Una nueva sensibilidad feminista

«Ahora es la moda. Todo es feminismo. Pero se está llegando a unos extremos…». Es una de las formas de justificar el rechazo al feminismo. Realmente lo que necesitaríamos es avanzar hacia el humanismo, o como decía María Zambrano, hacia una sociedad de las personas. Pero es que, después de tantos milenios de machismo, es necesario un intermedio donde aflore la sensibilidad feminista, tanto tiempo tapada y enmudecida.

Feminismo entendido como reivindicación de derechos, celebración de lo avanzado y actitud crítica para denunciar lo que no va y lo que mantiene a las mujeres excluidas, ninguneadas, utilizadas y cosificadas. Situaciones estas de violencia que también afectan a los hombres. ¿Por qué el feminismo, entonces? Porque somos la mitad de la población mundial y, sin embargo, el poder político, económico y militar en el mundo lo acaparan los hombres actualmente y eso no ha cambiado desde hace ocho mil años… 

Las críticas al machismo irritan y molestan, incluso entre algunas mujeres. ¿Por qué? Molestan porque suenan a radicalismo, pero, ¿acaso el machismo no ha sido bastante radical? Venimos de la diferenciación obligatoria de funciones (mujeres a la cocina, a la maternidad, a la enseñanza, a la salud… porque eso se les da mejor…), la presión a la mujer que se desmarcaba de lo que le tocaba (mujeres bombero, piloto, mecánicas, ingenieras, informáticas…, uy, raritas), la dependencia económica (mujeres que ganan menos por iguales tareas, con pensiones más bajas, que renuncian a un trabajo remunerado por cuidar a los hijos, a los enfermos, a los ancianos de la familia), el acoso sexual (qué mujer no ha sufrido, a lo largo de la vida, algún episodio de acoso en el cine, en las aglomeraciones, en el metro, en clase, en el trabajo…), la persecución y degradación por tener opciones sexuales diferentes (tortillera, marimacho, bollera…).

Todo esto han sido y son formas de violencia psicológica, económica y sexual que, de una u otra forma, hemos sufrido o sufrimos las mujeres. Y son ejemplos, algunos, un tanto light. Nuestras madres y abuelas se las vieron peores: excluidas de la posibilidad de estudiar para que lo hiciera el hombre (por ejemplo, el hermano), sin derecho a divorciarse, a abrir una cuenta en el banco, sin derecho a denunciar en caso de violencia en el hogar, malmiradas y maltratadas por tener relaciones sexuales sin estar casadas, discriminadas y expulsadas del hogar familiar por ser madres solteras. Y luego tenemos los casos puros de violencia física (la agresión, la violación, el asesinato propio o el de los hijos), a los que se pueden sumar la violencia racial o religiosa (ser de raza negra, musulmana… lo peor, el último eslabón de la cadena).

El machismo no es solo una actitud, no es solo la forma de comportarse de algunos hombres, no es solo una forma de pensar. El machismo es el sistema, es la sociedad, es la cultura. Y no digo que esté en la sociedad, que esté en la cultura. No está. Es.

El sistema por el cual nos organizamos como sociedad, el sistema que marca los valores, que define lo que está bien y mal, que da direcciones e ideales de felicidad… es machista. Porque es un sistema donde por definición e historia domina el hombre y eso quiere decir que va a tener mejores y más oportunidades, aunque explícitamente las leyes digan lo contrario. Pero si en la entrevista de trabajo te preguntan si tienes pensado ser madre «algún día», estás dando un motivo para que te descarten porque vas a dar problemas (permisos, bajas, reducción de horario), porque la maternidad no es un valor, ni algo a cuidar o a proteger, sino algo que resta eficacia y merma la rentabilidad. 

Por eso el feminismo no es una guerra contra el hombre. Es una necesidad de transformar un sistema obsoleto a pesar de su indiscutible desarrollo tecnológico.

El sistema lleva insertada en lo más profundo de su hardware una brecha entre hombres y mujeres, grabada en su raíz desde los tiempos en que la humanidad aprendió a fundir metales y pasó a una nueva etapa de producción. Una etapa en la que se empezaron a gestar los primeros imperios y la ideología de la dominación y la posesión quedó inaugurada.

