humanistas” pero vinculados a la derecha y sin ninguna relación con el Movimiento Humanista y los Partidos Humanistas que proceden de este movimiento, cuya trayectoria se inicia a principios de los años 80 en Chile y Argentina.  

 

 

 

COMUNICADO DE PRENSA  

A raíz de la anunciada formación en México de un “partido humanista” vinculado a la derecha, que se suma a otros ya formados en Perú, Brasil y Centro América; y para evitar cualquier confusión en la opinión pública de esos países, nos vemos en la obligación de precisar que esa intentona pretende apropiarse de modo completamente ilegítimo y mañoso de un nombre que está largamente asociado a una corriente de pensamiento. Los fundamentos y trayectoria de la misma, son diametralmente opuestos a los que animan a las derechas en cualquier parte del mundo. En virtud de ello, las derechas no tienen autoridad moral ni ideológica para llamar así a las agrupaciones que quieren formar. Los PH han venido desarrollándose desde 1984, a partir de una ideología, un espíritu y una forma de vida basados en el Nuevo Humanismo. Llamamos a los Partidos Humanistas pertenecientes a la Internacional Humanista a perseguir judicialmente a estos usurpadores y a utilizar todos los canales de comunicación disponibles para esclarecer a las poblaciones sobre la diferencia entre humanismo y antihumanismo.

En América Latina, los humanistas padecieron persecución, cárcel, asesinatos y deportaciones a manos de las dictaduras militares de Chile y Argentina, a las que combatieron con la metodología de la No Violencia Activa, contribuyendo a restablecer la democracia en el continente. En Europa, se manifestaron contra la OTAN y el armamentismo, contra las leyes discriminatorias impuestas a los inmigrantes y contra el capital financiero internacional, que hacía sus primeros intentos por eliminar los derechos sociales de la población.

Los Partidos Humanistas del mundo entero hicieron suyo el Documento Humanista escrito por Silo en 1993, donde se traza la línea divisoria entre el Humanismo y el Antihumanismo. “El Humanismo pone por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la cuestión de la democracia real frente a la democracia formal; la cuestión de la descentralización frente a la centralización; la cuestión de la no discriminación frente a la discriminación; la cuestión de la libertad frente a la opresión; la cuestión del sentido de la vida frente a la resignación, la complicidad y el absurdo”.

Así, los Partidos Humanistas han luchado incansablemente (y siguen haciéndolo) para alcanzar una completa desconcentración del poder, sea éste político, económico o religioso, buscando avanzar hacia formas de democracia directa que superen la democracia formal hoy vigente. También han propuesto un modelo de economía mixta que vaya más allá de la pugna entre capitalismo y estatismo y propician la libertad de creencias y costumbres, superando la intolerancia y el fundamentalismo.

Es propio de los antihumanistas utilizar el disfraz de “humanistas”, porque intentan confundir a la gente y de ese modo aspiran a obtener un apoyo electoral que les sería negado si se presentaran con su verdadero rostro. Por ello, queremos advertir a la población para que no se deje engañar por estos bandoleros del lenguaje: el humanismo pone al ser humano por centro, no a Dios, ni al Estado, ni al Capital. Desde esta definición fundamental, la derecha nunca puede ser humanista y cualquier intento por parecerlo no es más que un burdo engaño.

Los Partidos Humanistas irrumpieron en la escena política de más de sesenta países del mundo en la década de los ochenta, desde los grupos de acción social del Movimiento Humanista inspirados en el Humanismo Universalista de Silo, pensador latinoamericano. El 7 de Enero de 1989, en la ciudad de Florencia (Italia), se constituyó la Internacional Humanista, que ha seguido reuniéndose en los años siguientes. Con la participación de miles de representantes provenientes de Europa, América, África y Asia se aprobó su Declaración de Principios, en la que se afirma la libertad humana y se rechaza toda forma de violencia, y en particular a la violencia económica.

Tomas Hirsch
Vocero del Humanismo para Latinoamérica

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