Bangladesh, la fertilidad y la tragedia en las mismas aguas

El tráfico en Dhaka, capital de Bangladesh (Foto: Olga Pardo)

Jussara Valim / Bangladesh es el país con mayor densidad demográfica del mundo. Aunque en tamaño (144 mil km2) pierda para China (9.5 millones km2), Bangladesh supera al “gigante asiático” en el número de habitantes por kilómetro cuadrado: más de 1000, mientras China apenas supera los 135 

Capital: Dhaka. Idiomas hablados: bengalí e inglés. Religión: 83% Islamismo, 16% Hindú. Gobierno: Democracia Parlamentaria. Población: 144 millones

  Más allá de su popularidad por las recurrentes inundaciones que asolan al país anualmente durantes las monzones, Bangladesh es un país marcado por una emancipación muy reciente que resultó tras una rebelión que duró nueve meses. Por razones que remontan al imperio colonial británico en Asia, especialmente durante el siglo XIX, Bangladesh fue una provincia de Pakistán desde 1947 hasta el año de 1971, cuando declaró su autonomía.  A pesar de compartir ciertas características como la religión musulmana, Bangladesh (ex Pakistán oriental) albergaba muchas diferencias con la parte occidental de Pakistán. Tanta discordia solo pudo despertar un nacionalismo bengalí que daría lugar a un enfrentamiento entre las dos regiones. Fue precisamente cuando el gobierno Pakistaní declaró el “urdu” como idioma oficial que los bengalís (que hablan el idioma bangla) decidieron que la cuestión idiomática era razón más que suficiente para luchar por su independencia.

Napalm: inventado en 1942 por los Estados Unidos. El napalm es también conocido como “agente naranja” y fue considerado durante la Segunda Guerra Mundial como un arma incendiaria mucho más efectiva que la gasolina.

La resistencia del ejército paquistaní incluyó ataques aéreos con lanzamiento de napalm contra las villas bengalís. Pero al cabo de esos nueve meses de enfrentamiento, el gobierno de Pakistán no tuvo más remedio que rendirse una vez contra atacado, por el este, por el ejercito hindú y los guerrilleros bengalíes que también atacaban por el norte y, en todos los frentes, por la población civil. Con la victoria bengalí sobre el ejército de Pakistán nace entonces Bangladesh, la “nación de Bengala”. 

Los grandes retos de Bangladesh

Al consultar uno de los indicadores que busca orientar sobre los niveles de desarrollo humano en los distintos países del mundo, Bangladesh con frecuencia aparece muy por debajo de la mayoría, en la posición 138. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) considera tres variables: la longevidad (esperanza de vida al nacer), la educación (de adultos y la tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinada) y la renta per capita (el Producto Interno Bruto calculado en dólares).   Según el informe de la ONU, publicado en el año 2004, Bangladesh ha logrado pocos avances desde su emancipación. Eso significa que su índice todavía está por debajo del valor (0,800) atribuido a todos los países con un alto desarrollo humano. Sin embargo, el IDH de Bangladesh (0,509) denota un desarrollo humano medio, por encima del IDH de Pakistán (0,497) que, a su vez, demuestra un desarrollo humano bajo.   De los 177 países que figuran en esta lista, Noruega es el primero, con el índice de desarrollo humano más alto del mundo (0,956). En el otro extremo está Sierra Leona, con el índice más bajo de todos (0,273).   Pero a parte de los altos porcentajes de analfabetismo (58.9%) o de desnutrición infantil (48%) y de los bajos porcentajes de acceso a Internet (0.15%), de gastos públicos con salud (1.5% del PIB) o de gastos públicos con educación (2.3% del PIB), Bangladesh tiene problemas igualmente graves que no se manifiestan explícitamente en esos números.   

Arsénico – enemigo invisible   

Uno de los problemas más inquietantes es el de la contaminación del agua por arsénico, este elemento químico que compone la superficie terrestre en algunas partes del mundo. Es más probable encontrarlo en el agua que fue filtrada por rocas con alto contenido en arsénico, como las rocas sedimentarias y volcánicas.   En algunos casos, las concentraciones de arsénico en aguas subterráneas pueden llegar a 1mg por litro, mientras la Organización Mundial de la Salud advierte que los niveles máximos no deben sobrepasar el 0,01 mg por litro. Dicho de otra manera, la concentración encontrada en los pozos de Bangladesh es cien veces superior a la recomendada.   La llegada tardía de los síntomas que indican una larga exposición al arsénico, la falta de información y alertas a la población en las zonas mas afectadas traen dificultades a la hora de determinar con exactitud la extensión del problema. En Bangladesh es muy común que en algunas zonas rurales se recurra, a veces sin necesidad, a pozos que contienen agua con altos niveles de arsénico. Entonces la vigilancia sobre la calidad del agua puede resultar aun más complicada una vez que es difícil controlar la iniciativa de ciertos habitantes que deciden cavar sus propios pozos o instalar sus bombas de agua.   