Por eso el feminismo no es una guerra contra el hombre. Es una necesidad de transformar un sistema obsoleto a pesar de su indiscutible desarrollo tecnológico. La cuestión no es que haya “algunos hombres malos”. Es esta ideología que nos impregna a todos y a todas…, sí, también a nosotras… y nos impone una mirada diferenciadora…

Pero la nueva sensibilidad feminista viene con potencia y con vocación inclusiva: es un movimiento que hermana generaciones, suma otras causas a la suya (la del desarme, la de los colectivos LGBT, la de las personas racializadas, la de la emergencia climática), es internacional y genera efectos demostración, fenómenos que se contagian de un continente a otro rápidamente. Las mujeres en India, Irak, Chile, Colombia, Bosnia… están iniciando luchas inspiradoras.

La sensibilidad feminista despierta ante riesgos inminentes contra la vida y su continuidad, es una energía suave pero imparable, hermanada y valiente, que nace de la necesidad más profunda. Es revolucionaria.

Necesitamos conocer nuestra historia, la historia oculta del aporte de las mujeres, y comprender que nuestro presente todavía se queda corto. Y ya se están generando nuevos modelos, nuevas referencias, no masculinas por una vez, pinceladas que surgen por todo el mundo.

Es la revolución necesaria para avanzar hacia una sociedad más equilibrada, inclusiva y no violenta. Una sociedad humanizada.

No hay libertad sin justicia social

«¿Cómo puede una persona decidir la dirección de su vida si está muy lejos de tener el control de su situación diaria? ¿Cómo puede una persona decidir libremente por el sentido de su vida estando sometido a las necesidades que se imponen desde su propio cuerpo? ¿Cómo puede decidir libremente encadenado como está a un sistema de urgencias económicas, a un sistema de relaciones de familia, de trabajo y de amistad que a veces se convierte en un sistema de desempleo y desesperación, de soledad, de desamparo, de fracaso de las esperanzas? ¿Cómo puede decidir libremente basándose en una información manipulada y en una exaltación mediática de antivalores capaz de mostrar como máximo modelo de comportamiento al poderoso que exhibe impúdicamente la violencia, la amenaza, el atropello, la arbitrariedad y la sinrazón?» (Silo, Charla de La Reja, 2005).

Este texto de 2005 refleja muy bien el momento actual. Y es que, lo que se vislumbraba hace 15 años, se ha agudizado y hecho firme.

Es difícil ejercer nuestra libertad y dar dirección a nuestra vida cuando el pacto por la justicia social se rompe cada día: guerras olvidadas e interminables, declaradas y no declaradas, que llevan al exilio a millones de personas; derechos que se recortan, se desmantelan (sanidad, educación y vivienda van camino de volver a ser lujos que no estén al alcance de todos); violencia de género, racial, religiosa, ideológica, psicológica avanzan cuando parecían haber retrocedido; se coarta el desplazamiento humano mientras el capital se mueve sin límites; la pobreza y la desigualdad aumentan en todo el planeta, que, a su vez, está en peligro…

«El gran capital domina no solo la objetividad gracias al control de los medios de producción, sino la subjetividad gracias al control de los medios de comunicación e información. En estas condiciones, puede disponer a gusto de los recursos materiales y sociales convirtiendo en irrecuperable a la naturaleza y descartando progresivamente al ser humano. Para ello cuenta con la tecnología suficiente. Y así como ha vaciado a las empresas y a los estados, ha vaciado a la ciencia de sentido convirtiéndola en tecnología para la miseria, la destrucción y la desocupación.
Hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a alimentación, salubridad, vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo» (Documento del Nuevo Humanismo).

Pero, siendo conscientes de los condicionamientos que tenemos, podemos poner a las personas como lo más importante y tomar la decisión de modificar lo que esté a nuestro alcance para avanzar hacia la igualdad y los derechos sociales que nos permitirán ser más libres a tod@s y no solo a unos pocos privilegiados.

Podemos y debemos aspirar a un mundo en paz, no violento, con igualdad de oportunidades y derechos, a la vez que diverso en culturas, religiosidad, formas e ideas. Un mundo donde se valoren la solidaridad y la justicia social. …Al fin y al cabo, lo que nos hace humanos.

Concierto | Tarek Yamani en Madrid

El pianista de origen libanés presentará en la capital su proyecto “The Afro-Tarab Pairings Project”, en una actuación que tendrá lugar el 18 de noviembre en Casa Árabe. 

