El candidato humanista habló en la Puerta del Sol

José Luis Álvarez, el candidato por el Partido Humanista para las próximas elecciones generales, habló el pasado sábado 1 de marzo en un acto en la Puerta del Sol por el que pasaron miles de personas. “Pero ¿Y si no tragáramos? ¿Y si millones de personas se atrevieran a decir basta? ¿Y si millones de personas comenzaran a mirar a su vecino con afecto? ¿Y si millones de personas decidieran de una vez por todas dejar de buscar culpables y dieran la espalda a estos politiquillos vendidos a los intereses del capital?”, propuso Álvarez. A continuación, reproducimos el discurso completo.

Amigas, amigos…

Muchas gracias por estar hoy aquí. En esta madrileña puerta del Sol que tantas veces hemos “humanizado”, hemos pintado de naranja, para celebrar nuestros actos.

Me gustaría, en primer lugar, mandar un abrazo a esos cientos de voluntarios humanistas que en toda España están haciendo campaña en estos días. Esa buena gente que dedica su tiempo y su dinero a organizar un mitin, a pegar carteles, a batallar en las juntas electorales o a visitar a los medios de comunicación pidiendo un espacio donde expresar nuestras propuestas… A toda esa buena gente que hace política porque cree que es necesario cambiar este sistema social injusto e inhumano. Pido para ellos, para vosotros, un cálido aplauso.

Después de una semana de campaña electoral, escuchando las promesas de los grandes partidos, lo que le pide a uno el cuerpo cuando se sube a una tarima es lanzarse a hacer chistes fáciles. Hablar de la niña de Rajoy o del guiño a lo George Clooney de Zapatero. Cada uno en su estilo estos dos tipos son unos cracks del humor. Algo así como Miguel Gila y Mister Bean, pero en versión cansina.

En estos siete días Rajoy y Zapatero han hablado mucho de terrorismo, de economía y de seguridad. Y muy poco de salud, de educación y de empleo. Es decir, han hablado mucho de lo que a ellos les interesa destacar y muy poco de lo que a la gente le afecta de verdad.

En realidad importa poco, porque la gente sigue las campañas políticas como quien sigue un partido de fútbol. Casi todo el mundo sabe que apenas hay diferencias entre un candidato y otro, entre unas políticas y otras. Las simpatías se decantan por una cuestión de sensibilidades: si a alguien le gusta la raya a un lado y el orden a la hora de la comida… vota al PP; y si prefiere un cierto desaliño y las canciones de Sabina… pues vota al PSOE.

Ambos dan tanta vergüenza, que la mayoría de la gente siente pudor cuando tiene que decir a quién vota. Se ven obligados a justificarse. Cuando le preguntas a alguien a quién va a votar, mira al suelo y pone alguna excusa… Casi siempre del tipo… ¡es que los otros son peores!

No hay mejores ni peores en este caso. Hay sonrisas de hiena y picotazos de buitre. Pose de gente con buen rollo o caras de señores serios de misa de ocho, corbata y rebequita de entretiempo.

Pero ninguno está dispuesto a cambiar las cosas.

La realidad es que el Partido Popular y el Partido Socialista defienden idéntico modelo social y económico. Ambos han elegido ser sirvientes fieles del neoliberalismo. Es decir, ambos están interesados en mantener la desigualdad, la injusticia social, la falta de derechos, la usura de los bancos y la patente de corso de las multinacionales. Ambos están de acuerdo en que unos pocos se repartan los grandes beneficios económicos, mientras que la gran mayoría de la población se pelea por las migajas. Ambos consideran adecuado que la política exterior esté sustentada en la venta de armas y en las guerras preventivas.

Los dos mienten y sonríen.

Los amigos que hoy han presentado desde este escenario las propuestas del Partido Humanista han mostrado que la nuestra no es una opción habitual. Porque no hablamos de poner parches a algo que no funciona. Hablamos de una verdadera transformación social y personal. Hablamos de una revolución necesaria porque este sistema ha demostrado que es incapaz de dar respuesta a las necesidades del ser humano. Una revolución no violenta a la que miramos sin miedo y con ánimo… porque el tiempo de los grandes cambios está cada vez más cerca.