El agua rica en arsénico puede ser utilizada para lavar ropa o ducharse. Pero no puede ser ingerida ni en su estado natural, ni después de hervida ya que ese proceso no sirve para eliminar este elemento químico. Son muy pocas las opciones científicamente comprobadas que están disponibles para ofrecer agua potable en Bangladesh: obtención de aguas subterráneas con bajo contenido en arsénico a través de pozos más profundos (más de 200 metros); recoleta de agua de lluvia; tratamientos químicos caseros; suministro de agua encanada a partir de fuentes seguras o tratadas; instalación de cámaras de filtración con distintas camadas de arena.    Las personas que frecuentemente ingieren o inhalan arsénico están sujetas a problemas de salud muy graves, como el cáncer (de piel, pulmón, vejiga o de riñón), las dolencias del sistema vascular (que en los casos mas graves determina gangrena en las piernas), además de alteraciones dermatológicas como los cambios de pigmentación. El arsénico es acumulable en el organismo, por lo que si sus síntomas tardan en aparecer, sus efectos a largo plazo son inevitables.   A pesar de los graves efectos a largo plazo de este potente carcinógeno, no existe ninguna terapia para eliminar el arsénico del cuerpo afectado. Una vez sometido a una exposición crónica al arsénico, es muy probable que el paciente jamás se recupere aunque después de diagnosticada la enfermedad se tomaran las debidas precauciones. Sin lugar a duda, la prevención es el mejor remedio para combatir una gran parte de las enfermedades con las que conviven los habitantes de Bangladesh: cólera, dengue, hepatitis, tifus e incluso la arsenicosis.   Hasta el momento, sólo se han estudiado algunas terapias para aliviar síntomas y para disminuir las posibilidades de que el paciente contaminado desarrolle el cáncer. Por eso, actualmente existen en el país comités gubernamentales de carácter técnico y de asesoramiento que en conjunto con agencias de soporte externas están probando nuevas formas de tecnologías de tratamiento para esta enfermedad. Esos comités incluyen además el Comité Coordinador Gubernamental de Arsénico, liderado por el Ministro de Salud y Bienestar de la Familia.     

¿Dónde está el arsénico (As)?

El arsénico está largamente distribuido por toda la superficie terrestre. El arsénico es introducido al agua a través de la disolución de minerales y las altas concentraciones en aguas subterráneas es el resultado de la erosión de rocas localizadas en algunas zonas.  Efluentes industriales también contribuyen con la presencia de arsénico en algunas áreas. El arsénico es comercialmente utilizado en agentes para la liga de metales. 

La quema de combustibles fósiles es una fuente de arsénico en el ambiente a través de la deposición atmosférica.     

Arsénico inorgánico puede ser encontrado en el medio ambiente de distintas formas pero en el agua es más común que aparezca con la forma trivalente (As (III)) o pentavalente (As (V)).     

Las especies de arsénico orgánico aparecen en abundancia en mariscos, pero son muy poco perjudiciales para la salud y son rápidamente eliminados por el organismo humano.   Arsénico también está presente en las emisiones industriales y es peligroso para todos los mineros que se exponen a él.     

El delta – la fertilidad y la tragedia en las mismas aguas   

Si de alguna manera la Historia de Bangladesh es definida por una serie de altibajos, su Geografía es todo lo contrario. El territorio de Bangladesh se extiende sobre una inmensa planicie formada por los depósitos de sedimentos (lodos, arenas, gravas, etc.) de los ríos Ganges, Brahmaputra-Jamuna, Tista y Suma-Meghna. En esa inmensa planicie, predomina una zona de acumulación de dichos sedimentos transportados por las aguas fluviales a la que se le da el nombre de delta. 

El delta, por lo tanto es una región de gran fertilidad lo que favorece la destacada actividad agrícola de este país. Aunque la caña de azúcar, el tabaco, el té y el yute también son sembrados en las tierras fértiles de Bangladesh, el arroz es uno de los cultivos más importantes, por lo que se le destina el 80% de las tierras aptas para la agricultura. Por esa razón la llegada de las lluvias suele ser un beneficio muy apreciado.

Entretanto, el nivel de inundación ideal para la siembra del arroz no siempre es respetado por la naturaleza. Los cambios del viento durante las estaciones de invierno y verano, más conocidos como monzones, suelen provocar cambios drásticos en los patrones generales de precipitación y temperatura. En condiciones anómalas, asociadas a otros factores que modifican el funcionamiento normal del clima, los periodos de sequía o inundación exceden lo que se espera. Bangladesh e India son los países que mas sufren con este fenómeno meteorológico que ocurre todos los años.

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