El Afro-Tarab Pairings Project (Proyecto de emparejamientos Afro-Tarab) es un concierto solo de piano en el que el conocido pianista de jazz Tarek Yamani explora paralelismos entre composiciones con influencias árabe y tarab y piezas con influencias del jazz y de la música afroamericana. El concepto surgió cuando Yamani observó la sorprendente similitud existente entre estos repertorios, no sólo en lo que a su espíritu musical se refiere, sino también en relación con sus títulos y sus alusiones poéticas, algo que sigue siendo un misterio para este músico. 

Algunas de las piezas combinadas incluyen: 

  • “Com Acucar Com Afeto” del brasileño Chico Buarque y “Muwashah Hubbi Zurni” del egipcio Darwich Al Hariri;
  • “Lush Life” de Billy Strayhorn y “Lahn Al Shayalan” de Alexandrian Sayed Darwich;
  • “Tú eres mi todo ” y “ Bala Wala Chi ”del libanés Ziad Rahbani,
  • “A Night In Tunisia” de Dizzy Gillespie y “Fi Hulal Al Afrah” del egipcio Kamel Al Khulai. 

Hoja de sala del concierto

Tarek Yamani, nacido y criado en Beirut, es un pianista libanés-estadounidense con sede en Nueva York que estudió jazz de manera autodidacta a los 19 años. Su exploración de las relaciones entre el jazz afroamericano y la música clásica árabe quedan recogidas en su segundo álbum “Lisan Al Tarab: Concepciones de jazz en árabe clásico”, y en su último álbum “Peninsular”, que fusiona el jazz con los cuartos de tono y los ritmos de la Península Arábiga.

18 DE NOVIEMBRE | Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62) | MADRID | 20:00 horas | 7 euros: entrada general en taquilla (pago en efectivo). 6 euros entrada online. Entradas a la venta en http://www.casaarabe.es hasta el día del evento a las 14:00 horas, o hasta agotar localidades. 

Actividades del centro Lucrecia Pérez

El 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En el Espacio de Igualdad Lucrecia Pérez se conmemora este día con una siembra que simbolice la superación de la violencia.

A lo largo del mes de noviembre, en el espacio ubicado en la avenida Cardenal Herrera Oria 80B (Madrid), habrá charlas-coloquio, talleres de horticultura, expesiciones de arte pop árabe, de mujeres pintoras, talleres de videojuegos, bordado…

También hay actividades dirigidas a hombres como el Círculo de hombres, para revisar experiencias sobre masculinidad y paternidad, o el taller “Diálogos masculinos”.

Además de otras muchas que se pueden consultar detalladamente en el pdf editado por la entidad.

Huelga mundial por el clima

Silvia Swinden (Pressenza Londres) | Los glaciares se están derritiendo, el mar se está calentando, los arrecifes de coral se están muriendo, los casquetes polares se están encogiendo, las islas se están hundiendo, los huracanes son más fuertes y los Gobiernos continúan concediendo licencias para realizar fracturaciones hidráulicas incluso si producen terremotos y contaminan el agua potable.

Aunque no se puede asociar con absoluta certeza ningún evento individual al cambio climático provocado por la quema de combustibles fósiles, el efecto combinado de los eventos y los modelos informáticos son bastante convincentes.

Los combustibles fósiles también están matando a personas por enfermedades cardiovasculares, pulmonares y renales, y están afectando en particular a niños y mujeres embarazadas. Pero la industria se niega a cambiar a las energías renovables debido a su rentabilidad.

La polución y la contaminación son producidas de manera desproporcionada por quienes viven en países y zonas prósperas, y sufridas de la misma manera por los pobres.

Estas son formas de violencia como lo son las guerras, la desigualdad y las armas nucleares.

Hoy día los adultos se unieron a los niños que los inspiraron para dar a aquellos que están en el poder un mensaje claro: es hora de actuar, es hora de cambiar.

Fuente: Pressenza

Poema | Cartera de valores

Carmen Polonio | poeta

A cuánto se cotiza en bolsa
cada vida,
cada herida,
cada llanto,
cada espanto,
cada huida,
cada cuerpo desmembrado,
cada morada derruida,
cada sonrisa no emitida,
cada dolor.

Sí, a cuánto se cotiza en bolsa
el terror
de cada madre que en sus brazos
la muerte mece.
¡Cómo escuece el alma,
cómo escuece
por cada beneficio
así logrado!
¿Es que ya todo está acabado…?
¿El amor,
el sentimiento,
la equidad,
el bien…?
¿Qué está pasando
con esta humanidad
que con la muerte
persigue el dividendo?

¡No lo entiendo, no,
yo no lo entiendo!