Esas propuestas que animan el verdadero cambio tienen que ver con el desarme nuclear mundial, con el cuidado del medio ambiente, con los derechos fundamentales a la salud y la educación, con el diálogo entre las culturas y con la protección de la infancia, a la que están envenenando con psicofármacos, como bien nos han descrito los amigos de La Comunidad.

Tienen que ver con algo que abre el futuro, con algo que es BUENO PARA TODOS. Porque, a pesar de lo que dictan quienes conducen este sistema gris y caduco, lo cierto es que no habrá progreso si no es de todos y para todos. Continuar fomentando la desigualdad como hacen los grandes partidos siguiendo los dictados de las multinacionales y los bancos es una irresponsabilidad y una traición a la especie que les acabará pasando factura.

Les acabará pasando factura…

Pero… si todos estamos de acuerdo en que son los bancos y las multinacionales quienes deciden qué se puede hacer y qué no… ¿por qué los partidos políticos no hablan de ello? ¿Qué nos ocultan? ¿Por qué no hacen públicas las líneas de crédito que todos ellos, absolutamente todos, tienen abiertas con distintas entidades bancarias para pagar sus costosas campañas electorales?

Obviamente, porque no se puede hablar mal del jefe…

Pero nosotros sí… nosotros podemos…

Un ejemplo. El Banco Santander declaró en el año 2007 unos beneficios netos de 9.060 millones de euros. Es decir que durante cada segundo del año pasado, Botín y sus secuaces ganaron más de 17.000 euros. Durante cada segundo. Tic-Tac. 17.000 euros.

¡Cómo que no hay recursos para solucionar las necesidades de las personas! ¡Pero qué descaro! Lo que no hay es justicia social. Lo que no hay es igualdad. Lo que no hay, en fin, son gobiernos que se preocupen por los problemas de la gente corriente.
Otro dato. El año pasado se firmaron la friolera de 1.530.000 hipotecas. Tres hipotecas por segundo. Tic Tac: tres familias con el futuro hipotecado. Tres nuevas presas a las que chupar la sangre. Tres personas atenazadas por el miedo a perder la vivienda. Tres seres humanos que tragarán con malas condiciones en sus trabajos, que desconfiarán de todo el mundo pensando que pueden quitarles algo que creen que les pertenece.

Hay un hermoso y terrible cuento de Truman Capote en el que se narra la historia de un personaje que compra los sueños de la gente. Les despoja de lo más importante. Les quita la posibilidad de creer en que sus vidas pueden cambiar. Les roba la esperanza. Y, a cambio, sólo les da dinero.

Así son los banqueros. Así son sus fieles amigos las multinacionales. Así son sus asalariados los políticos.

Son vampiros de vidas ajenas.

Desde el Partido Humanista llevamos muchos años lanzando propuestas que salten sobre ese abismo al que nos quieren conducir estos irresponsables. Hemos defendido la necesidad de un banco público exento de interés y de una ley de propiedad participada de los trabajadores, que permita compartir la gestión y el beneficio de las empresas entre quienes aportan el capital y quienes trabajan.

¡Qué bueno es hablar de dinero y reírse de las mentiras de los políticos y de los banqueros en esta plaza! A pocos metros de El Corte Inglés, esa especie de estúpido parque de atracciones de la cultura consumista con la que nos quieren obligar a tragar.

Pero ¿Y si no tragáramos? ¿Y si millones de personas se atrevieran a decir basta? ¿Y si millones de personas comenzaran a mirar a su vecino con afecto? ¿Y si millones de personas decidieran de una vez por todas dejar de buscar culpables y dieran la espalda a estos politiquillos vendidos a los intereses del capital?

Los humanistas les decimos… Ánimo… Hazlo… No permitas que te conviertan en cómplice de todo aquello que no te gusta… Atrévete… No les votes.

Ese momento llegará… y no queda tanto.

Entre tanto… como diría Silo… “los que no somos escuchados trabajaremos (…) para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no- violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos”.

Esos nuevos tiempos sólo podrán construirse con la ayuda y la suma de las intenciones de mucha buena gente como la que hoy está aquí.

El próximo 9 de marzo… sé valiente y elije algo bueno para ti y bueno para todos.

El próximo 9 de marzo elije la revolución no violenta. Vota al Partido Humanista.

Nada más, muchas gracias.

 

Ver fotos por Olga y Amada

Ver más fotos

Anuncios