Austria, de la emigración a la inmigración

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Ingrid Kirchleitner / Austria. Dado que se confunde frecuentemente Austria y Australia, es útil presentar los datos más importantes de este país. Está situado en Europa Central y comparte fronteras terrestres con Alemania, la República Checa, Eslovaquia, Hungría, Italia, Suiza y Liechtenstein. Su nombre significa «Imperio del Este» (en alemán, Österreich), el nombre oficial es República de Austria (Republik Österreich). Es una república federal parlamentaria, miembro de la ONU desde 1955 y de la Unión Europea desde 1995. Austria tiene una población de 8.150.853 habitantes, de la cual 65% es urbana.

El país presenta una variada mezcla étnica, legado de los tiempos del Imperio Austro- húngaro, e incluye por eso minorías croatas, eslovenas, magiares y gitanas.

Como todos los países, Austria también ha vivido períodos durante su historia, en los cuales la gente tuvo que abandonar su patria.

Esto pasó en el siglo XVII por la contrarreforma y durante el reino de la emperatriz Maria Teresa, cuando muchos habitantes fueron trasladados por el estado, en los años 1763- 1770, a las provincias del este del imperio (la actual Rumania) para repoblar esta región tras haber vencido a los turcos y donde persiste aún hoy una minoría de origen austriaco-alemana.

En los años 1920 a muchos austriacos les quitaron sus tierras por razones económicas y se fueron sobre todo a los EEUU y a América Latina (Brasil, Argentina…).

Un período muy oscuro de la historia austriaca fueron los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial y durante el transcurso de la misma, cuando numerosos austriacos y austriacas, sobre todo de origen judío o por sus convicciones políticas tuvieron que emigrar para sobrevivir, entre ellos gente de fama mundial, como por ejemplo el psicólogo Sigmund Freud, artistas, poetas y músicos.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la desastrosa situación económica dio lugar a una emigración muy especial: fue la emigración de niños austriacos, que por malnutrición, frío y falta de cuidados médicos, fueron acogidos por familias en Suiza y España, donde se quedaron por un año o más, antes de regresar a su país.

La inmigración volvió a impulsarse una vez reconstruido el país y, especialmente debido a su situación geográfica como país limítrofe con el telón de acero. Desde los años 50 del siglo XX se convierte en tierra de acogida para los que acudían y acuden de diversos grupos étnicos.

Favorecida por su situación estratégica fue destino de varias oleadas migratorias: llegaron exiliados políticos tras la revolución húngara de 1956. Más tarde, en 1968, ocurre lo mismo a raíz de la «primavera de Praga» y en los años previos a la caída del muro de Berlín, en 1989 (sobre todo gente de Rumania) y en los años 90, durante la guerra de Yugoslavia. Para muchos de estos inmigrantes Austria fue un país de tránsito, antes de irse a otros destinos.

Con el auge económico de la década de los 70, el país necesitaba mano de obra del extranjero para mantener el crecimiento económico. Se trataba principalmente de gente de la ex Yugoslavia y de Turquía que inmigraron en este período. Poco a poco las familias de estos obreros extranjeros se fueron instalando también en Austria. Actualmente es la tercera generación la que vive más o menos integrada o ya asimilada en las grandes ciudades como Viena, Graz, Linz, Salzburgo y en los centros industriales de las regiones occidentales del país.

Actualmente el porcentaje de inmigrantes en Austria es de aproximadamente el 10% de la población, de los cuales un 4,2 % procede de la antigua Yugoslavia (croatas, serbios, bosnios y albaneses), un 1,7% es de origen turco y el 3,4 % lo forman diversas nacionalidades. En los últimos diez años han sido inmigrantes de América del Sur, de la India, Indonesia, Filipinas, Chechenia, Kurdistán, Irán, Irak y desde 2001 procedentes de diferentes países del continente africano.

Aproximadamente la mitad de los inmigrantes vive en la capital Viena y sus alrededores. Desde 2002 las autoridades austriacas conceden entre 35.000 y 45.000 solicitudes de nacionalidad anuales.

Aunque Austria sea un lugar con una tradición y experiencia de más de 50 años como país de acogida y con una historia en la cual la convivencia de diversas etnias ha estado siempre presente, la situación de los inmigrantes en Austria seguramente no es ni mejor y ni peor que en el resto de los países miembros de la UE porque se aplica la normativa comunitaria. Los aspectos de la inmigración que más preocupan a los austriacos son: la incidencia en la delincuencia, la competencia de la mano de obra extranjera en un período de depresión económica general y los cambios que está experimentando la sociedad austriaca. Pero cada vez más gente se da cuenta de que la inmigración es un reto no solamente desde el punto de vista económico, sino sobre todo cultural, social y humano.

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