Y, por eso, sangrándome
la herida
le pregunto, ¡no sé a quién!

¿A cuánto se cotiza en bolsa
cada vida?

El derecho a la salud de todas las personas

Pressenza | Embarazadas, menores y solicitantes de asilo sin derecho a ser atendidos en el Sistema Nacional de Salud, apoyadas por organizaciones de salud y derechos humanos, llevan a cabo un acto de protesta frente al Ministerio de Sanidad.

Un año después de la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 7/2018 sobre acceso universal al Sistema Nacional de Salud, organizaciones de la sociedad civil exigen de manera urgente al Gobierno de España una nueva regulación integral y garantista que sitúe en el centro de las políticas el derecho a la salud y garantice el acceso al sistema sanitario en condiciones de igualdad a todas las personas que viven en España, sin distinción alguna.

Amnistía Internacional, la Red de Denuncia y Resistencia al RDL 16/2012 (REDER) -integrada por más de 300 organizaciones y entre las que está Médicos del Mundo- y Yo SÍ Sanidad Universal manifiestan una profunda preocupación ante la actual exclusión sanitaria que viven cientos de personas migrantes en España a pesar de que hace un año el Gobierno anunciara que el país recuperaba el acceso universal al Sistema Nacional de Salud.

Por ello, las organizaciones se han concentrado ayer, 31 de julio, frente al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para protestar por esta situación mediante la construcción de un muro que representa las dificultades a las que muchas personas tienen que enfrentarse día a día. Varias personas que han sufrido la exclusión del Sistema de Salud han compartido sus testimonios y finalmente han derribado el muro.

Resulta particularmente preocupante que, más allá de estas barreras, la nueva legislación no garantice en todo caso y sin excepción la atención sanitaria de las personas extranjeras en situación de mayor vulnerabilidad: mujeres embarazadas, menores de edad, víctimas de trata y solicitantes de asilo, así como la atención en urgencias hasta el alta médica. Cabe recordar que la obligación de prestar especial protección a estas situaciones está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el punto de que incluso una norma tan restrictiva de derechos como fue el RDL 16/2012, la contemplaba de manera expresa.

No son casos aislados

Durante este último año, asociaciones como Médicos del Mundo han recogido más de 1.300 casos de vulneración del derecho a la salud, entre los que se incluyen 55 mujeres embarazadas; 116 menores de edad, 44 solicitantes de asilo, 85 facturaciones en urgencias, 35 personas reagrupadas y 626 personas que no han podido ver reconocido su derecho como consecuencia de las barreras administrativas existentes y la ambigüedad de la legislación.

Como resultado de estas exclusiones, no han sido debidamente atendidas enfermedades tan graves como el cáncer, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, VIH y salud mental.

“Recorrimos seis centros de salud y en todos nos negaron la asistencia. Estaba de casi de ocho meses y no había pasado ningún monitoreo. No sabía si el bebé estaba colocado, si venía enrollado (…) tampoco el sexo. Solo me quedaba esperar que todo estuviera bien el día del parto”, explica Josefina –nombre ficticio para proteger su identidad-, de nacionalidad peruana y reiteradamente excluida de los servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid.

“La información cruzada te angustia. Cada vez que iba al centro de salud me decían una cosa distinta”, dice Francisca, de origen chileno y con menos de tres meses de estancia en España.

Además, las organizaciones denuncian que el Gobierno se ha negado a abordar la exclusión de las personas mayores que llegan a España fruto de un proceso de reagrupación familiar para vivir con sus hijos e hijas. Tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo que cierra la puerta al reconocimiento de su derecho por la vía judicial, se impone la necesidad urgente de una modificación legislativa que garantice el acceso al sistema sanitario para este colectivo, cuya edad avanzada y frágil estado de salud no admite dilaciones.

Una normativa ambigua que da lugar a la interpretación

Tal y como ya advirtieron las organizaciones firmantes durante el proceso de elaboración del RDL 7/2018, la excesiva ambigüedad en la redacción del texto, así como la introducción de múltiples condicionantes para el reconocimiento del derecho a la atención sanitaria –la estancia superior a 90 días, la obligación de aportar documentación de difícil obtención como es el certificado de no exportación del derecho o la exigencia de que no exista un tercero obligado al pago (por ejemplo un seguro médico)- son una puerta abierta a la persistencia de situaciones de exclusión, pues levantan barreras infranqueables para muchas personas.

