Jashim, Un ciudadano del mundo

Jashim, un voluntario humanista en Bangladesh

Jussara Valim/ En Dhaka, capital de Bangladesh, a razón de los miles de afectados por las inundaciones anuales, Mohammad Nazrul Islam ha decidido crear una campaña para ayudar a los más necesitados. Conocido como Jashim, este joven bangladeshí de veintiocho años es un miembro activo del Movimiento Humanista en su país.

A cada catástrofe, Jashim vuelve a subirse a un estrecho kayak para llevar arroz, cerillas y dos bolsas de suero para cada familia afectada. En el pequeño transporte que sirve para cruzar los ríos formados por las fuertes lluvias, lo acompañan al menos otros tres voluntarios que ayudan a remar y a distribuir los productos. Otro kayak se encarga de una zona distinta de la ciudad inundada y al final de una mañana de trabajo pueden alcanzar la cifra de 300 familias beneficiadas por la campaña de Jashim.

Jashim no sabe nadar, pero no parece demasiado preocupado con ello cuando se le pregunta sobre la estabilidad de los kayaks. Al preguntarle sobre la posibilidad de regalarle un salvavidas, el se ríe dándole poca importancia a la cuestión y sigue con su relato: “Después de entregarles los productos, puerta a puerta, les avisamos a las familias sobre la posibilidad de acudir a uno de nuestros centros para recibir tratamiento medico y medicinas”.

El tratamiento medico ofrecido por la campaña de Jashim es gratuito. En Dhaka cada consulta médica puede llegar a costar hasta 200 takas, lo equivalente a seis euros. Un precio exorbitante para la mayoría de la población, una vez que la renta anual per capita en Bangladesh está, en media, por debajo de los cuatrocientos euros.

Jashim también explica que “por la tarde, después del almuerzo, pueden llegar a acudir al centro médico cerca de doscientas personas. Los medicamentos que se les da suelen ser para problemas gástricos, para el dolor o para la diarrea”. Las medicinas distribuidas en la campaña promovida por Jashim se compran con donaciones que provienen de barrios con mayor poder adquisitivo. “Es necesaria la ayuda de todos porque solo no se hace nada”, dice él satisfecho con los resultados de su misión humanitaria.

Jashim tiene una licenciatura en Administración de Empresas y últimamente está cursando un Master en Filosofía. En el futuro espera aplicar en sus tareas humanitarias los conocimientos desarrollados en su tesis que abordará el tema “La motivación en el trabajo”. En esta entrevista concedida para la Gaceta Intercultural, Mohammad Nazrul Islam nos cuenta un poco más a respeto de su experiencia como colaborador del Proyecto Humanista en Bangladesh.

Jashim y otro compañero, Shamin, recorriendo las zonas inundadas repartiendo alimentos

P – ¿Cómo decidiste ser un miembro activo del Movimiento Humanista en Bangladesh?

R- Cinco años antes de ser un miembro activo del Movimiento Humanista yo ya estaba trabajando con un proyecto propio de donación de sangre. Uno de mis compañeros de universidad sabía de este proyecto personal y al ver mi interés por este tipo de actividad me invitó. Al leer las propuestas, los principios del Movimiento Humanista me sentí muy identificado. Era lo que yo realmente buscaba. Entonces en marzo del 2002 yo me sumé al movimiento.

P- ¿De que se trataba tu proyecto personal?

R- Con 17 años yo decidí hacerme donante de sangre. Y al ver que mucha gente no sabía su tipo sanguíneo, me dije: “empezaré a hacer una lista de tipos sanguíneos con mis amigos”. La campaña actual para descubrir el tipo de sangre de los habitantes de Dhaka nació de esa experiencia.

P- ¿Cómo valoras el desafío de trabajar con los conceptos de Silo, el creador del Movimiento Humanista?

R- He encontrado una conexión entre mi religión y el mensaje de Silo. Esa filosofía de vida de la que habla Silo no es nada nueva para mí. Silo siempre habla de que tus elecciones en la vida te conducen hacia un camino u otro según lo que decidas. Con mi religión (musulmana) pasa lo mismo. Entonces para mí no hubo cambios muy bruscos al integrarme al movimiento. Yo sigo siendo el mismo de antes. Por ejemplo, según la filosofía de Silo, debemos tratar a todos los demás como deseamos ser tratados. Pero en realidad, todas las religiones dicen lo mismo, cada una a su manera. A mí me encanta ese concepto de que si yo quiero algo bueno de ti, yo también debo poner algo bueno para ti porque de otra manera no es posible.

P-¿Encuentras muchas dificultades al intentar compartir conceptos humanistas como ese con la gente de tu comunidad?

R- Hay una dificultad anterior al mensaje del movimiento. Y es explicar de qué se trata este movimiento. En Bangladesh hay tantas ONGs que les cuesta entender que no somos una más, que no trabajamos dando dinero a la gente, que no somos una organización religiosa. Les explicamos que nuestra idea principal es humanizar la tierra. Todos llevamos cosas muy buenas y muy malas dentro. Les intento explicar que si no las sabemos separar, ¿cómo podremos hacer el bien a los demás? En realidad, suele ser más fácil explicar conceptos tan similares a los difundidos por la religión, porque les resulta algo más cercano, algo que ya conocían.