A pesar de que el RDL 7/2018 ha constituido un avance para el Sistema Nacional de Salud en la medida en que reniega del modelo de aseguramiento del anterior reglamento -RDL 16/2012-, la nueva regulación es claramente insuficiente, ya que no solo no recupera el nivel de acceso previo a la reforma de 2012 sino que, en algunos aspectos, es incluso regresiva respecto a lo recogido en dicha reforma, al no mencionar expresamente en todo caso y sin excepción, tal y como se indica más arriba, la atención sanitaria de las personas extranjeras en situación de mayor vulnerabilidad.

Por ello, las organizaciones recuerdan una vez más al Gobierno los compromisos adquiridos en virtud de los acuerdos internacionales sobre derechos humanos, en particular las recomendaciones emitidas por el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales al Gobierno español en abril de 2018 que instan a adoptar las medidas necesarias para que las personas migrantes tengan acceso a los servicios de salud sin discriminación alguna.

Una sanidad que priorice la prevención otorgando cobertura a toda la población, sin exclusiones, es una sanidad más eficiente y menos costosa –pues reduce el número de hospitalizaciones y minimiza los riesgos de salud pública, entre otras– fortaleciendo el Sistema Nacional de Salud en beneficio de toda la sociedad.

Las organizaciones rompen el muro de la exclusión frente al Ministerio

Fruto del compromiso de estas organizaciones con el acceso universal a la salud, se concentraron esta mañana frente a las puertas del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para reclamar un derecho que es de todos y todas.

Han sido las propias personas excluidas quienes hoy han compartido sus testimonios frente a un muro ficticio que se ha construido con mensajes de denuncia y que representa ese muro real que las ahoga día a día.

Al final de la lectura del manifiesto, las organizaciones han tirado de forma simbólica el muro levantado, con la esperanza de que a corto plazo cientos de personas que sufren exclusión puedan derribar el que levanta el Gobierno a diario contra ellas y que la exclusión sanitaria deje de ser un hecho en nuestra sociedad.

APDHA tacha de “intolerable” la criminalización de la capitana Carola Rackete

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía tacha de “intolerable” la criminalización a la que están sometiendo a numerosas organizaciones y activistas, entre ellos a Carola Rackete, capitana del barco Sea Watch 3, que desde el sábado 29 de junio se encuentra arrestada en Italia bajo acusación de tráfico de personas y  resistencia o violencia contra nave de guerra.

La asociación, que rechaza estas acusaciones, considera que “este plan, urdido por determinados Gobiernos, que cuentan con la connivencia de la Unión Europea, es una estrategia intimidatoria y ejemplarizante para todas aquellas personas y entidades que exigen el cumplimiento de los derechos humanos”.

Por ello, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que se posicione del lado de la defensa de los derechos humanos y no de la barbarie y  advierten, que “los instrumentos que tienen los Estados, no deben ser utilizados para legitimar prácticas racistas y xenófobas en vez de cumplir con la legislación internacional”, al tiempo que recuerda que “Carola, al igual que su compañera Pia Kempt, estaba cumpliendo la legislación internacional”.

Por otro lado, desde la organización aseguran que “si se estableciesen vías legales y seguras y los requisitos para migrar fuesen verdaderamente asumibles, muchas personas no se verían avocadas a jugarse la vidani seríamos testigos de numerosas tragedias que, gracias al esfuerzo y compromiso de personas como Carola Rackete y entidades de las que forman parte, se evitan a diario”.

Desde APDHA, insisten en la necesidad de posicionarse del lado de la defensa de los derechos humanos desde una postura proactiva ya que “la solidaridad se manifiesta en el día a día de personas como Carola y otras tantas que, convencidas de la universalidad de los derechos, no cejan en el empeño de denunciar las constantes vulneraciones, las prácticas y discursos de quienes se llaman representantes de la ciudadanía y han elegido la barbarie”.

El testimonio de una periodista-activista

Anna Polo | Mientras les escribo, los dramáticos acontecimientos relacionados con los migrantes que fueron rescatados por Sea Watch y que han estado atrapados en el mar abierto durante casi dos semanas no han llegado aún a un final. Acompañando esta historia con pasión, quiero destacar una serie de elementos que van más allá de las noticias en continua evolución.

La criminalización de la solidaridad frente a los migrantes lleva más de dos años,  y no solo en Italia. Después de cada nuevo suceso uno tiene la impresión de haber tocado fondo – y sin embargo, algo más sigue sucediendo que es aún más impensable y espeluznante. No son solo los hechos: miles de personas torturadas, violadas y vendidas en Libia, y las que consiguen escapar de ese infierno se ahogan en el Mediterráneo, otros miles más son amontonados en campos de refugiados a lo largo de la ruta de los Balcanes, por no hablar de los que perecen al intentar cruzar la frontera, que está fuertemente militarizada, entre México y los Estados Unidos. Son también las palabras que se utilizan, los discursos cada vez más delirantes, sexistas, vulgares y violentos junto a unas mentiras descaradas e interminables.

La político de extrema derecha italiana Giorgia Meloni propone «hundir» al Sea Watch, Salvini lo llama «barco pirata» y despide a su capitana, Carola Rackete , como una «fanfarrona que juega a la política con la vida de los inmigrantes». El invoca la «sagrada defensa de las fronteras de la patria», como si estuviéramos en guerra, declara que la situación «está estallando» y repite obsesivamente sus absurdos sobre la complicidad de las ONG con los traficantes de personas. Su proclamación belicosa de que «nunca desembarcarán» suena más como el alarde de un comandante dirigiéndose a sus tropas más que  una declaración realista (al final los migrantes siempre desembarcan, pero después de una espera cruel e inútil).

El contraste no podría ser mayor entre el lenguaje indigno de un ministro (por suerte, Meloni no lo es) y las tranquilas y valientes declaraciones de la capitana del Sea Watch: donde Salvini actúa con dureza contra los más débiles, diciendo que está dispuesto a «movilizar a la policía» contra las personas vulnerables y agotadas, por el otro lado, Carola Rackete simplemente afirma: «Sé lo que estoy arriesgando, pero los 42 sobrevivientes están en las últimas. Los voy a acoger». El riesgo es grande. Tras el «decreto de seguridad» recientemente aprobado por el gobierno italiano el Sea Watch está amenazado con una multa de hasta 50.000 euros, junto con la confiscación del barco, y aún más con los cargos por apoyar la inmigración ilegal. Y, sin embargo, como todos los justos  partiendo de Antígona que, a lo largo de la historia, han optado por desobedecer las leyes injustas, en sus palabras se oye la coherencia de los que ponen la seguridad de otros seres humanos por encima de todo, incluso si esta representa un gran riesgo para ellos mismos.

Traducido del inglés por Nicolás Soto

¡Ningún muro por encima del ser humano!

Convergencia de las Culturas | El pasado 21 de marzo se celebró el Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia. Quisiéramos invitar a tomar contacto con lo más esencial de uno mismo, tomar contacto con aquello que es capaz de barrer cualquier forma de discriminación.

Comencemos por reconocer que, por más obstáculos que se le haya puesto al ser humano, no ha habido muro, ni valla, ni cerco que le haya impedido poblar hasta el último rincón de los cinco continentes; que no ha habido límite que le haya impedido surcar los siete mares; que no ha habido freno que le impidiera saltar al espacio y alcanzar otros planetas; que no ha habido barrera que le impidiera llegar a las regiones más íntimas y microscópicas de la vida.

¿Qué fronteras podrían detener al ser humano cuando lo característico en él es la apertura al mundo? Sin embargo, hoy se siguen poniendo límites a muchos seres humanos por razones de raza o de procedencia. Se les impide acceder a la sanidad pública; se les empuja violentamente al mar; se les aísla en centros de internamiento de extranjeros; se les deporta a terceros países… se les niega sin pudor su apertura al mundo, su humanidad.

Pero no nos engañemos, cuando se levantaron los muros ilusorios de las fronteras no se hicieron solo para que no entraran aquellos a los que ahora se discrimina, sino para que no saliéramos los que estábamos dentro del cerco: para que no saliéramos del temor a lo diferente, para que no saliéramos de la ignorancia, para que no saliéramos de la estupidez chovinista… en definitiva, para asfixiar el espíritu humano y su apertura social.

Los de “adentro” y los de “afuera” compartimos el mismo muro que nos impide estar abiertos a la sociedad, al mundo, a la historia, a la vida… va siendo hora de ir derribando esos muros, que en ocasiones son físicos, otras legales, otras ideológicos y también sicológicos, pero sobre todo son ilusorios porque no están en la esencia humana.

¡Desmontemos la ilusión de los muros! ¡Afirmemos nuestra esencia de estar abiertos a los demás!

Un proyecto de paz y no violencia