P- ¿Pero tú crees que les es más fácil comprender la filosofía que ponerla en práctica?

R- Si, la verdad es que tienen un poco de dificultad. Lo que yo hago es provocarles imágenes a través de algunos ejemplos y así logran proyectarse y comprender las situaciones en las que pueden encontrarse en el cotidiano. Cuando yo empecé también sentí algunas dificultades, pero al ver que los resultados eran positivos me animé a continuar con el trabajo y pensé que si era perseverante algún día se “haría luz donde había sólo oscuridad”.

P- ¿Cómo decides qué es una prioridad cuando creas una nueva campaña o proyecto?

R- Siempre observamos cuales son las dificultades de mi barrio. Por ejemplo, yo veo que el dengue es un gran problema en Dhaka, entonces damos continuidad a la campaña de donación de sangre, cada mes en un barrio distinto.

P- ¿Entonces la campaña para descubrir el grupo sanguíneo y la campaña de donación de sangre están ambas relacionadas con la campaña contra la dengue?

R- Sí, porque el dengue tiene muchas variedades de fiebre lo que determina distintos niveles de gravedad y en algunos casos la única manera de combatir la debilidad de los enfermos es a través de las transfusiones plaquetarias. Quizás de cuatro bolsas de sangre, saldrá apenas una de plaquetas. La campaña para descubrir el grupo sanguíneo de las personas tiene básicamente dos objetivos. Obviamente, uno de ellos es enseñarles a qué grupo pertenecen. En segundo lugar buscamos estimularlos a ser donantes ya que durante la estación lluviosa hay más casos de dengue en los que necesitamos las plaquetas. En la ciudad hay más casos de dengue que en las zonas rurales, precisamente porque el agua limpia es la preferida de las hembras que depositan sus huevos. En el campo el agua no está limpia.

P- ¿Cómo ves a tu país ahora que estás en Madrid? ¿Puedes hacer alguna comparación?

R- ¡Aquí hay tanto espacio! -se ríe- En Dhaka hay muchísima gente. Los madrileños son distintos a los americanos que visitan Bangladesh. Sois más receptivos y actuáis con calma. ¡También me encanta vuestra horchata y la tortilla!

P- ¿Qué es lo que más te llamó la atención en el comportamiento de los españoles?

R- Cuando nos teníamos que sentar a hablar o discutir algún tema, veía que todos se comportaban de forma parecida, sin ninguna dificultad para interaccionar unos con los otros.

P- En tu opinión, ¿Cuál es el problema más grande al que se enfrenta Bangladesh?

R- Yo creo que son la pobreza y la educación. Hay una relación lógica entre las dos cosas. Los niños que tienen que ayudar en la economía del hogar acaban abandonando la escuela para trabajar en el campo con sus padres. Aunque no es un problema de la zona rural. En la ciudad también se ven obligados a trabajar. Es la necesidad inmediata la que los obliga. No comprenden que cada vez que dejan la educación por el trabajo están condenando su propio futuro.

P- Como musulmán, ¿qué le dirías a todas las personas que piensan que tu religión es una amenaza para la paz mundial?

R- Las personas necesitan informarse. Yo les diría que no conocen a la religión musulmana, nunca se acercaron a los escritos del Corán. Nuestra religión no dice nada sobre matar a las personas. El Islam siempre ha predicado la paz, respetando todas las religiones. Es por falta de información que la gente dice esas barbaridades. Por el simple hecho de ser musulmán yo jamás podría siquiera considerar la posibilidad de matar a otro ser humano. Nunca.

P- ¿Cómo explicas el comportamiento de esta minoría que usa la religión musulmana para justificar los ataques terroristas?

R- Quizás sea una consecuencia de la Globalización. Esos hombres son hombres de negocios. No es más. Los terroristas ganan dinero haciendo eso. Ni siquiera creo que ellos sean musulmanes de verdad. Si lo fueran no lo harían. El dinero es una cuestión muy importante actualmente y eso está por encima de todo para estas personas. Además si buscas la raíz del problema encontrarás a Estados Unidos, que durante la guerra civil de Afganistán les ofreció las armas, la tecnología y todo el entrenamiento que hoy los terroristas utilizan para los ataques. Esta gente no tenía, ni sabía nada antes de la intervención norteamericana.

P- ¿Cómo crees que podemos luchar contra el comportamiento de esta minoría que contribuye para reforzar este perjuicio (“musulmanes son terroristas”)?

R- Con la información. Creo que esa es la mejor manera de hacer conocer la raíz del problema. Bin Laden no es un hombre, ni creo que todavía este vivo. Para mi él ha muerto hace mucho tiempo. La gente sigue con su imagen, con ese referencial porque necesitan seguir con ese negocio. Es necesario creer que existe un enemigo real que justifique la guerra que genera tanto dinero.

P- Tú estás de acuerdo con los movimientos no violentos de Gandhi o de Martin Luther King. ¿Cuál es tu mensaje para todas las personas que piensan que la guerra es la única salida para defender la paz?

R- ¿Qué dice la no violencia? Dice que al encontrar la raíz de los problemas estamos encontrando la solución de los mismos. La dificultad está dentro de nosotros mismos. Creo que algún día seremos capaces de alcanzar nuestros objetivos.

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